{"id":7191,"date":"2022-04-05T08:50:45","date_gmt":"2022-04-05T08:50:45","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=7191"},"modified":"2022-04-05T08:50:45","modified_gmt":"2022-04-05T08:50:45","slug":"momentos-45-de-naufragosjesus-jauregui-gorraiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/momentos-45-de-naufragosjesus-jauregui-gorraiz\/","title":{"rendered":"MOMENTOS (45)  DE N\u00c1UFRAGOS<br>Jes\u00fas Jauregui Gorraiz"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-94586a1b23f40ab0e\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-94586a1b23f40ab0e uvc-7106  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-94586a1b23f40ab0e h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">MOMENTOS (45) DE N\u00c1UFRAGOS<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-94586a1b23f40ab0e .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Jes\u00fas Jauregui Gorraiz<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando aquel n\u00e1ufrago dej\u00f3 de bracear, su cuerpo fue qued\u00e1ndose inm\u00f3vil sobre la superficie del agua y, primero su cabeza, luego sus brazos y sus piernas dejaron de sobresalir hasta que desapareci\u00f3 de la vista de la gente que llenaba la playa. La ingravidez propia de los cuerpos a los que solo les queda el alma, hizo que se mantuviese a media profundidad, envolvi\u00e9ndose en un verde oscuro, mirando el fondo tambi\u00e9n oscuro y sintiendo que absorb\u00eda el l\u00edquido salino y reblandec\u00eda el \u00e1nimo endurecido con el que nadaba hac\u00eda un momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 calcular el tiempo en que estuvo sumergido en ese recinto amni\u00f3tico, pero le dio tiempo de recordar dos y tres veces las l\u00edneas breves que le hab\u00edan escrito no hac\u00eda mucho en su wasap. Respiraba las frases, los puntos y aparte, comas, espacios de silencios que conten\u00edan respiraci\u00f3n de quien se los hab\u00eda enviado. Al final, emergi\u00f3 con suavidad, como si no necesitase el aire que estaba esper\u00e1ndole en la superficie sobre la que lleva tanto tiempo nadando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00e1ufrago hace tiempo que hab\u00eda adquirido esa condici\u00f3n, cuando no consigui\u00f3 subir a la barca, nada m\u00e1s zarpar, de lo que llamamos juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfDesde d\u00f3nde, desde cu\u00e1ndo viene nadando este n\u00e1ufrago tan cansado? Y, sobre todo, \u00bfqu\u00e9 le hac\u00eda seguir braceando todav\u00eda con un cierto \u00edmpetu?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo joven -\u00bfdieciocho a\u00f1os?-, tuvo que encontrar, con prisas, el sitio en la sociedad a la que le hab\u00edan arrojado desde los acantilados de la fe religiosa, sin haber encontrado en su interior el sentido de la vida y su puesto en ella. Ni tan siquiera \u00e9l se encontraba. -\u00bfC\u00f3mo soy? \u00bfSoy diferente a lo socialmente admitido?, se preguntaba constantemente-. Lo escrib\u00eda en los dos cuadernos que conforman un diario de los aconteceres y pensamientos en esos a\u00f1os tan indefinidos y tan determinantes; los diecis\u00e9is a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que encontr\u00f3 nada ten\u00eda que ver con lo que hab\u00eda estudiado, \u00bftal vez la Filosof\u00eda? Esta asignatura le dio suficiente criterio para distinguir lo fundamental, lo trascendental, el bien, el comportamiento, y la reflexi\u00f3n. Sobre todo, le entusiasmaba la filosof\u00eda de la historia, conocer el por qu\u00e9 la Humanidad hab\u00eda evolucionado hasta la forma en que se presentaba ante \u00e9l, las razones, casi inexplicables, que arrastran los tiempos en un sentido o en otro. Y crey\u00f3 en la raz\u00f3n como herramienta, y abraz\u00f3 la idea de que la sociedad avanza o retrocede a impulsos de la tesis, ant\u00edtesis y s\u00edntesis de las fuerzas que intervienen en las relaciones de los hombres. Estuvo convencido de las ideas marxistas. Y abandon\u00f3 la religi\u00f3n y sus dogmas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed empez\u00f3 su primer bracear en un mar desconocido para \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decidi\u00f3 no seguir estudiando. M\u00e1s bien, se dej\u00f3 caer. Llevaba ocho a\u00f1os intensos de estudio y el cuerpo y el \u00e1nimo le empujaron a integrarse en un ambiente de laboriosidad obligada que encontr\u00f3 en su familia. Asustado, se puso a trabajar desde el pelda\u00f1o m\u00e1s b\u00e1sico: maca de buzo \u2013le avergonzaba andar por la calle vestido de esa forma- que trae los bocadillos al resto de trabajadores del taller de metalister\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta decisi\u00f3n fue la primera, luego vinieron otras que le determinaron y le llevaron a nadar, casi siempre, a destiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Universidad fue ese lugar al que no dej\u00f3 de mirar mientras braceaba, como lugar de retorno necesario para cumplir su deseo de ser profesor. Y fue la Universidad el lugar que siempre ha esperado a este n\u00e1ufrago, desde hace casi cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diplomatura de humanidades, durante cuatro a\u00f1os, organizada por el Aula de la Experiencia de la Universidad P\u00fablica de Navarra, fue el enganche para empezar a nadar, esta vez s\u00ed, en la buena direcci\u00f3n: estudiar, adquirir conocimientos in\u00fatiles, aprender a escribir y a leer, actividades que persigui\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de estudios de Filosof\u00eda, en Zaragoza. Y el bracear entre compa\u00f1eros que, la mayor\u00eda de ellos, hab\u00edan terminado su tiempo de trabajo activo, le hizo encontrarse m\u00e1s c\u00f3modo, m\u00e1s acompasado en su af\u00e1n de llegar a alguna parte. Como dice Saramago, \u201csiempre se llega a donde nos esperan\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed estoy, tras recibir las palabras de \u00e1nimo recibidas a trav\u00e9s de la fibra \u00f3ptica, deseando m\u00e1s mar para seguir nadando, para contar las palabras o pensarlas si me hundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cansancio hace mella en los m\u00fasculos al avanzar, o es que nos hemos hecho viejos, o hemos bajado el nivel de enso\u00f1aci\u00f3n, o las dos cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Jes\u00fas J\u00e1uregui Gorraiz<\/strong><br \/>\n<strong>Socio de AULEXNA<\/strong><br \/>\n<strong>Asociaci\u00f3n de la Universidad P\u00fabica de Navarra<\/strong><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text] Cuando aquel n\u00e1ufrago dej\u00f3 de bracear, su cuerpo fue qued\u00e1ndose inm\u00f3vil sobre la superficie del agua y, primero su cabeza, luego sus brazos y sus piernas dejaron de sobresalir hasta que desapareci\u00f3 de la vista de la gente que llenaba la playa. 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