{"id":7792,"date":"2022-10-26T12:01:03","date_gmt":"2022-10-26T12:01:03","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=7792"},"modified":"2022-10-26T12:03:40","modified_gmt":"2022-10-26T12:03:40","slug":"las-cosas-del-verano-llegan-como-siempre-las-vacaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/las-cosas-del-verano-llegan-como-siempre-las-vacaciones\/","title":{"rendered":"LAS COSAS DEL VERANO. LLEGAN COMO SIEMPRE LAS VACACIONES"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-93906a1c9adef1072\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-93906a1c9adef1072 uvc-4736  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-93906a1c9adef1072 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">LAS COSAS DEL VERANO. LLEGAN COMO SIEMPRE LAS VACACIONES<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-93906a1c9adef1072 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Rafael Reche<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]<strong>\u00abLas cosas del verano. Llegan como siempre las vacaciones\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><a class=\"dt-pswp-item\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/02-RECHE.jpg\" data-dt-img-description=\"\" data-large_image_width=\"241\" data-large_image_height=\"172\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7793 alignleft\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/02-RECHE.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"172\" \/><\/a>Llegaba como siempre julio, vivo, llegaba cabalgando agosto tumultuoso, da igual la edad, ni\u00f1os, j\u00f3venes o mayores siempre cre\u00edmos que la vida ser\u00eda verano. Esos meses sin colegio, libres para correr, libres para jugar y libres\u00a0<strong>las horas se expand\u00edan y se confund\u00edan el d\u00eda con la noche<\/strong>, hasta que derrotados el sue\u00f1o nos venc\u00eda. En un pasado sin fecha, fuimos j\u00f3venes cuando el mundo se manifiesta en forma de amor c\u00e1lido con sus latidos impetuosos: en el lecho del rio, a la orilla del mar, en las noches que el firmamento llameaba y como siempre terminaba agosto y un repentino viento se llevaba la atracci\u00f3n del amor hasta el siguiente verano<strong>. Lleg\u00f3 la plenitud silenciosa de lo vivido, con el inclinar de la balanza por el peso de los veranos disfrutados<\/strong>, recogemos los fragmentos de todo lo aprendido, de todo lo disfrutado: espacios, colores, sabores, cosas tangibles que guardamos con afecto en los corredores sin fin de la memoria. Un \u00e1lbum de nuestra propia verdad de las vivencias en cada verano.<\/p>\n<p><strong>Llega julio y agosto y los d\u00edas son circulares<\/strong>. La piel m\u00e1s dorada, el rostro fusilado por el color de la luz, sin el muro del horario, trasnochamos y olvidamos el reloj, desertamos de las dietas, para disfrutar de todo aquello restringido, como dice un dicho \u201ctodo lo bueno es pecado o engorda\u201d: barbacoas, <em>pescaito<\/em> frito, mariscos, helados, mojitos, un sinf\u00edn de tapas\u2026 Rescatamos la felicidad inminente de pasear en aquellas horas que son antesalas del amanecer o atardecer, caminar sin premura, sin prisas, un caminar entre los senderos de las monta\u00f1as, por parajes de sal, rocas y de un mar de olas tras olas. No, nos importa repetir una y otra vez el mismo recorrido, porque necesitamos estar libre de nuestra propia prisa, sacudirnos las piedras de las preocupaciones.\u00a0<strong>Sentir la espesura de nuestro propio asombro junto a la naturaleza que no tiene dimensiones que vibra en su misma armon\u00eda<\/strong>. \u00a1Es el verano! y su alegr\u00eda nos devuelve la fe en la alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><a class=\"dt-pswp-item\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/03-RECHE.jpg\" data-dt-img-description=\"\" data-large_image_width=\"586\" data-large_image_height=\"440\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7794\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/03-RECHE.jpg\" alt=\"\" width=\"586\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/03-RECHE.jpg 586w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/03-RECHE-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 586px) 100vw, 586px\" \/><\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Recuperamos las tradiciones de siempre, los ni\u00f1os en verano con los \u00e1lbumes de cromos de futbolista.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mayor parte de\u00a0<strong>nuestra vida transcurre entre dos siglos el XX y XXI<\/strong>, muchas son las razones que nos mueven a manifestar la admiraci\u00f3n por el siglo pasado cuando nos adentramos en los veranos. Ronda por mi pensamiento, una duda razonable, la herencia que recibimos en el siglo pasado \u00bfse debilita en lo social, tradicional y en la libertad como ser?, desde luego, en este presente hemos conquistado el imperio de las tecnolog\u00edas con los m\u00f3viles y sus redes sociales, a cambio de las relaciones personales del contacto cercano, consiguiendo que la palabra se degrade, tambi\u00e9n implantamos el turismo low cost (bajo costo) de viajar a cualquier parte del mundo por un precio razonable, nos ha condenado a aglutinarnos en masas en ciudades, aeropuertos, playas, restaurantes\u2026y lo m\u00e1s inquietante que se contagia entre lo m\u00e1s j\u00f3venes, crear tu propio perfil de ser humano en sinton\u00eda con la moda, bajo la servidumbre de los \u201cLike\u201d de las \u201cInfluencer\u201d, para lucir cuerpos semidesnudos en playas o piscina, cuerpos moldeados por la silicona y esteroides anabolizantes, cuerpos repletos de tatuajes, para ser exhibidos en el escaparate p\u00fablico de las calles, en fin cuerpos arquetipos de superhumanos.\u00a0<strong>El calor del verano destapa estas realidades<\/strong>.<\/p>\n<p>No pretendo proclamar nada, cuando me queda menos para desenredar la madeja de la vida,\u00a0<strong>me reivindico como hombre del siglo XX<\/strong>, me quedo con el buen gusto, tal vez sea una advenedizo en esta sociedad nueva que se han apropiado de otros valores y formas.<\/p>\n<p>Volvamos al mundo transparente para ense\u00f1ar a los nietos en la largas tardes del verano a jugar al parch\u00eds, las damas\u2026 a patear un bal\u00f3n en la arena h\u00fameda de la playa , a balancearse en un columpio en el campo,\u00a0<strong>a robarle tiempo al tiempo con charlas transcendentes o sin pretensiones con los hijos<\/strong>, en la terraza o en el porche cuando la luz redonda del d\u00eda se desliza en el mar, a descubrir la propia cuadricula de paz cuando la multitud se desploma, a re\u00edr como un descocido con amigos en un chiringuito, a resarcirme de los complejos para\u00a0<strong>aplaudir la felicidad de los portadores de barrigas\u00a0<\/strong>cerveceras ca\u00eddas sobre el ba\u00f1ador, a recuperar un palmo de arena cuando la marea baja, a intentar dejar el cauces de los labios abierto al pensamiento no impuesto, saturado por las falsa noticias y el catastrofismo veraniego (Incendios, sequia, precio de los carburantes, olas de calor\u2026) que intentan pero no logran crear un sabor agrio de las vacaciones, a\u00a0<strong>no dejar que el mundo cristalizado de las redes sociales nos a\u00edsle<\/strong>\u00a0de los dem\u00e1s en un burbuja.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><a class=\"dt-pswp-item\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/04-RECHE.jpg\" data-dt-img-description=\"\" data-large_image_width=\"598\" data-large_image_height=\"449\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7795\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/04-RECHE.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/04-RECHE.jpg 598w, https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/04-RECHE-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><\/a><br \/>\nPlayas desiertas sin el algarab\u00eda infantil de ni\u00f1os en las playas. El siglo XXI nos ha tra\u00eddo que los j\u00f3venes no desean tener hijos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo puede ser circunstancial o pasajero, pero\u00a0<strong>noto un gran vac\u00edo<\/strong>, cuando me siento en el mirador abierto de la playa con los nietos y me dejo llevar por el sonido delicado de la espuma de las olas.<\/p>\n<p>\u00a1No oigo, el alboroto de los ni\u00f1os! \u00a1No veo, castillos de arenas de arenas! \u00a1No siento, el clamor infantil de los juegos de pelota!<\/p>\n<p>De mis hijos a mis nietos han transcurrido 40 a\u00f1os y\u00a0<strong>las playas se han despoblado de ni\u00f1os.<\/strong>\u00a0Siento pena.<\/p>\n<p>\u00a1Buen verano!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong><a class=\"dt-pswp-item\" href=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/05-RECHE.jpg\" data-dt-img-description=\"\" data-large_image_width=\"88\" data-large_image_height=\"108\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7796\" src=\"https:\/\/caumas.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/05-RECHE.jpg\" alt=\"\" width=\"88\" height=\"108\" \/><\/a><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Rafael Reche Silva,\u00a0alumno del APFA<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>y miembro de la JD de la Asociaci\u00f3n<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>de estudiantes mayores, ALUMA.<br \/>\n<\/strong><\/em><em><strong>Universidad de Granada.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]\u00abLas cosas del verano. 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