{"id":5325,"date":"2020-04-06T17:50:14","date_gmt":"2020-04-06T17:50:14","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=5325"},"modified":"2020-04-07T07:39:53","modified_gmt":"2020-04-07T07:39:53","slug":"el-volcan-popocatepetl-y-el-valle-de-tlaxcala-mexico-juan-hernandez-hortiguela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/el-volcan-popocatepetl-y-el-valle-de-tlaxcala-mexico-juan-hernandez-hortiguela\/","title":{"rendered":"El Volc\u00e1n Popocat\u00e9petl <br>Juan Hern\u00e1ndez Hortig\u00fcela"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-93469e22465918cc\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-93469e22465918cc uvc-9521  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-93469e22465918cc h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">El Volc\u00e1n Popocat\u00e9petl<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-93469e22465918cc .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\"><em><strong>Juan Hern\u00e1ndez Hortig\u00fcela<\/strong><\/em><\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]En estos d\u00edas de principios de febrero, se han conocido en Espa\u00f1a noticias preocupantes de la peligrosa actividad del majestuoso volc\u00e1n mexicano Popocat\u00e9petl,, (familiarmente conocido por el Popo por los mexicanos) situado a 5.500 m. de altitud, de aspecto c\u00f3nico perfecto y en cuyas laderas m\u00e1s altas se suele acumular gran cantidad de hielo y nieve; su situaci\u00f3n preeminente le sit\u00faa junto a otra menor monta\u00f1a de la cordillera central de M\u00e9xico, cuyo nombre se conoce como Paso de Cort\u00e9s, en honor de nuestro ilustre conquistador espa\u00f1ol de aquellas tierras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hecho me induce a recordar alg\u00fan episodio de la historia de la Nueva Espa\u00f1a, cuando Hern\u00e1n Cort\u00e9s se encontraba conquistando aquellas tierras, pr\u00f3ximas al citado volc\u00e1n. All\u00e1 por el a\u00f1o 1520, Hern\u00e1n Cort\u00e9s ya hab\u00eda fundado la Villa Rica de la Veracruz y se propuso abandonar la costa para adentrarse al interior de M\u00e9xico y conseguir la conquista de Tenochtitl\u00e1n, feudo principal del imponente rey Moctezuma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino recorrido por Hern\u00e1n Cort\u00e9s, y su peque\u00f1o ej\u00e9rcito de espa\u00f1oles, hasta llegar conocer a Moctezuma, estuvo lleno de dif\u00edciles y cruentas guerras que superaron con gran sacrificio, pacificando el camino y haciendo ventajosos acuerdos con las tribus de los indios totonacas de Cempoala y sobre todo, con los muy aguerridos indios del valle de Tlaxcala, que tanto contribuyeron a la conquista del pueblo mexica, gobernado por Moctezuma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los historiadores espa\u00f1oles y mexicanos nos relatan las costumbres y la vida social de los indios, de todas estas tribus que conquist\u00f3 y pacific\u00f3 Hern\u00e1n Cort\u00e9s. En uno de los episodios hist\u00f3ricos, que nos escribe Antonio de Sol\u00eds y Rivadeneyra , gran historiador espa\u00f1ol, nos relata c\u00f3mo los indios Tlaxcala estaban atemorizados con las frecuentes humaredas y llamaradas del volc\u00e1n Popocat\u00e9petl y que por respeto y miedo a las profec\u00edas de sus dioses, nunca se atrevieron a aproximarse y conocer de cerca esta monta\u00f1a. Hern\u00e1n Cort\u00e9s, intentando demostrar su valor envi\u00f3 a uno de sus m\u00e1s valientes capitanes, Diego de Ordaz, a reconocer esta monta\u00f1a, al objeto de destruir sus idolatr\u00edas. Se convirti\u00f3 as\u00ed este soldado espa\u00f1ol en el primer europeo de la historia en ascender hasta la misma boca del volc\u00e1n Popocatepetl. Antonio de Sol\u00eds nos relata este episodio, en su obra citada, con una maravillosa e inocente descripci\u00f3n de la erupci\u00f3n del volc\u00e1n, con estas palabras: (Textual)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sucedi\u00f3 por este tiempo un accidente que hizo novedad a los espa\u00f1oles y puso en confusi\u00f3n a los indios. Desc\u00fabrese desde lo alto del sitio donde estaba entonces la ciudad de Tlascala el volc\u00e1n Popocatepec, en la cumbre de una sierra, que a distancia de ocho leguas se descuella considerablemente sobre otros nombres. Empez\u00f3 en aquella saz\u00f3n a turbar el d\u00eda con grandes y espantosas avenidas de humo, tan r\u00e1pido y violento, que sub\u00eda derecho largo espacio del aire sin ceder a los \u00edmpetus del viento, hasta que perdiendo la fuerza en lo alto se dejaba espaciar y dilatar en todas partes, y formaba una nube m\u00e1s o menos oscura seg\u00fan la porci\u00f3n de ceniza que llevaba consigo. Sal\u00edan de cuando en cuando mezcladas con el humo, algunas llamaradas o globos de fuego que al parecer se divid\u00edan en centellas, y ser\u00edan las piedras encendidas que arrojaba el volc\u00e1n, o algunos pedazos de materia combustible que duraban seg\u00fan su alimento.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contin\u00faa su relato, exponiendo los temores de los indios, de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se espantaban los indios de ver el humo por ser frecuente y casi ordinario en este volc\u00e1n, pero el fuego, que se manifestaba pocas veces, los entristec\u00eda y atemorizaba como presagio de venideros males, porque ten\u00edan aprendido que las centellas cuando se derramaban por el aire y no volv\u00edan a caer en el volc\u00e1n, eran las almas de los tiranos que sal\u00edan a castigar la tierra, y que sus dioses cuando estaban indignados se val\u00edan dellos como instrumentos adecuados a la calamidad de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hern\u00e1n Cort\u00e9s, expuso sus reparos id\u00f3latras a los indios que le acompa\u00f1aban, d\u00e1ndoles a entender sus errores con que ten\u00edan desfigurada la realidad; en esos momentos el capit\u00e1n Diego de Ord\u00e1z pidi\u00f3 a Cort\u00e9s que le autorizara subir al volc\u00e1n y comprobar \u201ctodo el secreto\u201d de aquella situaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Espant\u00e1ronse los indios de o\u00edr semejante proposici\u00f3n, y procurando informarle del peligro y desviarle del intento dec\u00edan: \u201cque los m\u00e1s valientes de su tierra solo se atrev\u00edan a visitarle alguna vez unas ermitas de sus dioses que estaban a la mitad de la eminencia, pero que de all\u00ed en adelante no se hallar\u00eda huella de humano pie, ni eran sufribles los temblores y bramidos con que se defend\u00eda la monta\u00f1a\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diego de Ordaz se encendi\u00f3 m\u00e1s en su deseo con la misma dificultad que le expon\u00edan y: Hern\u00e1n Cort\u00e9s, aunque lo tuvo por temeridad, le dio licencia para intentarlo, porque viesen aquellos indios que no estaban negados sus imposibles al valor de los espa\u00f1oles, celoso a todas horas de su reputaci\u00f3n y la de su gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acompa\u00f1aron a Diego de Ordaz dos soldados de su compa\u00f1\u00eda, y algunos indios que le acompa\u00f1aron hasta las citadas ermitas, compadeci\u00e9ndose de la pr\u00f3xima muerte de los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio de Sol\u00eds, contin\u00faa describiendo la monta\u00f1a, sus paisajes y la ascensi\u00f3n, hasta la cumbre, del valiente Diego de Ordaz:<a class=\"dt-single-image\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ESCUDO-DE-ARMAS-DE-DIEGO-DE-ORDAZ.jpg\" data-dt-img-description=\"\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5330 alignright\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ESCUDO-DE-ARMAS-DE-DIEGO-DE-ORDAZ.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ESCUDO-DE-ARMAS-DE-DIEGO-DE-ORDAZ.jpg 944w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ESCUDO-DE-ARMAS-DE-DIEGO-DE-ORDAZ-248x300.jpg 248w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ESCUDO-DE-ARMAS-DE-DIEGO-DE-ORDAZ-846x1024.jpg 846w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/ESCUDO-DE-ARMAS-DE-DIEGO-DE-ORDAZ-768x929.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el monte muy delicioso en su principio, hermose\u00e1ndole por todas partes frondosas arboledas, que, subiendo largo trecho con la cuesta, suavizan el camino con su amenidad, y al parecer con enga\u00f1oso divertimento llevan al peligro por el deleite. Vase despu\u00e9s esterilizando la tierra, parte con la nieve, que dura todo el a\u00f1o en los parajes que desampara el sol o perdona el fuego, y parte con la ceniza, que blanquea tambi\u00e9n desde lejos con la oposici\u00f3n del humo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Qued\u00e1ronse los indios en la estancia de las ermitas, y parti\u00f3 Diego de Ordaz con sus dos soldados, trepando animosamente por los riscos y poniendo muchas veces los pies donde estuvieron las manos, pero cuando llegaron a poca distancia de la cumbre, sintieron que se mov\u00eda la tierra con violentos y repetidos vaivenes, y percibieron los bramidos horribles del volc\u00e1n, que a breve rato dispar\u00f3 con mayor estruendo gran cantidad de fuego envuelto en humo y ceniza, y auque subi\u00f3 derecho sin calentar lo transversal del aire, se dilat\u00f3 despu\u00e9s en lo alto, y volvi\u00f3 sobre los tres una lluvia de ceniza tan espesa y tan encendida, que necesitaron de buscar su defensa en el c\u00f3ncavo de una pe\u00f1a, donde falt\u00f3 el aliento a los espa\u00f1oles, y quisieron volverse, pero Diego de Ordaz viendo que cesaba el terremoto, que se mitigaba el estruendo y sal\u00eda menos denso el humo, los anim\u00f3 a adelantarse y lleg\u00f3 tr\u00e9pidamente a la boca del volc\u00e1n, en cuyo fondo encontr\u00f3 una gran masa de fuego, que al parecer herv\u00eda como materia l\u00edquida y resplandeciente, y repar\u00f3 en el tama\u00f1o de la boca, que ocupaba casi toda la cumbre y tendr\u00eda como un cuarto de legua su circunferencia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho sorprendi\u00f3 a los indios la haza\u00f1a de los espa\u00f1oles; este descubrimiento del volc\u00e1n Popocatepetl sirvi\u00f3 posteriormente a Hern\u00e1n Cort\u00e9s, cuando tuvo necesidad de fabricar p\u00f3lvora para sus armas para obtener el azufre necesario para su fabricaci\u00f3n. A nuestro h\u00e9roe, Diego de Ordaz, le concedi\u00f3 el rey que, en su escudo de armas, apareciera un volc\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed finaliza la descripci\u00f3n de este impresionante episodio de nuestra Historia, tan desconocido por los espa\u00f1oles. Ha servido la reciente y preocupante noticia de la actividad del volc\u00e1n Popocatepetl, para que recordemos a nuestros ilustres y desconocidos valientes espa\u00f1oles que conquistaron ese grandioso pa\u00eds mexicano, donde permanecen innumerables huellas de nuestra presencia en esa Nueva Espa\u00f1a, que as\u00ed se llam\u00f3 durante tres siglos, hasta su independencia en el a\u00f1o 1821.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a class=\"dt-single-image\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MONUMENTO-A-DIEGO-ORDAZ.jpg\" data-dt-img-description=\"\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-5331 aligncenter\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MONUMENTO-A-DIEGO-ORDAZ.jpg\" alt=\"\" width=\"312\" height=\"328\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MONUMENTO-A-DIEGO-ORDAZ.jpg 1053w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MONUMENTO-A-DIEGO-ORDAZ-285x300.jpg 285w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MONUMENTO-A-DIEGO-ORDAZ-973x1024.jpg 973w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/MONUMENTO-A-DIEGO-ORDAZ-768x808.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 312px) 100vw, 312px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Juan Hern\u00e1ndez Hortig\u00fcela<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Miembro de la Junta Directiva de ADAMUC<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Madrid, d\u00eda del enamoradizo y m\u00e1rtir Valent\u00edn de Roma, a 14 de febrero de 2020<\/strong><\/em>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]En estos d\u00edas de principios de febrero, se han conocido en Espa\u00f1a noticias preocupantes de la peligrosa actividad del majestuoso volc\u00e1n mexicano Popocat\u00e9petl,, (familiarmente conocido por el Popo por los mexicanos) situado a 5.500 m. de altitud, de aspecto c\u00f3nico perfecto y en cuyas laderas m\u00e1s altas se suele acumular gran cantidad de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5328,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[177,58],"tags":[],"class_list":["post-5325","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-30-colaboraciones-mar-2019","category-colaboraciones","category-177","category-58","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5325"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5325\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5376,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5325\/revisions\/5376"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}