{"id":6342,"date":"2021-03-30T09:52:13","date_gmt":"2021-03-30T09:52:13","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=6342"},"modified":"2021-03-30T10:34:42","modified_gmt":"2021-03-30T10:34:42","slug":"hilanderas-de-palabras-maria-rosa-fernandez-pena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/hilanderas-de-palabras-maria-rosa-fernandez-pena\/","title":{"rendered":"Hilanderas de palabras <br>Maria Rosa Fern\u00e1ndez Pe\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-19916a1b22a6e58f5\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-19916a1b22a6e58f5 uvc-6253  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-19916a1b22a6e58f5 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">Hilanderas de palabras<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-19916a1b22a6e58f5 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Maria Rosa Fern\u00e1ndez Pe\u00f1a<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Vel\u00e1zquez pint\u00f3 un testimonio impagable del valioso mundo de un trabajo especializado femenino en <em>Las Hilanderas<\/em>. Todas son mujeres. Sus edades van desde la esplendorosa juventud a la enigm\u00e1tica vejez; sus ropas y actitudes delatan que unas son humildes trabajadoras y otras son nobles damas que van a examinar y posiblemente adquirir el fruto del trabajo de las primeras. La paleta del pintor las ha sorprendido a todas en la F\u00e1brica de Tapices que estaba situada en la calle Santa Isabel de Madrid, junto al actual Reina Sof\u00eda. Una escena sencilla aparentemente, pero en la que llama positivamente la atenci\u00f3n que las trabajadoras ocupen la primera fila y las nobles damas est\u00e9n al fondo. Estamos ante un viejo oficio que a\u00fana las caracter\u00edsticas de la artesan\u00eda y la magia de las conversaciones, la tradici\u00f3n oral, las leyendas&#8230;<\/p>\n<p>Las hilanderas desarrollaban un noble arte que convierte fibras de animales o vegetales en hilo, y con ese hilo fabrican tejidos para vestir o para hacer confortable el hogar. En muchos pueblos se aprovechaban las estaciones m\u00e1s fr\u00edas para estos menesteres de hilar y tejer, y entonces las familias y vecinos se juntaban alrededor del fuego. Mientras hilaban y tej\u00edan, tambi\u00e9n se contaban historias y leyendas. El \u201cfiland\u00f3n\u201d le dicen a esto en Le\u00f3n y en el pasado 2010, las Cortes de Castilla y Le\u00f3n lo declararon como Bien de Inter\u00e9s Cultural y ped\u00edan su inclusi\u00f3n dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.<\/p>\n<p>Y principalmente las mujeres han sido las contadoras de historias, de cuentos y leyendas mientras sus manos han trabajado incansables. Por eso Irene Vallejo en su muy recomendable libro El infinito en un junco. La invenci\u00f3n de los libros en el mundo antiguo, nos dice:<\/p>\n<blockquote><p><em><strong>Desde tiempos remotos las mujeres han contado historias, han cantado romances y enhebrado versos al amor de la hoguera (&#8230;). A lo largo de los tiempos han sido sobre todo las mujeres las encargadas de desovillar en la noche la memoria de los cuentos. Han sido las tejedoras de relatos y retales. Durante siglos han devanado historias al mismo tiempo que hac\u00edan girar la rueca o manejaban la lanzadera del telar. Ellas fueron las primeras en plasmar el universo como malla y como redes (&#8230;). Entrelazaban verbos, lana, ajetivos y seda. Por eso textos y tejidos comparten tantas palabras: la trama del relato, el nudo del argumento, el hilo de una historia, el desenlace de la narraci\u00f3n, devanarse los sesos, bordar un discurso, hilar fino, urdir una intriga. (Pgs.384\/85).<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"text-decoration: underline;\">Maria Rosa Fern\u00e1ndez Pe\u00f1a<\/span><\/em><br \/>\nMiembro de la Junta Directiva de ADAMUC, Asociaci\u00f3n de Alumnos Mayores Universidad Complutense, Madrid<\/p>\n<p>\u00a0[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Vel\u00e1zquez pint\u00f3 un testimonio impagable del valioso mundo de un trabajo especializado femenino en Las Hilanderas. Todas son mujeres. 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