{"id":8750,"date":"2023-06-28T16:23:03","date_gmt":"2023-06-28T16:23:03","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=8750"},"modified":"2023-06-28T16:27:57","modified_gmt":"2023-06-28T16:27:57","slug":"somos-o-no-somos-viejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/somos-o-no-somos-viejos\/","title":{"rendered":"\u00bfSomos o no somos viejos?"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-29269efc24b573a5\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-29269efc24b573a5 uvc-7225  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-29269efc24b573a5 h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">\u00bfSomos o no somos viejos?<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-29269efc24b573a5 .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\"><em>Dr. Bartolom\u00e9 Freire, Psiquiatra, Psicoterapeuta jubilado<\/em><\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]Hace varias semanas asist\u00ed a una reuni\u00f3n en la que se denunciaban los prejuicios sociales respecto a las personas de edad, lo que conocemos por \u201cedadismo\u201d y se revindicaba nuestro derecho a seguir desarroll\u00e1ndonos y participando en las diferentes \u00e1reas de la sociedad. Durante las presentaciones me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que, al referirse a los mayores, los ponentes utilizaban la tercera persona del plural, \u201cellos\u201d, a pesar de que la mayor\u00eda rondaba los 70 a\u00f1os. Me hizo pensar en cuanto nos cuesta incluirnos en esa franja de edad.<\/p>\n<p>Me parece que muchos de nosotros utilizamos un mecanismo de defensa, llamado desmentida o renegaci\u00f3n, con el que tratamos de ignorar nuestra edad, algo que sabemos bien, para evitar contrastar nuestra imagen actual con otra previa, m\u00e1s joven, que nos esforzamos en mantener. Tenemos la sensaci\u00f3n de ser m\u00e1s j\u00f3venes de lo que el DNI indica y seg\u00fan envejecemos vamos retrocediendo la edad que atribuimos a ser viejos. Es decir, conocemos nuestra edad real, pero, a la vez, nos resistimos a asumir todo lo que dicho conocimiento implica. Como si al aceptarla fu\u00e9ramos a envejecer m\u00e1s deprisa. Quiz\u00e1s esta tendencia tambi\u00e9n est\u00e1 presente en los rodeos que damos para evitar la palabra \u201cviejo\u201d, que casi hemos convertido en una ofensa.<\/p>\n<p>S\u00e9 bien que los mayores no formamos un grupo homog\u00e9neo, que envejecemos de muy distintas maneras y que incluso es peligroso hacer girar nuestra identidad en torno a una categor\u00eda asociada a los a\u00f1os que cumplimos. Adem\u00e1s, seg\u00fan las circunstancias y los momentos del d\u00eda, podemos sentirnos j\u00f3venes ahora y viejos m\u00e1s tarde. Pero, \u00bfes posible que pidamos a la sociedad que corrija un trato injusto mientras nosotros mismos rechazamos aceptarnos con nuestra edad? Si es as\u00ed, \u00bfexiste una contradicci\u00f3n entre lo que justamente reclamamos y lo que personalmente hacemos, al poner distancia con un grupo de edad en el que evitamos incluirnos?<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de ser mayor puede no tener un inicio claro o instaurarse progresivamente. Aun disfrutando de una vida activa los a\u00f1os acumulados producen se\u00f1ales de que el vigor y algunas capacidades est\u00e1n disminuyendo. Tambi\u00e9n puede aparecer por un cambio normativo, como la jubilaci\u00f3n o por sorpresa, asociada a un hecho ins\u00f3lito, como una enfermedad grave o la p\u00e9rdida de la pareja.\u00a0 Otras veces los avisos vienen del exterior, como las muertes cercanas o las miradas ajenas que nos confrontan con los efectos inevitables del paso del tiempo.<\/p>\n<p>Hay varios motivos que contribuyen a la resistencia a aceptarnos como mayores. Unos son consecuencia de los valores predominantes en nuestra sociedad. No queremos incluirnos en un grupo al que se discrimina e infravalora y nos oponemos, con pleno derecho, a identificarnos con unos estereotipos sociales negativos. Pero no es lo mismo luchar contra el edadismo que resistirse a envejecer. Las leg\u00edtimas expectativas que despiertan la longevidad actual y los conocimientos de la medicina preventiva pueden contribuir, tambi\u00e9n, a estimular la fantas\u00eda de que es posible extender la etapa adulta sin fin. Estamos invadidos de recomendaciones y promesas del tipo: \u201cSi haces esto o no haces lo otro, podr\u00e1s envejecer sin que los signos o los s\u00edntomas del envejecimiento se manifiesten\u201d. As\u00ed que, asumiendo la idealizaci\u00f3n de la juventud nos esforzamos por parecer m\u00e1s j\u00f3venes. Cuidar la salud y la imagen, sin pretender negar la edad, favorece vivir una vejez m\u00e1s larga y satisfactoria.<\/p>\n<p>Avanzar en edad es una aventura que nos ofrece nuevas oportunidades de crecimiento y pruebas que nos enfrentan a situaciones complicadas. Frente a un panorama incierto y con desaf\u00edos potenciales, no podemos evitar sentir miedos, bien realistas, aquellos que nos ayudan a anticiparnos y a resolver problemas o irracionales, que nos atormentan y limitan nuestra capacidad de pensar y actuar. Por ejemplo, nos angustian la decadencia f\u00edsica y ps\u00edquica, las enfermedades y las dudas acerca de c\u00f3mo ser\u00e1 el final. Los miedos excesivos pueden estar generados por creencias negativas acerca de la vejez, asociados al historial previo de adaptaci\u00f3n a los cambios o a experiencias vividas con mayores cercanos.<\/p>\n<p>El reconocimiento de estar envejeciendo implica un duelo, tanto por la p\u00e9rdida de funciones, como de amigos y familiares. Y el duelo es doloroso porque supone dejar atr\u00e1s recursos que durante muchos a\u00f1os fueron fundamentales para consolidar nuestra autoestima, como el prestigio profesional o la dependencia emocional de los hijos y aceptar humildemente quienes somos en la actualidad. Cuando envejecemos no ocupamos aquella posici\u00f3n a la que est\u00e1bamos acostumbrados y debemos aceptarlo y buscar nuevas actividades y compa\u00f1\u00edas que sustenten nuestra propia estima. Hacerlo con \u00e9xito supone construir un presente con un equilibrio realista entre las renuncias y las nuevas adquisiciones, que nos acompa\u00f1e y estimule a seguir avanzando.<\/p>\n<p>Por todos estos motivos no es f\u00e1cil aceptar que envejecemos. Es un proceso que lleva su tiempo y requiere un trabajo psicol\u00f3gico que incluye superar el propio rechazo con el que respondemos espont\u00e1neamente. Frente a los miedos y las ansiedades relacionados con envejecer, recurrimos a ciertas defensas para ocultar aspectos de nuestra realidad, interna o externa. Entre otras est\u00e1n:<\/p>\n<ol>\n<li>Evitar situaciones potencialmente beneficiosas, como participar en actividades con coet\u00e1neos, porque supondr\u00eda enfrentarse a una evidencia que no se podr\u00eda negar.<\/li>\n<li>No poner en juego partes de uno mismo que generan verg\u00fcenza, para mantener una imagen idealizada.<\/li>\n<li>Proyectar partes propias en otros, por temor a decepcionar y responsabilizarlos de lo que sucede.<\/li>\n<li>Negar la presencia de d\u00e9ficits funcionales, como la p\u00e9rdida auditiva, alimentando la fantas\u00eda de que si no se tienen en cuenta dejar\u00e1n de existir.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La mejor manera de superar los miedos es identificarlos, buscar soluciones realistas y activar los recursos internos para resolver el conflicto que se nos plantea.<\/p>\n<p>Los mecanismos de defensa suponen un gasto innecesario de energ\u00eda y si se usan sistem\u00e1ticamente producen un empobrecimiento ps\u00edquico al crear una brecha entre realidad y ficci\u00f3n. El mayor que se cree joven pierde la armon\u00eda consigo mismo y para mantener una visi\u00f3n parcial de qui\u00e9n es ignora una parte de lo que siente, piensa o experimenta. Puede acabar siendo un reh\u00e9n de la imagen que quiere representar.<\/p>\n<p>Aceptar nuestra edad no significa renunciar a vivir, ni amoldarse a un estereotipo de c\u00f3mo debemos ser o comportarnos. Tampoco se trata de que la edad defina completamente quienes somos. Pero, para lograr participar en el ciclo completo de la vida humana tenemos que ser conscientes de los aspectos m\u00e1s sombr\u00edos que acompa\u00f1an al avance de la edad. No porque las sombras predominen necesariamente sobre los aspectos bien soleados, sino por ambos son parte de la realidad de ser viejo. Y no podremos vivir plenamente nuestros muchos a\u00f1os si nos avergonzamos, renegamos o intentamos negar las huellas que nos deja el paso del tiempo.<\/p>\n<p>Quiero concluir diciendo que deber\u00edamos hablar m\u00e1s y debatir que implica vivir siendo viejo, a que debemos resistirnos y que debemos estimular para seguir creciendo. La vejez es un privilegio, del que no todos disfrutan, una oportunidad para transitar por los cambios e incidentes que nos ocurren mientras la vida sigue su curso. Si valoramos los aspectos positivos que el envejecimiento nos aporta encontraremos nuevos prop\u00f3sitos que nos completen y refuercen nuestra resiliencia para afrontar los problemas que la vida nos haga vivir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Dr. Bartolom\u00e9 Freire,<br \/>\n<\/strong><strong>Psiquiatra jubilado<br \/>\n<\/strong><strong>y autor del libro: \u201cLa Jubilaci\u00f3n, una nueva oportunidad\u201d<\/strong><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_column_text]Hace varias semanas asist\u00ed a una reuni\u00f3n en la que se denunciaban los prejuicios sociales respecto a las personas de edad, lo que conocemos por \u201cedadismo\u201d y se revindicaba nuestro derecho a seguir desarroll\u00e1ndonos y participando en las diferentes \u00e1reas de la sociedad. 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