{"id":2546,"date":"2016-06-30T18:51:08","date_gmt":"2016-06-30T18:51:08","guid":{"rendered":"http:\/\/caumas.org\/revista\/?p=2546"},"modified":"2016-06-30T19:21:26","modified_gmt":"2016-06-30T19:21:26","slug":"excursion-a-soria-y-numancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/excursion-a-soria-y-numancia\/","title":{"rendered":"Excursi\u00f3n a Soria y Numancia"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][rev_slider_vc alias=&#8221;soria&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs la tierra de Soria \u00e1rida y fr\u00eda\/ por las colinas y las sierras calvas, \/ verdes pradillos, cerros cenicientos, \/ la primavera pasa\/ dejando entre las hierbas olorosas\/ sus diminutas margaritas blancas. \/ La tierra no revive, el campo sue\u00f1a\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la tierra soriana siga siendo \u00e1rida y fr\u00eda, debo secundar al poeta sevillano, pues a los componentes de la excursi\u00f3n del s\u00e1bado d\u00eda 30 de abril, Soria nos recibi\u00f3 con las mejores galas de una primavera a\u00fan incipiente y precaria: los inmensos campos de cereal verdeando en las llanuras, moteados por alguna incipiente flor; un r\u00edo Duero con sus riberas verdes; el olmo y el chopo cabecero, con la duermevela del frio ma\u00f1anero, en espera del milagro de la inevitable primavera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed, en la margen izquierda del manso y silencioso r\u00edo, y a las puertas del Monasterio de San Juan de Duero, nos esperaba Juli\u00e1n, nuestro amable gu\u00eda que fue inseparable acompa\u00f1ante durante gran parte del d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juli\u00e1n, nos introdujo en la historia de Soria y su evoluci\u00f3n a lo largo de los tiempos; una historia siempre ligada al r\u00edo Duero y sus riberas. Comentarios entrelazados de literatura, donde menciona a Gustavo Adolfo B\u00e9cquer y el Monte de las \u00c1nimas, as\u00ed como al poeta Gerardo Diego y su hermoso y emotivo romance del Duero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que queda del monasterio de San Juan de Duero de los Monjes Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusal\u00e9n, erigido para dar cobijo y protecci\u00f3n de peregrinos, se compone de un espectacular claustro de estructura cuadrangular con tres de sus esquinas achaflanadas en las que hay sendas puertas mud\u00e9jares apuntadas. La techumbre ha desaparecido totalmente. Lo excepcional de este claustro est\u00e1 en la composici\u00f3n de sus arquillos que muestran la factura de cuatro estilos diferentes, sobre dobles columnas con capiteles decorados con entrelazos de vegetaci\u00f3n, aves, arp\u00edas o leones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Completan el monasterio, el templo edificado avanzado el siglo XII; templo austero y poco iluminado, pero con dos templetes a\u00f1adidos a caballo de la escalinata de acceso al presbiterio, modelando la silueta del arco triunfal hasta convertirlo en un verdadero arco califal. Estos templetes, se alzan sobre cuatro grupos de columnas, en haces de a cuatro, sobre los que se sit\u00faan ocho capiteles. Es necesario resaltar la belleza de los capiteles que coronan las columnas adosadas de dichos templetes. Por encima, arcos de medio punto conforman el cuadril\u00e1tero del templete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, Juli\u00e1n nos condujo hasta la Concatedral de San Pedro, cuyos or\u00edgenes datan del siglo XII, reedificada en el XVI, manteniendo el claustro original. Tres naves con enormes columnas decoradas al gusto oriental, recubiertas con b\u00f3veda de crucer\u00eda al estilo g\u00f3tico. Digno de destacar es el retablo mayor con el tr\u00edptico de la crucifixi\u00f3n, realizado en el siglo XVI por Francisco del R\u00edo, con influencias de Juan de Juni y Gaspar Becerra; y la sala capitular, a cuyos lados se abren ventanales y un lucillo sepulcral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El claustro, construido entre los siglos XII y XIII, consta de una serie de basas de garras sobre podio corrido, en las que descansan columnas dobles con sus correspondientes capiteles y diferentes motivos decorativos, soportando arcos de medio punto. Taqueado de diamante, similar al ajedrezado Jaqu\u00e9s, pero con distintos motivos decorativos en forma de gema. En los aleros, canecillos decorados con motivos vegetales y animales; cabezas humanas y \u00e1ngeles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. Antonio Machado dice: \u201cHe vuelto a ver los \u00e1lamos dorados\/ \u00e1lamos del camino en la ribera\/ del Duero, entre San Polo Y San Saturio\u2026 estos chopos del r\u00edo, que acompa\u00f1an\/ con el sonido de sus hojas secas\/ el son del agua, cuando el viento sopla\u2026\u201d Por el mismo camino nos condujo nuestro gu\u00eda Juli\u00e1n, pero los \u00e1lamos todav\u00eda dorm\u00edan el ligero sue\u00f1o post invernal y solo el fuerte y frio viento del noroeste soriano hacia mover sus resequidas ramas con un peque\u00f1o atisbo de verdor en sus yemas; el sonido del agua era tan quedo, que no se o\u00eda. Visitamos la cueva de San Saturio y San Prudencio patronos de gran devoci\u00f3n en Soria. Refugio y retiro de unos eremitas que abandonaron el mundo para dedicarse a la oraci\u00f3n y el ayuno. Estancias horadadas en la monta\u00f1a con una hermosa capilla en la cima, decorada con magn\u00edficos frescos sobre la vida del Santo Saturio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vuelta al centro de la ciudad, visita a la iglesia de Santo Domingo, antes Santo Tom\u00e9. Con una hermosa fachada donde resalta el roset\u00f3n abocinado, digno de ver, bajo el cual, una singular y bella portada con cuatro arquivoltas labradas coronando un front\u00f3n en el que un pantocr\u00e1tor ocupa la escena central con una escenograf\u00eda llamada \u201ctrinidad paternitas\u201d \u00fanica en el mundo junto con otras cinco. El crucero y la cabecera son de f\u00e1brica renacentista tard\u00eda, de finales del siglo XVI. El tramo despu\u00e9s del crucero, hacia el final de las naves, lo mismo que la torre adosada, pertenecen al primitivo templo rom\u00e1nico del siglo XII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente comida y sobremesa. Para ayudar a una buena digesti\u00f3n paseo por la ciudad, visitando la Diputaci\u00f3n Provincial y el centro de Soria, todo ello aderezado por la buena labor de Juli\u00e1n, que amablemente y con una capacidad comunicativa extraordinaria, nos fue informando puntualmente de todos los puntos m\u00e1s interesantes de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la tarde quer\u00eda empezar su declive, llegamos a las hist\u00f3ricas ruinas de Numancia. El cierzo enjutaba nuestras carnes y despejaba nuestras mentes, haciendo llorar nuestros ojos y moquear las narices, pero vali\u00f3 la pena la visita. Nuestro gu\u00eda, David, excelente conocedor de la historia y las costumbres de este heroico pueblo celt\u00edbero, s\u00edmbolo de resistencia y lucha por su libertad, ensalzado por sus enemigos romanos como ejemplo de comportamiento ardido, nos introdujo en los pormenores de esta civilizaci\u00f3n irreductible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luchado contra el frio viento, recorrimos las ruinas celtiberas, y alguna romana, de este elevado emplazamiento llamado \u201cLa Muela de Garray\u201d, posici\u00f3n estrat\u00e9gica sobre el vado del r\u00edo Duero, donde confluyen los caminos que comunican el valle del Ebro y el alto Duero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ateridos por el inclemente cierzo, buscamos refugio en el autob\u00fas que nos traer\u00eda de regreso a Zaragoza, empujado por la favorecedora corriente e\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Eloy lopezgurria@gmail.com<\/strong><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_media_grid grid_id=&#8221;vc_gid:1467311773884-f1bc0687-df22-3&#8243; include=&#8221;2541,2538,2537,2536,2539,2535&#8243;][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguimos a pie nuestra visita por la ciudad, deteni\u00e9ndonos en la Iglesia de Santiago, antigua de las clarisas, con un precioso \u00e1bside g\u00f3tico-mud\u00e9jar. Junto al Convento de La Piedad, nos recibe un edificio \u201cvivo\u201d el palacio de Don Antonio de Mendoza. De estilo renacimiento, sede del instituto Brianda de Mendoza. Nos alegran sus azulejos de 1915 que decoran su patio y escalera cubierta por un bello artesanado. En la actualidad ubica el Liceo Caracense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Palacio de la Cotilla, que ocup\u00f3 en 1840 el Marqu\u00e9s de Villamejor, nos sorprende una joya: el sal\u00f3n chino. Decorado con papel de arroz pintado mostrando escenas chinas festivas y cotidianas. De la cercana Iglesia de San Miguel, s\u00f3lo queda la capilla de Luis de Lucena de 1540, hoy convertida en un peque\u00f1o y agradable museo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Con-catedral de Santa Mar\u00eda nos recibe con su impronta mud\u00e9jar, en su puerta de arco de herradura de ladrillos de tradici\u00f3n siria. Su interior es barroco.<br \/>\nSalimos para visitar la cercana Torre del Alam\u00edn, que perteneci\u00f3 a la antigua muralla. En su interior encontramos unas estupendas maquetas de distintas \u00e9pocas de la ciudad de Guadalajara. Pasadas las dos, despu\u00e9s de agradecerle sus magnificas explicaciones, tanto art\u00edsticas como hist\u00f3ricas, nuestro gu\u00eda Ra\u00fal se despide de nosotros. Tras el buen yantar y un merecido descanso, toma el relevo para seguir mostr\u00e1ndonos la ciudad, el profesor Arriero. Frente a nosotros, est\u00e1n los restos de la Puerta de Bejanque, cuyo nombre en \u00e1rabe se traduce por puerta y foso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BLANCANIEVES<\/strong><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text] [\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][rev_slider_vc alias=&#8221;soria&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text] \u201cEs la tierra de Soria \u00e1rida y fr\u00eda\/ por las colinas y las sierras calvas, \/ verdes pradillos, cerros cenicientos, \/ la primavera pasa\/ dejando entre las hierbas olorosas\/ sus diminutas margaritas blancas. \/ La tierra no revive, el campo sue\u00f1a\u2026\u201d Aunque la tierra soriana siga siendo \u00e1rida y fr\u00eda, debo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2550,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74,60],"tags":[],"class_list":["post-2546","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas-de-los-alumnos-jun-2016","category-cronicas","category-74","category-60","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2546"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2546\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2561,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2546\/revisions\/2561"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2550"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}