{"id":8402,"date":"2023-04-13T16:24:37","date_gmt":"2023-04-13T16:24:37","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=8402"},"modified":"2023-04-13T16:24:37","modified_gmt":"2023-04-13T16:24:37","slug":"momentos-50-volver-a-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/momentos-50-volver-a-escribir\/","title":{"rendered":"Momentos (50) Volver a escribir"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-52616a1b22f331ee1\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-52616a1b22f331ee1 uvc-2298  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-52616a1b22f331ee1 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">Momentos (50) Volver a escribir<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-52616a1b22f331ee1 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\">Jes\u00fas J\u00e1uregui Gorraiz<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]\u201c<em>La escritura es como un manantial<\/em>\u201d, escribe Theodor Kallifatides (<em>Otra vida por vivir<\/em>). Tengo que ir en busca del lugar donde nace el escribir. Voy a corregir a Bukowski, el poeta soez, cuando escrib\u00eda que si no te sale desde la tripas, no lo escribas. Yo le digo, \u201cpero si sientes que te sale de las tripas, escr\u00edbelo\u201d. Ese es mi recorrido para volver a escribir: regresar a los momentos en los que sent\u00eda, hacer de nuevo que afloren sensaciones, aunque sea a partir de los recuerdos.<\/p>\n<p>Es que, \u201c<em>uno no puede escribir cuando los recuerdos le abandonan<\/em>\u201d, escribe de nuevo Kallifatides, citando a Philip Roth, en su hermoso librito que me ha recomendado mi amigo Txema, sabio epic\u00fareo malague\u00f1o.<\/p>\n<p>He emprendido el camino hacia el lugar donde todav\u00eda se conservan los recuerdos. El lugar intermedio entre el coraz\u00f3n y la memoria: los ojos. He ido en busca de las im\u00e1genes que mis ojos hab\u00edan captado, de los negativos que, venturosamente, no han sido velados por el \u00e1cido de los malos entendidos, por la luz que se ha colado a trav\u00e9s de las miradas distra\u00eddas e innecesarias. El m\u00e9todo es volver o, m\u00e1s directamente, mirar de nuevo.<\/p>\n<p>Cuando he bajado a la profundidad -\u00bfdel alma?, \u00bfde la conciencia?, \u00bfdel coraz\u00f3n?- me he tropezado con las palabras con las que constru\u00eda frases, los signos con los que entonaba las ideas que quer\u00eda expresar \u2013\u00a1Ay!, las exclamaciones abundaban m\u00e1s que las interrogaciones, y no s\u00e9 por qu\u00e9-, los tipos de letra que usaba seg\u00fan qu\u00e9 quer\u00eda decir.<\/p>\n<p>Con el ruido que he hecho al remover aquel universo herrumbroso, al fondo, han empezado a aparecer las im\u00e1genes tras un cristal del color verde recio de oc\u00e9ano encrespado por el viento que, recuerdo ahora, fue el que me hizo empezar a escribir.<\/p>\n<p>Ese era el lugar. \u201c<em>Interioriza<\/em>\u201d, alguien hab\u00eda escrito sobre la puerta sellada con cinco letras y un guion. Tengo que entrar y sentir. Quiero escribir.<\/p>\n<p>All\u00ed, borradas, apenas grabadas en mis ojos sobresaltados, pendiente de hilos invisibles y endebles que tejen los deseos inalcanzables, aquellas im\u00e1genes inequ\u00edvocas, de tonos azul petr\u00f3leo, azul noche, de tacto sedoso, con sus encajes y blondas formando senderos y recorridos para manos y dedos inexpertos, que conten\u00edan tibia humedad palpitante.<\/p>\n<p>Y envuelta en fragancias de zoco mediterr\u00e1neo \u2013s\u00e1ndalo, resina, incienso-, que hace unos a\u00f1os respir\u00e9 en las calles de Kairu\u00e1n, en T\u00fanez, estaba su figura. A\u00fan flotaba aquel aroma, envolvente, que me encarcel\u00f3, emanado de la figura fucsia refulgente; sin lugar a dudas era la de una diosa.<\/p>\n<p>Y encontr\u00e9 tambi\u00e9n, entre mensajes escritos en letras \u201csans serif MS\u201d de tama\u00f1o 18, la imagen de la joven colegiala, su cabello largo hasta m\u00e1s debajo de sus hombros, enredado con un collar de cuentas ingenuas, su blusa de cuellos blancos sobresaliendo del jersey de punto \u2013foto de carnet con sus bordes troquelados-, y sus ojos negros, fijos en el objetivo que toma la instant\u00e1nea para la orla del colegio \u2013casualidad, mientras escribo inmerso en aquellos a\u00f1os j\u00f3venes, me entero que ha muerto Georgie Dann-. \u00a0En la mirada de la foto va a estallar -\u00bflo hab\u00eda hecho ya?- el big bang de un universo de cuerpos celestes que se expandir\u00e1n durante sus pr\u00f3ximos cincuenta a\u00f1os, cincuenta millones de a\u00f1os para la humanidad.<\/p>\n<p>Antes de salir del mundo de las im\u00e1genes he querido poner nombres, identificarlas, llamarlas\u2026 Me faltan vocablos suficientemente comprensivos de lo que quedaba en la nebulosa de los recuerdos.<\/p>\n<p>\u201c<em>Interioriza<\/em>\u201d, he vuelto a leer en el frontispicio de la puerta que he cerrado con cinco letras y un guion.<\/p>\n<p>\u201c<em>Despu\u00e9s de los setenta y cinco, nadie escribe<\/em>\u201d le dijo un colega a Theodor Kallifatides.<\/p>\n<p>Va a ser esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas J\u00e1uregui Gorraiz<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Socio de AULEXNA<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Universidad de Navarra<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]\u201cLa escritura es como un manantial\u201d, escribe Theodor Kallifatides (Otra vida por vivir). 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