{"id":8387,"date":"2023-04-13T15:50:00","date_gmt":"2023-04-13T15:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=8387"},"modified":"2023-04-13T15:50:00","modified_gmt":"2023-04-13T15:50:00","slug":"cantame-un-pasodoble-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/cantame-un-pasodoble-espanol\/","title":{"rendered":"\u201cC\u00e1ntame\u201d un pasodoble espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-68116a009ee846b0e\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-68116a009ee846b0e uvc-4562  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-68116a009ee846b0e h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">\u201cC\u00e1ntame\u201d un pasodoble espa\u00f1ol<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-68116a009ee846b0e .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Antonio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Gorostiza<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca lo reconoci\u00f3, pero la canci\u00f3n era superior a \u00e9l. Si alguien se atrev\u00eda a ponerla en el gram\u00f3fono de la Asociaci\u00f3n de Exiliados o en las raras ocasiones en las que se escuchaba en W\u2011Radio protestaba, apagaba el aparato o sal\u00eda gritando de la sala. Pero ya fuera, en el pasillo, se deten\u00eda, cerraba los ojos y recostado en la pared se dejaba anegar por las l\u00e1grimas recordando los campos del pueblo y los s\u00e1bados de verbena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevaba ya muchos a\u00f1os trabajando en La Nueva Ideal y, aunque no pod\u00eda manipular las m\u00e1quinas para fabricar las persianas, con su \u00fanico brazo se manejaba sin problemas para arrastrar bultos, vigilar en la garita o cuidar de los perros. Ahora ten\u00eda ya una asignaci\u00f3n mucho m\u00e1s c\u00f3moda controlando los almacenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vida era tranquila y sus hijos ten\u00edan el futuro que al \u00e9l le robaron cuando se alist\u00f3 de voluntario para terminar abandonado en los barrizales al otro lado de la frontera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cre\u00eda en las patrias, pero la suya se le meti\u00f3 dentro de chico y nunca pudo arranc\u00e1rsela. El pasodoble era uno de los s\u00edntomas m\u00e1s dolorosos. Al escucharlo, se le hinchaba el pecho con un aire caliente mientras los ojos le quemaban, y le llegaban los deseos. Deseos de regresar, de encontrarse con la alegr\u00eda de la juventud y el fr\u00edo de la majada. Echaba de menos el chusco de pan mojado en agua y la manta llena de agujeros. Echaba de menos el calor del pecho de la madre y la energ\u00eda del padre. Reviv\u00eda las encinas, los reba\u00f1os, el coche del amo, los vestidos de las se\u00f1oritas. Los farolillos de la plaza, la camisa blanca y el pantal\u00f3n de pana. La orquesta, la m\u00fasica y las risas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era un patriota sin patria, un hombre separado de sus ra\u00edces brotando en un nuevo mundo. Era uno de nosotros, un luchador, duro, animado, fuerte. Pero sobre todo era sensible y, cuando se organizaba la jarana, cantaba rancheras y coplas con una voz mojada en tequila e impregnada del polvo de la llanura. Tambi\u00e9n cantaba pasodobles llenos de pasi\u00f3n de sangre, aunque se le partiera el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intent\u00f3 el regreso creyendo reencontrarse con la patria perdida que tanto hab\u00eda a\u00f1orado. Paseo por el pueblo cambiado por cuarenta a\u00f1os. Reconoci\u00f3 la casa alquilada de su infancia con sus paredes sujetas por contrafuertes para no derrumbarse en medio de la calle. Los que hab\u00edan esquivado la emigraci\u00f3n lo reconocieron, pero evitaron el contacto, \u00e9l era uno de los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo intent\u00f3 en el campo directamente, alej\u00e1ndose de las gentes y de las casas viejas atascadas en un pasado macilento. Reconoc\u00eda las encinas, los arroyos, las dehesas, los charcos y las bellotas. Esta era la verdadera tierra, en la que se sent\u00eda a gusto. Se instal\u00f3 en una peque\u00f1a finca cerca de la carretera que lleva a Ciudad Rodrigo. Se busc\u00f3 una familia que le ayudara para criar cerdos, vacas y caballos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hijos volaban desde el otro lado del charco un par de veces al a\u00f1o. Ve\u00edan a su padre activo, preparando le\u00f1a, seleccionando potros, conduciendo el todo terreno y cocinando gachas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por carnaval organizaban una buena juerga, los nietos se juntaban junto al abuelo para o\u00edrlo cantar. Corr\u00eda al aguardiente para acompa\u00f1ar las rancheras y las coplas, pero evitaban los pasodobles por no ver llorar al abuelo. No entend\u00edan por qu\u00e9 le afectaban tanto, sobre todo el de Lolita Sevilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l s\u00ed lo sab\u00eda. Preparando la maleta para irse de nuevo a M\u00e9xico, reconoci\u00f3 su fracaso. Se hab\u00eda quedado sin patria, esta no estaba a ninguno de los lados del oc\u00e9ano, no se encontraba en las dehesas salmantinas ni en los matorrales de Sonora. No estaba entre las casas derruidas ni entre los rascacielos de la gran urbe. Solo le quedaba una patria interior construida pena a pena en lo m\u00e1s profundo de su ser, escondida de todo lo que cambiaba a su alrededor, protegida e \u00edntima, conservando una luz poderosa que irradiaba alegr\u00eda y risas al exterior en la fiesta o durante las faenas del d\u00eda. Llevaba su patria dentro cuid\u00e1ndola con orgullo. Solo la m\u00fasica llegaba a perturbarla. Por eso cuando reconoc\u00eda los primeros acordes de \u201ccantam\u00e9 un pasodoble espa\u00f1ol\u201d escapaba para que no lo vieran o, a veces, se rend\u00eda y cantaba hasta dejarse anegar por el llanto mientras repet\u00eda: \u201cespa\u00f1ol, yo tambi\u00e9n soy espa\u00f1ol\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Antonio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Gorostiza<br \/>\n<\/strong><\/em><em><strong>Socio de AUCTEMCOL<br \/>\n<\/strong><\/em><em><strong>Universidad Carlos III, Colmenarejo<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text] Nunca lo reconoci\u00f3, pero la canci\u00f3n era superior a \u00e9l. 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