{"id":8367,"date":"2023-04-13T11:53:56","date_gmt":"2023-04-13T11:53:56","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=8367"},"modified":"2023-04-13T11:55:55","modified_gmt":"2023-04-13T11:55:55","slug":"la-ultima-hoja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/la-ultima-hoja\/","title":{"rendered":"La \u00faltima hoja"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-17169efc5b00ea44\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-17169efc5b00ea44 uvc-4948  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-17169efc5b00ea44 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">La \u00faltima hoja<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-17169efc5b00ea44 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\"><em>Juan Manuel Ar\u00e9valo<\/em><\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los oto\u00f1os hay una m\u00fasica que colorea los vestidos naturales de las arboledas. Son los \u00e1lamos y las choperas de las frondas de los r\u00edos, los primeros que se dejan acariciar por los ponientes dulzones y se ruborizan utilizando los tonos amarillos y ocres para finalmente dejarse llevar en un baile lento y acompasado. En su danza van buscando posarse en aquellos huecos en donde el rigor de la seca dej\u00f3 al descubierto la tierra yerta tapiz\u00e1ndola de colores, arropando maternalmente a la Pacha Mama para que bajo su capa nuevamente los verdes vuelvan a renacer. La naturaleza se adorna de esa l\u00edrica de colores para enmarcar el inexorable ciclo que permite el tr\u00e1nsito de la renovaci\u00f3n, enajen\u00e1ndolo de tragedia para revestirlo de la est\u00e9tica necesaria que debe acompa\u00f1arla en este trecho biol\u00f3gico. Los \u201csapiens\u201d de hoy medimos el tiempo, porque vivimos desacompasados de las pautas ancestrales. Los tiempos naturales son ajenos a nuestros relojes y calendarios. Estos \u00faltimos, a modo de \u00e1rboles, se arraciman de hojas artificiales, que dividimos en d\u00edas a los que les asignamos tutelas, protecciones de divinidades y santorales, advocaci\u00f3n arrastrada desde las antig\u00fcedades cl\u00e1sicas. Satisfechos o no, de estas protecciones arrancamos las hojas estableciendo nuestro propio orden, a veces sin darnos cuenta que en las fechas que las componen se esconden hechos terribles de cuyo recuerdo nos libramos mand\u00e1ndolos a la papelera que se constituye en pozo del olvido y en relajo de conciencia c\u00ednica. En ocasiones, el olvido y la dejaci\u00f3n que son trampas para luchar contra el inevitable alcance del tiempo, nos llevan a intentar artificiar la tesis de Agust\u00edn de Hipona de que el tiempo s\u00f3lo es presente, sin pasado ni futuro. Pero eso por m\u00e1s que queramos, el espejo, a diario, nos muestra que los presentes son ef\u00edmeros y como las hojas nuestros ap\u00e9ndices vitales comienzan a desgajarse. La cuesti\u00f3n m\u00e1s que agustiniana es senequista. Es tomar conciencia en qu\u00e9 lo empleamos de forma provechosa, con la plenitud aceptada de los ocres y amarillos naturales. Al hilo de ese artificio de la \u00faltima hoja que marca un final, hay otro m\u00e1s natural: lo que empieza de nuevo, que, en cuarta acepci\u00f3n de la RAE, nos dice: Nuevo. &#8211; \u201cDistinto o diferente de lo que antes hab\u00eda o se ten\u00eda\u201d. Pues se trata de eso. Distinto al avance de la individualidad ante lo colectivo; distinto a hacer virtud de la b\u00fasqueda del beneficio material. Distinto a esa repetici\u00f3n de la especulaci\u00f3n de bienes primarios y de la alimentaci\u00f3n, con el consiguiente da\u00f1o a las clases m\u00e1s desfavorecidas econ\u00f3micamente. Distinto al aumento de la violencia de g\u00e9nero. Distinto a esa obsesi\u00f3n por la creaci\u00f3n de riqueza y el culto a lo material. Distinto para concienciarnos de la gravedad del cambio clim\u00e1tico. Arranque la \u00faltima hoja, pero no la tire, si no quiere que las piedras caigan en su propio tejado. Lo mejor para este 2023, pero sobre todo que sea distinto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Juan Manuel Ar\u00e9valo Bad\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Presidente de la Asociaci\u00f3n AMAG<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Universidad de Ja\u00e9n<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text] En los oto\u00f1os hay una m\u00fasica que colorea los vestidos naturales de las arboledas. 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