{"id":7083,"date":"2022-01-03T20:01:39","date_gmt":"2022-01-03T20:01:39","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=7083"},"modified":"2022-01-04T08:27:57","modified_gmt":"2022-01-04T08:27:57","slug":"amull-%c2%b7-icod-de-los-trigos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/amull-%c2%b7-icod-de-los-trigos\/","title":{"rendered":"AMULL<br>Icod de los trigos"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner css=&#8221;.vc_custom_1624433546746{padding-top: -20px !important;padding-bottom: -20px !important;background-color: #57215c !important;}&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ffffff;\">AMULL \u00b7 Icod de los trigos<\/span><\/h1>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner]<div class=\"gap\" style=\"line-height: 16px; height: 16px;\"><\/div>[vc_column_text]<img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6140 aligncenter\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/AMULL-LOGO-2.jpg\" alt=\"\" width=\"145\" height=\"145\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/AMULL-LOGO-2.jpg 326w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/AMULL-LOGO-2-300x300.jpg 300w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/AMULL-LOGO-2-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 145px) 100vw, 145px\" \/>[\/vc_column_text]<div class=\"gap\" style=\"line-height: 16px; height: 16px;\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Nuestra ruta comienza bien temprano en <strong>\u201cLa Finca de La Piedra\u201d<\/strong> situada en el Camino Real que une La Orotava con Icod el Alto y continua por los barrancos de Castro y Ruiz llegando hasta el barrio de San Jos\u00e9 en San Juan de la Rambla y la Guancha.<\/p>\n<p><strong>LA PIEDRA<\/strong><\/p>\n<p>Finca grande con su peque\u00f1o Calvario en el lateral mirando hacia el Camino Real donde los transe\u00fantes paraban haciendo un alto y descansando. Perteneciente esta finca a la familia Bethencourt y Castro cuyos tres hermanos mayores han hecho historia. Actualmente, abandonada pero es importante decir que esta finca de la familia Bethencourt y Castro fue utilizada para hacer experimentos agr\u00edcolas de median\u00edas tanto en tintes como en cultivos.<\/p>\n<p><strong>LA PAPA BONITA<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfComo naci\u00f3 la Papa Bonita? Un pariente de los Bethencourt viajo al Per\u00fa y trajo de Los Andes semillas de Papas Andinas, que cultivaron con esmero y dedicaci\u00f3n en la finca La Piedra&#8230;.. dando lugar a lo que desde hace muchas generaciones conocemos como La Papa Bonita y que tanto apreciamos y comemos.<\/p>\n<p>Seguimos nuestra ruta a pie por el Camino Real pero hacia el Realejo Alto, El mar y el cielo de un azul intenso y una peque\u00f1a brisa que nos ayudaba en nuestro caminar. Las vistas sobre todo el Valle espectaculares llegando a verse el pueblo m\u00e1s lejano Buenavista del Norte.<\/p>\n<p>Pasamos por <strong>\u201cLa finca Casa Blanca\u201d<\/strong> hoy rehabilitada y convertida en Casa Rural llegando m\u00e1s tarde al <strong>Colegio Nacional La Piedra<\/strong> donde asistimos a la exposici\u00f3n permanente de este colegio sobre costumbres y formas de vida de los siglos XVIII y XIX. Costumbres musicales, art\u00edsticas, vestimenta y de trabajo.<\/p>\n<p>En este colegio se gest\u00f3 entre los a\u00f1os 1970\/1980 el <strong>colectivo \u201cLos Alzados\u201d<\/strong> siendo su principal valedora la profesora<strong> \u201cCarmen Nieves Luis\u201d<\/strong>, maestra de esta escuela y una gran emprendedora, que hizo con sus alumnos lo imposible para que las costumbres ancestrales no se olvidaran sino que quedaran plasmadas en algunos libros que ya han sido recopilados por este colectivo y editados.<\/p>\n<p>Las personas que nos atendieron, en la sala de exposici\u00f3n, con videos de costumbres, cantos tradicionales y explicaciones habladas fueron los alumnos. Estos ten\u00edan como tarea, los fines de semana, ir a casa de sus vecinos, hablar con ellos principalmente, con los mayores de la casa sobre las \u201cCostumbres de antes\u201d es decir: c\u00f3mo se viv\u00eda, c\u00f3mo se divert\u00edan, c\u00f3mo lavaban sin jab\u00f3n, c\u00f3mo cantaban, qu\u00e9 com\u00edan, y un largo etc, de preguntas.<\/p>\n<p>Aunque la mayor\u00eda de los canarios creemos que los Guanches fueron completamente aniquilados y exterminados por los castellanos, hay que hacer constar que esto no es verdad. Hubo un colectivo Guanche que jam\u00e1s se someti\u00f3 y se retir\u00f3 a vivir en los Altos del Realejo e Icod y a este colectivo se les llamo<strong> \u201cLos Alzados\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>Mas tarde, se mezclar\u00edan con castellanos, por eso en esta zona hay a\u00fan descendientes de los Guanches. Este aspecto est\u00e1 comprobado ya que les han realizado las pruebas de ADN y se ha demostrado que tienen su ADN es de origen guanche.<\/p>\n<p>Seguimos nuestra caminata, ya dentro del Realejo Alto nos dirigimos a la <strong>\u201cMolienda del Gofio Mesa\u201d<\/strong>. Aqu\u00ed, muelen el gofio de forma tradicional tal y como yo lo recuerdo cuando era peque\u00f1a.<\/p>\n<p>En su honor dir\u00e9 que fueron muy atentos con nosotros y probamos sus productos tradicionales como \u201cGofio amasado con almendras\u201d, bizcoch\u00f3n de Gofio con pasas\u201d &#8230; Todo exquisito.<\/p>\n<p>Nuestra \u00faltima visita fue a la exposici\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>COCHINEROS DE ICOD EL ALTO<\/strong><\/p>\n<p>Fuimos atendidos por su presidenta, una joven muy agradable, hija y nieta de cochineros. Nos explic\u00f3 con detalle la vida de estos Cochineros. Por cierto, una vida muy dura pero muy buenos negociantes.<\/p>\n<p>Iban a caballo desde el Realejo Alto o Icod el Alto hacia los pueblos del sur como Fasnia, El Escobonal, G\u00fcimar y Arona. De norte a sur pasando por las cumbres del Teide. Hac\u00edan 8 \u00f3 10 d\u00edas de viaje, durmiendo a la intemperie, pasando calamidades etc. Fue una forma m\u00e1s de sustento y de mantener a la familia. Algunas veces llevaban a sus hijos de 8 a\u00f1os para que los acompa\u00f1aran y aprendieran el oficio. Desde temprana edad ya los ni\u00f1os estaban en esto lares, Tambi\u00e9n hac\u00edan amistades en el camino: personas que les daban cobijo o comida y terminaban siendo familia. En cada cesta llevaban de 8 a 10 lechones que quitaban a su madre al mes de nacer. A parte de su comida para poder subsistir estos d\u00edas, llevaban comida para los lechones como c\u00e1scaras y otras viandas.<\/p>\n<p>Es importante decir que la vida en Canarias y en especial en los pueblos del Norte de Tenerife sobre todo, los pegados a las faldas de las monta\u00f1as, cambi\u00f3 a mejor a partir de 1965\/1970.<\/p>\n<p>Recuerdo ir con mi madre a estos pueblos en 1958, hab\u00eda mucha pobreza, la gente muy mal trajeada, su calzado era r\u00fastico y simple como unas lonas de tela cuya suela era de goma . Este calzado era el mismo tanto para hombre como para mujer. Los ni\u00f1os no estaban escolarizados, andaban por los caminos jugando y su aspecto nada ten\u00eda que ver a nuestros c\u00e1nones de higiene y limpieza actual. Se les ve\u00eda sucios, descalzos y con mocos&#8230; lo recuerdo perfectamente.<\/p>\n<p>Hay que decir que todo ha cambiado, hemos ido evolucionando en el d\u00eda a d\u00eda, pero es vital que conozcamos nuestra historia y nuestras propias costumbres. Saber c\u00f3mo se viv\u00eda antes en Tenerife nos ayudar\u00e1 a sentar las bases de nuestra propia cultura, nuestra idiosincrasia y podamos construir un futuro brillante para nosotros y nosotras y nuestras futuras generaciones.<\/p>\n<p>Santa Cruz de Tenerife 22 de Noviembre de 2021<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Fdo. Cristina Renee Katschner Bouza.<\/strong><\/em><br \/>\nSocia de AMULL, Universidad de la Laguna<br \/>\nFotos: Luis Francisco L\u00f3pez de Vergara M\u00e9ndez<br \/>\nDepartamento de Comunicaci\u00f3n AMULL<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_media_grid element_width=&#8221;3&#8243; initial_loading_animation=&#8221;none&#8221; grid_id=&#8221;vc_gid:1641284860852-e152c46f-5b04-5&#8243; include=&#8221;7084,7085,7086,7087,7088,7089,7090,7091,7092,7093&#8243;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner css=&#8221;.vc_custom_1624433546746{padding-top: -20px !important;padding-bottom: -20px !important;background-color: #57215c !important;}&#8221;][vc_column_text] AMULL \u00b7 Icod de los trigos [\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][vc_column_text][\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Nuestra ruta comienza bien temprano en \u201cLa Finca de La Piedra\u201d situada en el Camino Real que une La Orotava con Icod el Alto y continua por los barrancos de Castro y Ruiz llegando hasta el barrio de San Jos\u00e9&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7094,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[234,93],"tags":[],"class_list":["post-7083","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-37-hablan-las-asociaciones-dic-2021","category-asociaciones","category-234","category-93","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7083"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7083\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7155,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7083\/revisions\/7155"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7094"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}