{"id":6043,"date":"2020-12-23T09:10:47","date_gmt":"2020-12-23T09:10:47","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=6043"},"modified":"2020-12-23T09:10:47","modified_gmt":"2020-12-23T09:10:47","slug":"ningun-virus-es-pedagogicojose-antonio-caride","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/ningun-virus-es-pedagogicojose-antonio-caride\/","title":{"rendered":"Ning\u00fan virus es pedag\u00f3gico<br>Jos\u00e9 Antonio Caride"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-70326a1b22f222be2\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-70326a1b22f222be2 uvc-1185  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-70326a1b22f222be2 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">Ning\u00fan virus es pedag\u00f3gico<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-70326a1b22f222be2 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Jos\u00e9 Antonio Caride<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pedagog\u00eda no es un virus ni sus lecciones las de un pedagogo que est\u00e1 intentado decir algo que debamos aprender para un futuro m\u00e1s habitable. Siendo verdad que tendremos un problema si no escuchamos y entendemos lo que la covid-19 nos est\u00e1 diciendo, lamento discrepar -aunque sea en las palabras- con el magisterio c\u00edvico e intelectual de Boaventura de Sousa Santos, cuya obra aprecio desde que tuve la oportunidad de leerle, por vez primera, en <em>Pela m\u00e3o de Alice. O social e o pol\u00edtico na transi\u00e7\u00e3o p\u00f3s-moderna<\/em> (Afrontamento, 1994); y, recientemente, en su l\u00facido ensayo sobre a cruel pedagog\u00eda do virus (Almedina, 2020), cuestionando un modelo de desarrollo y de sociedad agotado, ecol\u00f3gica y \u00e9ticamente. Siendo as\u00ed, adem\u00e1s de enfermarnos biol\u00f3gica y psicol\u00f3gicamente, el coronavirus desvela modos de producir y consumir insostenibles, que agravan las injustas e injustificables desigualdades sociales, prolongadas en el hambre, la pobreza, la discriminaci\u00f3n o la exclusi\u00f3n de millones de seres humanos, muchos de ellos ni\u00f1os. Y, con ellas, un sentimiento de vulnerabilidad que cre\u00edamos desterrado, al menos en las <em>sociedades opulentas<\/em> (Galbraith) del capitalismo globalizado y sus insaciables mercados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sociol\u00f3gicamente, el diagn\u00f3stico de la pandemia y sus tr\u00e1gicas circunstancias son irrefutables: \u201ctodo lo que es s\u00f3lido se desvanece en el aire\u201d, acudiendo a la expresi\u00f3n de la que hicieran uso Marx y Engels en el <em>Manifiesto Comunista<\/em> de 1848. Como entonces, 150 a\u00f1os despu\u00e9s, creencias e ideas veneradas secularmente est\u00e1n rotas, forzando a la humanidad a reconsiderar sus condiciones de existencia y sus relaciones rec\u00edprocas. Lo hace con urgencia, sin la serenidad a la que se alud\u00eda en el <em>Manifiesto<\/em>, ante las incomodas verdades del mundo desbocado en el que nos hemos instalado. Son otras, sin dejar de ser las mismas que hicieron de la dignidad un valor de cambio, perpetuando la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n directa, descarada, brutal\u2026 del Planeta y de la vida en com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia del pasado, cuando lo social exig\u00eda u obligaba compartir unas mismas coordenadas espacio-temporales, el presente transita por hilos inal\u00e1mbricos. Invisibles, como el virus, pero muy eficaces para que los negocios y el ocio no cierren nunca. El computador personal y todos los dispositivos que abren pantallas (televisores, tabletas, m\u00f3viles, etc.), tienen mucho m\u00e1s del primero (<em>negotium<\/em>) que del segundo (<em>otium<\/em>): conectan, procesan, almacenan, registran, ordenan, informan&#8230; A cambio crean necesidades y perpet\u00faan dependencias psicosociales y socio-econ\u00f3micas hasta hace poco impensables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solo en Espa\u00f1a se calcula que el acceso universal a una formaci\u00f3n online que atienda la educaci\u00f3n obligatoria se aproximar\u00e1 a los cincuenta millones de euros. Sorprende que hasta algunos de los educadores e intelectuales m\u00e1s vanguardistas -que se autoproclaman reformistas, progresistas e innovadores- afirmen que el gran cambio de la educaci\u00f3n ser\u00e1 el que se construya con internet. La ense\u00f1anza, presagian, saldr\u00e1 de la pandemia m\u00e1s preparada para aprovechar la tecnolog\u00eda y las \u201cnuevas\u201d opciones de la docencia. Nada, o muy poco, dicen de los aprendizajes y de las convivencias. Lo importante, como sucedi\u00f3 con la \u201cbanca digital\u201d en su relaci\u00f3n con los clientes, ser\u00e1 incrementar la competencia de los operadores -en este caso, del profesorado y del alumnado- y de las estrategias que la hagan posible, \u201ccaiga quien caiga\u201d. Si cerraron las oficinas bancarias y hasta las empresas con los soportes corporativos m\u00e1s consolidados \u00bfque impedir\u00e1 que puedan hacerlo las escuelas o las universidades?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desescolarizaci\u00f3n de la sociedad, que tuvo en Ilich, Reimer o Goodman a sus principales defensores, nunca imagin\u00f3 un escenario tan proclive para sus teor\u00edas. Ni un contexto-pretexto tan irrefutable: la salud. Su profec\u00eda empieza a cumplirse: al monopolio de las escuelas sobre la educaci\u00f3n lo sustituir\u00e1 el que ejerza la tecnolog\u00eda sobre la sociedad. Seg\u00fan Iv\u00e1n Ilich, la mutaci\u00f3n exigir\u00eda, como m\u00ednimo, tres cosas: dotarla de redes y tramas que faciliten la formaci\u00f3n, potenciar el aprendizaje informal y retornar a la responsabilidad y la iniciativa personal en el aprendizaje. Ya est\u00e1n servidas. El virus, argumenta el fil\u00f3sofo coreano Byung-Chul Han, adem\u00e1s de acabar con los rituales, est\u00e1 destruyendo las comunidades y los v\u00ednculos sociales cuando, parad\u00f3jicamente, la hipercomunicaci\u00f3n no las fortalece, sino que las debilita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dig\u00e1moslo con rotundidad: no hay <em>paideia<\/em> ni pedagog\u00eda sustentadas en el temor, el dolor o la muerte, sin escuelas y una sociedad que las elogie. Ning\u00fan virus es pedag\u00f3gico, como tampoco lo son las ense\u00f1anzas y\/o aprendizajes que destruyen los derechos y deberes de la <em>polis<\/em>, que no agranden la ciudadan\u00eda cada d\u00eda que amanece, o que no asuman que la convivencia es mucho m\u00e1s que la mera supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volveremos para reflexionar acerca de c\u00f3mo podr\u00e1 hacerse, pedag\u00f3gica y socialmente, cuidando y cuid\u00e1ndonos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Jos\u00e9 Antonio Caride<\/strong><\/em><br \/>\nCatedr\u00e1tico de Pedagog\u00eda Social<br \/>\nUniversidade de Santiago de Compostela<br \/>\njoseantonio.caride@usc.es<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text] La pedagog\u00eda no es un virus ni sus lecciones las de un pedagogo que est\u00e1 intentado decir algo que debamos aprender para un futuro m\u00e1s habitable. 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