{"id":7202,"date":"2022-04-05T09:38:32","date_gmt":"2022-04-05T09:38:32","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=7202"},"modified":"2022-04-05T09:38:32","modified_gmt":"2022-04-05T09:38:32","slug":"perdones-rescatadosfelix-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/perdones-rescatadosfelix-sanchez\/","title":{"rendered":"PERDONES RESCATADOS<br>F\u00e9lix S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-93886a00a173d6e67\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-93886a00a173d6e67 uvc-8078  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-93886a00a173d6e67 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">PERDONES RESCATADOS<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-93886a00a173d6e67 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">F\u00e9lix S\u00e1nchez<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]Ya era tarde, pero la noche me hizo un gui\u00f1o para seguir compartiendo su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Sentado en el banco del jardincito trasero de casa, con los brazos recostados a lo largo del respaldo, recorr\u00eda el horizonte cercano de los \u00e1rboles dormidos que con tanto cari\u00f1o hab\u00eda plantado Clara en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>De repente, cuando ve\u00eda navegar las hojas del aligustre sobre la brisa fresca y alocada de aquella noche agoste\u00f1a, una ventana de cielo se abri\u00f3 mostr\u00e1ndome una luna plena y reluciente. Dir\u00eda que hasta autoritaria y desafiante. Fue una sensaci\u00f3n muy rara. Sent\u00ed una atracci\u00f3n muy fuerte; algo as\u00ed como que aquella noche la luna hab\u00eda salido \u00fanicamente para m\u00ed y que tomaba el control de mis sentimientos.<\/p>\n<p>Mi cabeza se fue a rebuscar entonces entre los p\u00e1rrafos de un breve relato que hab\u00eda le\u00eddo esa tarde de Garc\u00eda M\u00e1rquez, Las Sandalias Negras de mi Madre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfCon que perd\u00f3n en el pecho te quedaste? &#8211; preguntaba el escritor.<\/p>\n<p>Esta pregunta me debi\u00f3 hurgar en alguna herida por una discusi\u00f3n reciente y dolorosa con mi hija mayor y me hizo saltar del asiento.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 en la casa y busqu\u00e9 nerviosamente el tel\u00e9fono entre los cojines del sof\u00e1. Tras unos segundos de duda, decid\u00ed marcar su n\u00famero, al mismo tiempo que consultaba la hora; eran las doce y media de la noche.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 pasa pap\u00e1? &#8211; contest\u00f3 malhumorada al cabo de un minuto largo de llamada. &#8211; \u00bfTe has dado cuenta de la hora que es? Yo ma\u00f1ana me levanto a las 7. \u00bfOs pasa algo? &#8211;<\/p>\n<p>&#8211; No nada. Es que no pod\u00eda dormir. Solo te llamaba para pedirte perd\u00f3n por lo que ha pasado ayer. Y me da lo mismo de quien sea la culpa. -conteste en el tono m\u00e1s bajo y convincente que pude. &#8211;<\/p>\n<p>&#8211; Ya\u2026Bueno, vale. Anda, vete a dormir-dijo ella<\/p>\n<p>&#8211; Te quiero mucho, \u00bfsabes?<\/p>\n<p>&#8211; Yo tambi\u00e9n a ti, pap\u00e1-<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de colgar, me quede unos minutos de pie, absorto y sonriendo como un bobo mientras miraba a trav\u00e9s de la cristalera de la terraza. Luego, casi de puntillas y mientras me iba quitando la ropa entr\u00e9 en el dormitorio desliz\u00e1ndome en un segundo como una anguila entre las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>&#8211; Clara -dije lo m\u00e1s bajito posible, al mismo tiempo que acariciaba la nariz de mi mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Ummm\u2026.- \u00bfqu\u00e9 te pasa? \u00bfOtra vez los calambres? &#8211;<\/p>\n<p>&#8211; Acabo de hablar con la ni\u00f1a y le he pedido perd\u00f3n; aunque eso s\u00ed, sin decirle que haya sido todo culpa m\u00eda. \u00a1Eh! \u00bfSabes?, me ha dicho que me quiere mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Me alegro. \u00a1Bien hecho! Pero siempre tarde, como es tu costumbre. Ma\u00f1ana hablamos. Anda, t\u00e1pame los pies con la colcha que ha refrescado-.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>F\u00e9lix S\u00e1nchez<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Socio de AUCTEMCOL<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Universidad Carlos III &#8211; Colmenarejo<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]Ya era tarde, pero la noche me hizo un gui\u00f1o para seguir compartiendo su compa\u00f1\u00eda. Sentado en el banco del jardincito trasero de casa, con los brazos recostados a lo largo del respaldo, recorr\u00eda el horizonte cercano de los \u00e1rboles dormidos que con tanto cari\u00f1o hab\u00eda plantado Clara en los \u00faltimos a\u00f1os. 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