{"id":1671,"date":"2015-12-18T12:26:02","date_gmt":"2015-12-18T12:26:02","guid":{"rendered":"http:\/\/caumas.org\/revista\/?p=1671"},"modified":"2016-04-11T12:11:55","modified_gmt":"2016-04-11T12:11:55","slug":"la-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/la-vocacion\/","title":{"rendered":"La vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<h1>La vocaci\u00f3n<\/h1>\n<p>[\/vc_column_text][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;]<div class=\"hr-thin style-line\" style=\"width: 100%;border-top-width: 1px;\"><\/div><div class=\"gap\" style=\"line-height: 30px; height: 30px;\"><\/div>[vc_row_inner][vc_column_inner width=&#8221;1\/6&#8243;][vc_single_image image=&#8221;1673&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; style=&#8221;vc_box_rounded&#8221; css_animation=&#8221;fadeInLeft&#8221;][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=&#8221;5\/6&#8243;][vc_column_text]<strong><br \/>\nD. MANUEL P\u00c9REZ VILLANUEVA<\/strong><strong>.<br \/>\n<\/strong>Especialista en Salud Mental y aplicaci\u00f3n a la Cl\u00ednica de las Ciencias Humanas y Sociales[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><style type=\"text\/css\" data-type=\"the7_shortcodes-inline-css\">.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-169eea16cfe2ce05bffe268d3cfbd4dc.enable-bg-rollover .rollover i,\n.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-169eea16cfe2ce05bffe268d3cfbd4dc.enable-bg-rollover .rollover-video i {\n  background: ;\n  background: -webkit-linear-gradient();\n  background: linear-gradient();\n}\n.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-169eea16cfe2ce05bffe268d3cfbd4dc .rollover-icon {\n  font-size: 32px;\n  color: #ffffff;\n  min-width: 44px;\n  min-height: 44px;\n  line-height: 44px;\n  border-radius: 100px;\n  border-style: solid;\n  border-width: 0px;\n}\n.dt-icon-bg-on.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-169eea16cfe2ce05bffe268d3cfbd4dc .rollover-icon {\n  background: rgba(255,255,255,0.3);\n  box-shadow: none;\n}\n<\/style><div class=\"shortcode-single-image-wrap shortcode-single-image-169eea16cfe2ce05bffe268d3cfbd4dc alignright fadeInRight animate-element  enable-bg-rollover dt-icon-bg-off\" style=\"margin-top:10px; margin-bottom:0px; margin-left:10px; margin-right:0px; width:450px;\"><div class=\"shortcode-single-image\"><div class=\"fancy-media-wrap  layzr-bg\" style=\"\"><img decoding=\"async\" class=\"lazy-load\" src=\"data:image\/svg+xml;charset=utf-8,%3Csvg xmlns%3D&#039;http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg&#039; viewBox%3D&#039;0 0 450 0&#039;%2F%3E\" width=\"450\" dt-data-location=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Ni\u00f1os-pintando.jpg\" data-srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Ni\u00f1os-pintando.jpg 450w\" data-src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Ni\u00f1os-pintando.jpg\" \/><\/div><\/div><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo un hermoso cielo de primavera, mimados por la sombra de los sauces y el frescor del r\u00edo, los ni\u00f1os compon\u00edan su dibujo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00edan llegado al prado muy de ma\u00f1ana. Primero rompieron el d\u00eda con sus voces frescas, compitiendo con los gorriones y los petirrojos. Pero enseguida guardaron silencio y, recogidos cada uno en s\u00ed mismo con encantadora seriedad, se pusieron al trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profesor, sin duda para no interferir en la espontaneidad del ejercicio, esperaba los resultados leyendo un peri\u00f3dico bajo la sombra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes hab\u00eda dejado que los artistas retozasen a su antojo sobre la hierba mientras ensayaban el mejor punto de mira para captar el paisaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s se acomodaron y a partir de ah\u00ed casi se escuch\u00f3 su concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mezclaban y mezclaban colores, inclinaban la cabeza para un lado y para el otro como si les pesase, sosteni\u00e9ndola con sus peque\u00f1as manos; mov\u00edan el cuerpo, se rascaban, cambiaban una y otra vez de postura, afilaban y afilaban los l\u00e1pices, revolv\u00edan los colores cuanto pod\u00edan, untando con ellos los dedos y los guardapolvos, y emborronaban sin el menor recato la cartulina que les hab\u00edan entregado, todo ello con la fruici\u00f3n de sus cinco o seis a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de los dibujos s\u00f3lo podr\u00edan figurar en las galer\u00edas del arte m\u00e1s abstracto ya que apenas era perceptible silueta alguna evocadora de algo. \u00danicamente el rastro, que todav\u00eda permanec\u00eda sobre los borrones, de la alegr\u00eda con que fuera acumulada tanta pintura sobre el papel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en otros ya se adivinaba la facilidad para la expresi\u00f3n art\u00edstica. Troncos macizos en demas\u00eda, copas de \u00e1rbol apretadas de verde contundente, recordando a las m\u00e1s agresivas nubes del invierno, r\u00edos de azul demasiado perfecto con los peces al aire, ni\u00f1os m\u00e1s altos que \u00e1rboles y casas m\u00e1s peque\u00f1as que flores. Todo eso era cierto. Pero la maestr\u00eda ya se adivinaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aquella mirada fija de ojos tan limpios, aquel recogimiento y aplicaci\u00f3n a la tarea, aquellas respiraciones de tensi\u00f3n a las que segu\u00edan otras de alivio, aquel pasarse la lengua a lo largo del labio inferior, de un lado para el otro, denunciaban sin duda el placer del pintor en ciernes. Cada hombre tiene un don que le es propio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un don que, al igual que en las plantas, al principio no es sino un d\u00e9bil indicio en la semilla, un peque\u00f1o brote que debe ser cuidado y protegido a fin de que pueda llegar a ser causa de abundante fructificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si tal se hace, el don queda a la vista y se manifiesta como facilitaci\u00f3n para determinadas acciones: espec\u00edficas formas de pensamiento, maneras de captar la vida o expresiones del sentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya sea hacia la senda de la verdad, la de la acci\u00f3n o la de la belleza, hay en nosotros una tendencia que nos caracteriza, que es innata o nos ha sido instaurada en edad tan temprana que ya se establece para siempre como la estrella polar que orientar\u00e1 nuestra vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es lo que se llama vocaci\u00f3n, aptitud, predisposici\u00f3n. Es esa inclinaci\u00f3n que a veces sorprende por su fijeza o esa pericia que ya desde muy temprano puede asombrar por su grado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lo que en ella es m\u00e1s peculiar, lo que sobre todo la torna valiosa cuando la desarrollamos plenamente y nos disponemos a seguirla, es la capacidad que tiene para otorgarnos toda la felicidad que el ejercicio de las propias facultades puede dar a un ser humano, felicidad que, a su vez, suele ser el heraldo del mayor gozo posible en esta vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Olvidar nuestro don, dejar que el bullicio del mundo apague el interno rumor con que nos acucia, ese rumor que al principio puede ser muy d\u00e9bil, es un terrible mal. Dejar de analizarnos para descubrirlo, de amparar sus incipientes manifestaciones o de seguir sus dictados, en una palabra, traicionarlo en aras de otras dedicaciones, es un error tan grave que a veces se paga con la infelicidad de por vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, atenderlo, aun a despecho de que pueda llevarnos por caminos exentos de beneficio o de gloria, aun a pesar de que pueda exigirnos sacrificios y renuncias que acaso, vistos sin su luz, pudieran parecer insoportables, resulta siempre satisfactorio y causa de verdadera ganancia, tanto para el ser individual como para el mundo entero.<br \/>\nTal es lo que puede decirse al hablar del don que cada uno de nosotros llevamos dentro, oculto como un regalo de nacimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es lo que procede hacer con respecto a sus interiores instancias en la seguridad de que, atendi\u00e9ndolas, hacemos una buena elecci\u00f3n y realizamos aquello para lo que hemos venido a la escena de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, aun as\u00ed, muchas personas no consiguen instalarse en esa tendencia que les ha sido conferida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ignorancia de la misma, por la sutileza de sus primeras manifestaciones, que pueden pasar desapercibidas, por falta del valor suficiente para abrirle camino o, desgraciadamente y tan a menudo, por imperativos de la vida: sociales, econ\u00f3micos, educacionales, imperativos de esa vida que a veces es tan dura en sus condicionamientos que parece olvidarse de las flores que ella misma siembra en nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tal caso todav\u00eda existe una salida para la felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda la esperanza de buenas cosechas, tanto de frutos como de alegr\u00edas, planea sobre nuestra parcela, pues tales frutos pueden llegar a maduros por el simple camino del inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inter\u00e9s en profundizar a fondo, con la mayor aplicaci\u00f3n que nos sea posible, en esa tarea que nos viene impuesta. Inter\u00e9s por explorarla, estudiarla, investigarla. Inter\u00e9s por comprender cuanto se pueda ese papel que nos ha tocado ejercer y que tal vez espera tal inter\u00e9s para ser mejorado, transformado o descubierto como embri\u00f3n de un nuevo desarrollo que lo haga m\u00e1s gratificante para quien la ejerce y m\u00e1s \u00fatil para el hombre en general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del conocimiento profundo nace la dedicaci\u00f3n satisfactoria. De ella deviene la creatividad, y de esa creatividad puede emerger un \u00e1rbol tan bello y frondoso como lo hubiera sido el surgido de aquella planta marchita que no pudimos atender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del conocimiento profundo nace tambi\u00e9n el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el amor, por ser lo que es, nos sit\u00faa ya, a despecho del don que perdimos, en la privilegiada parcela de los hombres dichosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><style type=\"text\/css\" data-type=\"the7_shortcodes-inline-css\">.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-692901c311ac8a350b5ca63529477579.enable-bg-rollover .rollover i,\n.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-692901c311ac8a350b5ca63529477579.enable-bg-rollover .rollover-video i {\n  background: ;\n  background: -webkit-linear-gradient();\n  background: linear-gradient();\n}\n.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-692901c311ac8a350b5ca63529477579 .rollover-icon {\n  font-size: 32px;\n  color: #ffffff;\n  min-width: 44px;\n  min-height: 44px;\n  line-height: 44px;\n  border-radius: 100px;\n  border-style: solid;\n  border-width: 0px;\n}\n.dt-icon-bg-on.shortcode-single-image-wrap.shortcode-single-image-692901c311ac8a350b5ca63529477579 .rollover-icon {\n  background: rgba(255,255,255,0.3);\n  box-shadow: none;\n}\n<\/style><div class=\"shortcode-single-image-wrap shortcode-single-image-692901c311ac8a350b5ca63529477579 alignleft fadeInLeft animate-element  enable-bg-rollover dt-icon-bg-off\" style=\"margin-top:10px; margin-bottom:0px; margin-left:0px; margin-right:2px; width:450px;\"><div class=\"shortcode-single-image\"><div class=\"fancy-media-wrap  layzr-bg\" style=\"\"><img decoding=\"async\" class=\"lazy-load\" src=\"data:image\/svg+xml;charset=utf-8,%3Csvg xmlns%3D&#039;http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg&#039; viewBox%3D&#039;0 0 450 0&#039;%2F%3E\" width=\"450\" dt-data-location=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Pareja-amor.jpg\" data-srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Pareja-amor.jpg 450w\" data-src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Pareja-amor.jpg\" \/><\/div><\/div><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amargura es, por tanto, tan solo para aquellos en los que, mustio el germen original por cualquiera de las causas posibles, se niegan a explorar el perfume de las flores nuevas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ellos, sin duda, la felicidad pasar\u00e1 de largo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el amor tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text] La vocaci\u00f3n [\/vc_column_text][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner width=&#8221;1\/6&#8243;][vc_single_image image=&#8221;1673&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; style=&#8221;vc_box_rounded&#8221; css_animation=&#8221;fadeInLeft&#8221;][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=&#8221;5\/6&#8243;][vc_column_text] D. 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