{"id":6971,"date":"2022-01-03T13:21:50","date_gmt":"2022-01-03T13:21:50","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=6971"},"modified":"2022-01-03T13:21:50","modified_gmt":"2022-01-03T13:21:50","slug":"las-relaciones-interpersonales-carlos-llorens","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/las-relaciones-interpersonales-carlos-llorens\/","title":{"rendered":"LAS RELACIONES INTERPERSONALES<br>Carlos Llor\u00e9ns"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-967969f16a2781699\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-967969f16a2781699 uvc-545  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-967969f16a2781699 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">LAS RELACIONES INTERPERSONALES<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-967969f16a2781699 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Carlos Llor\u00e9ns<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Nos encontramos ante un tema de no f\u00e1cil cuantificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las relaciones entre personas, inherentes a la propia naturaleza humana, no pasan por un buen momento.<\/p>\n<p>Se habla ya de la Educaci\u00f3n \u201cL\u00edquida\u201d. Eso me inquieta. Tal vez porque ello lleve aparejada la poca o nula \u201csolidez\u201d de la que debiera estar dotada<\/p>\n<p>La vor\u00e1gine de la vida actual, las prisas para todo, esa permanente opresi\u00f3n del pi\u00e9 en el acelerador, conlleva cambios de forma inexorable.<\/p>\n<p>Cuando pululan por doquier Ense\u00f1anzas que quieren conducir a una vida m\u00e1s sosegada: \u201cmindfulness\u201d, \u201crelajaci\u00f3n\u201d, \u201cvida interior\u201d, etc. parece una paradoja esto que est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>Parecemos tener prisa hasta \u201cpara tener prisa\u201d.<\/p>\n<p>Y da igual que el asunto sea en semana laboral, como en d\u00edas de descanso y sosiego. La prisa est\u00e1 tan presente y enraizada que nos invade.<\/p>\n<p>Queremos rentabilizar el tiempo, hacer m\u00e1s cosas en espacios temporales m\u00e1s cortos. A tal extremo que acabamos agotados, lo que conlleva que busquemos la paz, eso s\u00ed, \u201ca toda prisa\u201d.<\/p>\n<p>Nos apuntamos a \u201cT\u00e9cnicas de Relajaci\u00f3n\u201d, pero corriendo y sin perder un minuto.<\/p>\n<p>En cuanto al tema que nos ocupa, ese estado de velocidad constante se traslada a las relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>Las m\u00e1s de las veces las despachamos v\u00eda \u201ccibern\u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>Y es que resulta muy c\u00f3modo parapetarse tras un artilugio electr\u00f3nico, para obviar un encuentro personal que humanice el trato y no s\u00f3lo nos aporte un equilibrio emocional deseable, sino, asimismo, para proyectar la imagen de que no hemos perdido ninguna condici\u00f3n.<\/p>\n<p>No es infrecuente asistir a alg\u00fan encuentro cultural (un Concierto de m\u00fasica, por ejemplo), sin que en plena actuaci\u00f3n y en la oscuridad del Teatro, brillen pantallas de m\u00f3viles, porque pareciera que siempre se antepone algo de car\u00e1cter m\u00e1s urgente y perentorio.<\/p>\n<p>El <strong>\u201cte dejo, que voy con prisa\u201d<\/strong>, es tan corriente, como el hecho de <strong>\u201ccruzar el sem\u00e1foro con el mu\u00f1eco en rojo\u201d<\/strong>, para pararse a continuaci\u00f3n en alg\u00fan escaparate. \u00bfSe entiende?<\/p>\n<p>Las relaciones humanas resultan ya tan ef\u00edmeras, como esas disposiciones oficiales que se establecen por la ma\u00f1ana y se cambian por la tarde. Se matizan por la noche y al d\u00eda siguiente ya son otra cosa. Y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>En su fant\u00e1stico libro <strong>\u201cEl Laberinto Sentimental\u201d<\/strong>, su Autor, el Sr. Jos\u00e9 Antonio Marina nos hable de los \u201cCampos Sentimentales. Todo un repertorio en las diferentes culturas\u201d.<\/p>\n<p>Les sugiero su lectura.<\/p>\n<p>Habla el Sr. Marina de esa experiencia de la falta de inter\u00e9s <em><span style=\"text-decoration: underline;\">de y por las cosas<\/span><\/em>. El \u201caburrimiento\u201d. Ese vac\u00edo de \u201csensaciones\u201d atribuido a Kant. Y que, por ello, surjan razones para acelerar la \u201caparici\u00f3n de nuevas sensaciones\u201d.<\/p>\n<p>Y vuelvo a cuestionarme&#8230; \u00bfPara qu\u00e9? Tal vez para que, cansados de \u00e9stas, \u00bfbusquemos aqu\u00e9llas otras de las que nos cansaremos con la misma velocidad a la que fuimos a su encuentro\u2026?<\/p>\n<p>D\u00f3nde qued\u00f3 aquella solidez de las cosas bien asentadas, reflexionadas y vividas. Tambi\u00e9n suficientemente experimentadas en el transcurso del tiempo, ese factor que nos permiti\u00f3 a la larga y con sobrada vivencia, darnos cuenta de que, si el tema merec\u00eda la pena, \u00bfacaso era menester cambiar todo o parte?<\/p>\n<p>Y he de serles franco, todo esto no encamina a tranquilizarme. Veo por los ni\u00f1os de ahora, ese fr\u00e1gil futuro que deber\u00e1 ser nuestro recambio.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 estemos asistiendo a \u201calgo nuevo\u201d, que -a priori- se me aventura como \u201cinquietante\u201d, como falto de basamento, fugaz y con muchas carencias.<br \/>\nLos que ya peinamos canas, los que tenemos elementos de comparaci\u00f3n entre \u201clo que fue y lo que es hoy\u201d, procuramos caminar de puntillas. Tal vez porque nos prima la \u201cprudencia\u201d.<\/p>\n<p>Me recuerda aquella escena de un filme de \u201cIndiana Jones\u201d en la cual, para alcanzar el Santo Grial, tiene que superar la prueba de poner bien el pie, porque una de las baldosas que le acercaban al altar, era \u201cfalsa\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, me acerco una vez m\u00e1s al Sr. Marina. \u201cEl fracaso, como su etimolog\u00eda indica, es la decepci\u00f3n estrepitosa de un empe\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Nos encontramos ante un tema de no f\u00e1cil cuantificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las relaciones entre personas, inherentes a la propia naturaleza humana, no pasan por un buen momento.<\/p>\n<p>Se habla ya de la Educaci\u00f3n \u201cL\u00edquida\u201d. Eso me inquieta. Tal vez porque ello lleve aparejada la poca o nula \u201csolidez\u201d de la que debiera estar dotada<\/p>\n<p>La vor\u00e1gine de la vida actual, las prisas para todo, esa permanente opresi\u00f3n del pi\u00e9 en el acelerador, conlleva cambios de forma inexorable.<\/p>\n<p>Cuando pululan por doquier Ense\u00f1anzas que quieren conducir a una vida m\u00e1s sosegada: \u201cmindfulness\u201d, \u201crelajaci\u00f3n\u201d, \u201cvida interior\u201d, etc. parece una paradoja esto que est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>Parecemos tener prisa hasta \u201cpara tener prisa\u201d.<\/p>\n<p>Y da igual que el asunto sea en semana laboral, como en d\u00edas de descanso y sosiego. La prisa est\u00e1 tan presente y enraizada que nos invade.<\/p>\n<p>Queremos rentabilizar el tiempo, hacer m\u00e1s cosas en espacios temporales m\u00e1s cortos. A tal extremo que acabamos agotados, lo que conlleva que busquemos la paz, eso s\u00ed, \u201ca toda prisa\u201d.<\/p>\n<p>Nos apuntamos a \u201cT\u00e9cnicas de Relajaci\u00f3n\u201d, pero corriendo y sin perder un minuto.<\/p>\n<p>En cuanto al tema que nos ocupa, ese estado de velocidad constante se traslada a las relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>Las m\u00e1s de las veces las despachamos v\u00eda \u201ccibern\u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>Y es que resulta muy c\u00f3modo parapetarse tras un artilugio electr\u00f3nico, para obviar un encuentro personal que humanice el trato y no s\u00f3lo nos aporte un equilibrio emocional deseable, sino, asimismo, para proyectar la imagen de que no hemos perdido ninguna condici\u00f3n.<\/p>\n<p>No es infrecuente asistir a alg\u00fan encuentro cultural (un Concierto de m\u00fasica, por ejemplo), sin que en plena actuaci\u00f3n y en la oscuridad del Teatro, brillen pantallas de m\u00f3viles, porque pareciera que siempre se antepone algo de car\u00e1cter m\u00e1s urgente y perentorio.<\/p>\n<p>El \u201cte dejo, que voy con prisa\u201d, es tan corriente, como el hecho de \u201ccruzar el sem\u00e1foro con el mu\u00f1eco en rojo\u201d, para pararse a continuaci\u00f3n en alg\u00fan escaparate. \u00bfSe entiende?<\/p>\n<p>Las relaciones humanas resultan ya tan ef\u00edmeras, como esas disposiciones oficiales que se establecen por la ma\u00f1ana y se cambian por la tarde. Se matizan por la noche y al d\u00eda siguiente ya son otra cosa. Y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>En su fant\u00e1stico libro \u201cEl Laberinto Sentimental\u201d, su Autor, el Sr. Jos\u00e9 Antonio Marina nos hable de los \u201cCampos Sentimentales. Todo un repertorio en las diferentes culturas\u201d.<\/p>\n<p>Les sugiero su lectura.<\/p>\n<p>Habla el Sr. Marina de esa experiencia de la falta de inter\u00e9s de y por las cosas. El \u201caburrimiento\u201d. Ese vac\u00edo de \u201csensaciones\u201d atribuido a Kant. Y que, por ello, surjan razones para acelerar la \u201caparici\u00f3n de nuevas sensaciones\u201d.<\/p>\n<p>Y vuelvo a cuestionarme&#8230; \u00bfPara qu\u00e9? Tal vez para que, cansados de \u00e9stas, \u00bfbusquemos aqu\u00e9llas otras de las que nos cansaremos con la misma velocidad a la que fuimos a su encuentro\u2026?<\/p>\n<p>D\u00f3nde qued\u00f3 aquella solidez de las cosas bien asentadas, reflexionadas y vividas. Tambi\u00e9n suficientemente experimentadas en el transcurso del tiempo, ese factor que nos permiti\u00f3 a la larga y con sobrada vivencia, darnos cuenta de que, si el tema merec\u00eda la pena, \u00bfacaso era menester cambiar todo o parte?<\/p>\n<p>Y he de serles franco, todo esto no encamina a tranquilizarme. Veo por los ni\u00f1os de ahora, ese fr\u00e1gil futuro que deber\u00e1 ser nuestro recambio.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 estemos asistiendo a \u201calgo nuevo\u201d, que -a priori- se me aventura como \u201cinquietante\u201d, como falto de basamento, fugaz y con muchas carencias.<br \/>\nLos que ya peinamos canas, los que tenemos elementos de comparaci\u00f3n entre \u201clo que fue y lo que es hoy\u201d, procuramos caminar de puntillas. Tal vez porque nos prima la \u201cprudencia\u201d.<\/p>\n<p>Me recuerda aquella escena de un filme de \u201cIndiana Jones\u201d en la cual, para alcanzar el Santo Grial, tiene que superar la prueba de poner bien el pie, porque una de las baldosas que le acercaban al altar, era \u201cfalsa\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, me acerco una vez m\u00e1s al Sr. Marina. <strong>\u201cEl fracaso, como su etimolog\u00eda indica, es la decepci\u00f3n estrepitosa de un empe\u00f1o\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Carlos LLor\u00e9ns Fern\u00e1ndez.<\/strong><\/em><br \/>\nAsociaci\u00f3n Aulas de Formaci\u00f3n Aberta<br \/>\nUniversidad de Vigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asociaci\u00f3n Aulas de Formaci\u00f3n Aberta<br \/>\nUniversidad de Vigo.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Nos encontramos ante un tema de no f\u00e1cil cuantificaci\u00f3n. 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