{"id":4462,"date":"2019-01-10T20:26:33","date_gmt":"2019-01-10T20:26:33","guid":{"rendered":"http:\/\/caumas.org\/revista\/?p=4462"},"modified":"2019-01-10T20:26:33","modified_gmt":"2019-01-10T20:26:33","slug":"audema-%c2%b7-un-otono-en-la-selva-de-irati-navarra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/audema-%c2%b7-un-otono-en-la-selva-de-irati-navarra\/","title":{"rendered":"AUDEMA \u00b7 Un oto\u00f1o en la Selva de Irati (Navarra)"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_single_image image=&#8221;4463&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; css_animation=&#8221;fadeInDown&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1547151864364{margin-bottom: 0px !important;border-bottom-width: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;}&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a class=\"dt-single-image\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-02.jpg\" data-dt-img-description=\"\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4464 alignright\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-02.jpg\" alt=\"\" width=\"277\" height=\"716\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-02.jpg 277w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-02-116x300.jpg 116w\" sizes=\"(max-width: 277px) 100vw, 277px\" \/><\/a>Para disfrutar del <strong>hayedo de Irati<\/strong> unos senderos importantes son los que est\u00e1n alrededor del embalse de Irabia: SL-NA53C (vuelta al embalse, 10 km desnivel 80 m), SL-NA52C (Camino de Plaza de Beunza, orilla sur, 4,4 km, desnivel 90 m), SL-NA54C (Los Para\u00edsos-Erlan, orilla norte, combina pista con senda, 4,3 km desnivel 184 m, dificultad baja).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nosotros elegimos \u201cLos Para\u00edsos-Erlan\u201d para poder contemplar ejemplares magn\u00edficos de distintos \u00e1rboles. Un cartel explica la historia del entorno. En principio habla de que <em>\u201cLos bosques son grandes captadores de precipitaci\u00f3n, que evacuan por los arroyos o a la atm\u00f3sfera en forma de humedad. As\u00ed ralentizan el ciclo del agua y la hacen accesible. Tambi\u00e9n son fijadores de CO2, absorbiendo la contaminaci\u00f3n del aire producida en los \u00e1mbitos industriales. La Selva de Irati tiene un papel trascendental en el clima de la zona, y pone a disposici\u00f3n de toda Navarra grandes cantidades de agua a trav\u00e9s del r\u00edo\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sigue comentando que<em> \u201cEl haya es un \u00e1rbol caducifolio de hoja ancha que logra formar bosques en el sur de Europa entre los 500 y los 1800 m de altitud. Soporta altas tasas de precipitaci\u00f3n pero requiere suelos bien drenados. La cabecera del r\u00edo Irati cobija uno de los hayedos m\u00e1s extensos de Europa, con 17.195 hect\u00e1reas\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la calidad del paraje indica que <em>\u201cLos p\u00e1jaros carpinteros precisan de \u00e1rboles viejos para vivir, porque se alimentan de larvas de insectos xil\u00f3fagos, comedores de madera, ausentes en plantaciones y bosques demasiado intervenidos. La presencia entre otros del gran pito negro en el bosque del Irati indica que su explotaci\u00f3n es respetuosa con su conservaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paseo, que nos han recomendado, resulta inmejorable. La ma\u00f1ana est\u00e1 gris, pero no parece haber peligro de lluvia; la temperatura, agradable. Dilatando la mirada sobre el mar de \u00e1rboles, que resaltan m\u00e1s con sus lujosos colores de oto\u00f1o, entramos en un maravilloso \u00e9xtasis de sublime contemplaci\u00f3n. Los altos \u00e1rboles contra el cielo y repiti\u00e9ndose disminuidos en la perspectiva. Las largas modulaciones del color, los cambios de tonalidad, producen una agradable animaci\u00f3n visual. La luz y las variaciones crom\u00e1ticas del bosque permanec\u00edan como \u00fanica orientaci\u00f3n en el paso del tiempo. El cambio de color da altura art\u00edstica al oto\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bosque se espesa y se adue\u00f1a de la tierra, oculta nuestra presencia, se traga toda la visi\u00f3n del mundo que nos rodea. Atravesando su penumbra, mientras la escasa luz se pulveriza entre las ramas de esta exuberancia vegetal, todo es silencio. Monoton\u00eda de silencio y bosque. Estamos separados de la humanidad. El bosque engulle la pista, se abre ante nosotros y se cierra a nuestra espalda. Cuando paramos el bosque se detiene, ya no se mueve a nuestro alrededor. Despu\u00e9s reanuda la marcha desliz\u00e1ndose a ambos lados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino va enterrado en el bosque. Enorme perspectiva de bosque. Bosque tupido, impracticable. Estos mudos seres vegetales forman un mundo dormido, un conjunto an\u00f3nimo. Nos adentramos m\u00e1s en el denso reino del bosque, del paciente bosque de sombr\u00eda uniformidad, con los \u00e1rboles agolpados en apretadas filas. Los \u00e1rboles pasan pero el panorama no cambia. El bosque innumerable, id\u00e9ntico a s\u00ed, da una idea de eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bosque observa pacientemente nuestro paso. Los \u00e1rboles seculares nos miran oscuros desde todos los lados. El bosque nos traga, pero en este mapa de bosque el silencio y la tranquilidad no resultan hostiles. Se est\u00e1 bien sin el humo, el ruido y la fiebre de las personas, por eso el ecologismo es una religi\u00f3n muy compartida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abandonando la pista se toma un h\u00famedo sendero, ascendente al principio. Pasamos quebrando los silencios por entre la densidad abrumadora de los \u00e1rboles, pisando el tapiz de las hojas en el suelo mullido, que cede bajo las pisadas. El murmullo del viento en los \u00e1rboles forma parte del lugar como los mismos \u00e1rboles o las rocas. Melancol\u00eda vegetal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cabellera espesa de la selva ha perdido ya muchas hojas en esta larga traves\u00eda oto\u00f1al, y el invierno desnudar\u00e1 sus ramas, pero alg\u00fan grupo de \u00e1rboles mantendr\u00e1 su verdor intacto y ser\u00e1n como negras interjecciones. Sin la fortaleza dram\u00e1tica del olivo o de la vid, estas hayas y abetos tienen la fuerza de los grandes sue\u00f1os. En ellos se cifra la imagen de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera de los recorridos debe terminar en la presa. Su historia es la siguiente: \u201cLos aezkoanos Domingo Elizondo, Antonio Ar\u00f3stegui y Ciriaco Morea, hicieron fortuna en Am\u00e9rica y regresaron a su tierra para ayudar a su desarrollo. Entre otras cosas, en 1907 fundaron El Irati S.A., una empresa diversificada: Electricidad, Montes, Destiler\u00eda y Ferrocarril. Fueron la primera S.A. de Navarra y el primer tren el\u00e9ctrico del Estado que un\u00eda Pamplona y Sang\u00fcesa-Aoiz (1911-1955). Lleg\u00f3 a contar con 600 trabajadores y suministr\u00f3 electricidad a toda la zona\u201d<br \/>\n.<br \/>\n\u201cLa presa de Irabia fue construida en 1922 por El Irati SA para producir electricidad y al mismo tiempo facilitar el transporte de troncos por el r\u00edo Irati. Situada en el coraz\u00f3n del bosque, alcanza, tras varias recrecidas, 44 m de altura y 158 m de coronaci\u00f3n, almacenando hasta 14 hm3. Actualmente su uso es para producci\u00f3n de electricidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa empresa El Irati S.A., para suministrar madera a su aserradero de Ekai, incorpor\u00f3 la t\u00e9cnica de las barrancadas, arrastre de troncos r\u00edo abajo mediante sucesivos desembalses de agua. Para ello se construyeron varias represas a lo largo del r\u00edo, a\u00fan en pie, adem\u00e1s de la propia presa de Irabia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a class=\"dt-single-image\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-03.jpg\" data-dt-img-description=\"\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4465\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-03.jpg\" alt=\"\" width=\"694\" height=\"293\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-03.jpg 1001w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-03-300x127.jpg 300w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Noticias-14-03-768x325.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 694px) 100vw, 694px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El agua bate dulcemente la orilla en un imperceptible movimiento, rota en escasos y movientes espejos de sol. El bosque de hayas baja a beber hasta sus aguas. El agua, la conciencia del paisaje, refleja este agitado torbellino vegetal. \u201cCorrientes aguas, puras, cristalinas\/ \u00e1rboles que os est\u00e1is mirando en ellas\u2026\u201d (Garcilaso \u2013Nemoroso-)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Jos\u00e9 Luis Salas Oliv\u00e1n<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Vocal de AUDEMA, Alcal\u00e1 de Henares.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_single_image image=&#8221;4463&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; css_animation=&#8221;fadeInDown&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1547151864364{margin-bottom: 0px !important;border-bottom-width: 0px !important;padding-bottom: 0px !important;}&#8221;][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text] Para disfrutar del hayedo de Irati unos senderos importantes son los que est\u00e1n alrededor del embalse de Irabia: SL-NA53C (vuelta al embalse, 10 km desnivel 80 m), SL-NA52C (Camino de Plaza de Beunza, orilla sur, 4,4 km, desnivel 90 m), SL-NA54C&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4466,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[142,59],"tags":[],"class_list":["post-4462","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-25-noticias-dic-2018","category-noticias","category-142","category-59","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4462"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4462\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4467,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4462\/revisions\/4467"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4466"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}