{"id":9296,"date":"2024-01-10T08:38:15","date_gmt":"2024-01-10T08:38:15","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=9296"},"modified":"2024-01-17T09:55:11","modified_gmt":"2024-01-17T09:55:11","slug":"los-mayores-y-sus-relaciones-cambios-y-oportunidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/los-mayores-y-sus-relaciones-cambios-y-oportunidades\/","title":{"rendered":"Los mayores y sus relaciones: cambios y oportunidades"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-141069efc2808147b\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-141069efc2808147b uvc-9738  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-141069efc2808147b h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">LOS MAYORES Y SUS RELACIONES: CAMBIOS Y OPORTUNIDADES<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-141069efc2808147b .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\"><em>Dr. Bartolom\u00e9 Freire, Psiquiatra, Psicoterapeuta jubilado<\/em><\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Cuando nos jubilamos y los hijos se emancipan dejamos de ser responsables de realizar unas funciones sociales que hab\u00edan ocupado el centro de nuestras vidas. Muchos experimentamos una sensaci\u00f3n temporal de vac\u00edo y c\u00f3mo si nuestras acciones hubieran dejado de importar a los dem\u00e1s. Puede ser el momento para desplazar la atenci\u00f3n hacia nuestro interior, dise\u00f1ar nuevos proyectos y apreciar otros matices en las personas que nos importan o que fueron importantes en el pasado. Tambi\u00e9n podemos reconciliarnos con otras que hab\u00edamos perdido e iniciar nuevas amistades.<\/p>\n<p>Frente a esas oportunidades que se abren, algunos autores asocian el avance de la edad con una reducci\u00f3n progresiva de los contactos sociales, un distanciamiento que han llamado \u201cdesenganche\u201d. Se\u00f1alan que los mayores tendemos a centramos m\u00e1s en nosotros mismos, en lo que ocurre en nuestro interior y en nuestros recuerdos y a alejarnos de la vida social. Sin embargo, esa vuelta hacia dentro no implica necesariamente un aumento del egocentrismo o del desd\u00e9n hacia el mundo y puede ser empleada para profundizar en el autoconocimiento y generar mayor implicaci\u00f3n vital, una manera de estar m\u00e1s presentes Son cambios que pueden ser controlados voluntariamente y no solo se producen en la cantidad de contactos, sino tambi\u00e9n en su calidad.<\/p>\n<p>Porque hay suficientes evidencias de que las relaciones que los mayores conservamos activas, con parientes y amigos, son m\u00e1s s\u00f3lidas que las de los j\u00f3venes. La Dra. Laura Cartersen, fundadora y directora del Stanford Center on Longevity, mostr\u00f3, con su \u201cTeor\u00eda de la selectividad socio-emocional\u201d que, al ser m\u00e1s conscientes de los l\u00edmites del tiempo, priorizamos los estados emocionales, la paz, el bienestar y las amistades importantes. Nos sentimos m\u00e1s felices porque anteponemos nuestro bienestar a conseguir logros externos. Seleccionamos aquellas relaciones que provocan experiencias emocionales positivas y evitamos las negativas o las que merman energ\u00edas personales sin devolver emociones positivas. Es decir, desarrollamos una estrategia adaptativa que optimiza la probabilidad de disfrutar de encuentros felices y enriquecedores. A la visi\u00f3n evasiva del envejecimiento se contrapone la tendencia de los mayores a buscar una intimidad m\u00e1s reducida y profunda, a ser m\u00e1s selectivos en nuestras relaciones.<\/p>\n<p>Se han identificado una serie de cualidades que evolucionan positivamente con la edad y si las cultivamos, tendremos la oportunidad de enriquecer nuestras relaciones:<\/p>\n<ul style=\"list-style-type: square;\">\n<li>Entre los cambios observados en un cerebro que envejece est\u00e1n las tendencias a ser m\u00e1s comprensivos, tolerantes, a aceptar mejor las diferencias individuales y a valorar los esfuerzos ajenos.<\/li>\n<li>Cambia el sentido del v\u00ednculo y damos m\u00e1s valor al afecto compartido que a los posibles beneficios pr\u00e1cticos de las relaciones.<\/li>\n<li>Experimentamos m\u00e1s gratitud y disfrutamos y agradecemos las cosas buenas que recibimos.<\/li>\n<li>Aumenta nuestro deseo de cooperar y de llevarnos bien con los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>De acuerdo con los resultados del estudio de seguimiento Baltimore LSA: \u201cseg\u00fan envejec\u00edan los miembros perdonaron m\u00e1s f\u00e1cilmente, se enfrentaban a las dificultades con mejor talante y m\u00e1s raramente se sent\u00edan ofendidos o descargaban sus frustraciones en otros\u201d. (1)<\/li>\n<\/ul>\n<p>Necesitamos toda una vida para aprender a amar, porque el amor no se construye sobre la ausencia de conflictos, sino con su integraci\u00f3n. Para ser capaces de dar y recibir amor tenemos que conocernos y aceptarnos como somos, con todos nuestros impulsos, algunos contradictorios. Y aceptar que las personas queridas tienen cualidades que nos satisfacen, pero tambi\u00e9n defectos que nos fastidian. Ni idealizarlas, ni ver solamente sus defectos. Y comunicar el afecto que sentimos para que no se pierda e interiorizar el que recibimos, sentir que somos amados. No sirve de nada ser querido si no incorporamos esas distintas formas de amor a nuestras relaciones.<\/p>\n<p>Con frecuencia nos sucede que dejamos de percibir la presencia de nuestras personas pr\u00f3ximas, simplemente la damos por sentada. No somos conscientes de lo importantes que son para nosotros. Amar al otro es dejarse sorprender por ella\/\u00e9l y crear un espacio com\u00fan para escucharse y reconocerse como seres libres y diferentes. Compartir en pareja la longevidad actual es una nueva etapa de convivencia, un reto sin precedentes en las generaciones anteriores. Envejecer juntos pone a prueba la relaci\u00f3n: \u201cEl c\u00f3nyuge puede convertirse en la imagen del tiempo que corre porque nos devuelve, como en un espejo, la imagen de nuestro propio envejecimiento y socava el mito de la eterna juventud y la inmortalidad \u2026 Cada uno tiene su propia salud, pero las p\u00e9rdidas, el deterioro o las enfermedades experimentadas por cada uno de los dos tienen repercusiones sobre el otro y sobre la relaci\u00f3n\u201d. (2)<\/p>\n<p>La vida de los adultos mayores cambia radicalmente cuando tienen que hacerse cargo de cuidar al esposo\/a u otro familiar enfermo. Se trata de una responsabilidad que suele recaer sobre las mujeres y puede estar impulsada por distintas motivaciones y asumirse de diferentes maneras. Si transcurre a gusto de todos produce tranquilidad y bienestar, pero si consume demasiadas energ\u00edas o impone renuncias gravosas puede generar estr\u00e9s y resentimiento. Tener en cuenta las necesidades de salud y bienestar de todos las implicados, incluyendo las de la cuidadora o cuidador, es crucial para que estos cumplan su cometido sin olvidarse de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>La experiencia de ser abuelos est\u00e1 entre las relaciones m\u00e1s gratificantes y vitales, un regalo de la vida. Es uno de los roles que conforma la identidad de las personas mayores. Pero los abuelos necesitamos aprender a cuidar y expresar afecto desde una posici\u00f3n subordinada a la de los padres. Somos actores secundarios en el proceso de acompa\u00f1ar y educar a los nietos. Aceptar una disponibilidad limitada por parte de los abuelos y respetar la libertad de los hijos para dirigir su propia vida exigen comprensi\u00f3n mutua, madurez y di\u00e1logo entre todas las partes.<\/p>\n<p>Otro cap\u00edtulo importante en el terreno social son los amigos, actuales, nuevos o antiguos que quieran recuperarse. Un intercambio personal exige reciprocidad. Hay que compartir algo de uno mismo para hacer surgir una relaci\u00f3n \u00edntima que perdure en el tiempo. Cultivar amistades de diferentes procedencias estimula el desarrollo y la expresi\u00f3n de diferentes aspectos de la persona. Cuando se inician actividades compartidas con nuevos amigos, se establecen intercambios que apoyan la consolidaci\u00f3n de los nuevos roles que se pretenden incorporar.<\/p>\n<p>Seg\u00fan avanzamos en edad vivimos episodios dolorosos como: enfermedades o limitaciones de diferentes tipos, la muerte del esposo\/a o de amigos queridos, etc. Suceden en cualquier momento y ponen de relieve la fragilidad humana y el control limitado que tenemos de nuestra existencia. Morimos tambi\u00e9n un poco con la p\u00e9rdida de personas queridas y una parte de nuestra vida queda interrumpida. Son sucesos que socaban nuestra confianza en la vida y requieren un proceso de duelo. Hemos de estar preparados para afrontarlos y reformular los planes, que hab\u00edamos trazado, para recuperar las ganas de vivir.<\/p>\n<p>Todos dependemos unos de otros. Solo tomando conciencia de esa interdependencia y aprendiendo a manejarla estaremos en las mejores condiciones para tomar las decisiones adecuadas en nuestras relaciones con personas pr\u00f3ximas. Con la edad avanzada tenemos que encontrar un nuevo equilibrio entre autonom\u00eda y dependencia, la capacidad de discernir entre las iniciativas que podemos asumir nosotros mismos y las que debemos consultar o delegar en los dem\u00e1s. Superar, por una parte, el prejuicio de pedir ayuda, si la necesitamos, por temor a perder libertad, sin caer en dependencias infantiles que mermar\u00e1n nuestra auto-confianza y autoestima.<\/p>\n<p>Las experiencias de empat\u00eda y reciprocidad a\u00f1aden, de manera significativa, longevidad a la salud general. Est\u00e1 cl\u00ednicamente comprobado que los mayores m\u00e1s socialmente implicados est\u00e1n m\u00e1s protegidos frente al estr\u00e9s, la depresi\u00f3n y el declive cognitivo. Por ello tener relaciones satisfactorias es uno de los indicadores positivos de una vejez saludable y duradera. Nunca olvidemos que la capacidad de dar y recibir amor nunca envejece.<\/p>\n<p>1.Citado en: Vaillant, GE (2002): \u201cAging Well\u201d. Nueva York: Little Brown and Co.<br \/>\n2.Blanch\u00e9, A. (2014): \u201cLa retraite, une nouvelle vie\u201d. Paris: Odile Jacob.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Dr. Bartolom\u00e9 Freire, Psiquiatra jubilado<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Autor del libro: \u201cLa Jubilaci\u00f3n, una nueva oportunidad\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_separator][vc_column_text]<\/p>\n<ol>\n<li>Quinodoz, D. (2008): \u201cViellir, une d\u00e9couverte\u201d. Paris: Presses Universitaires de France.<\/li>\n<li>Freire, B. (2017): \u201cLa Jubilaci\u00f3n, una nueva oportunidad\u201d. Madrid: LID EDITORIAL.<\/li>\n<li>Jung, C.G. (2002): \u201cEl Hombre y sus s\u00edmbolos\u201d. Buenos Aires: Biblioteca Universal.<\/li>\n<li>Citado en Conley, C. (2018): \u201cWisdom @ Work. The making of a Modern Elder\u201d. New York, Crown Publishing Group.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/vc_column_text][vc_separator][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Dr. Bartolom\u00e9 Freire Arteta<br \/>\n<\/strong><\/em>Psiquiatra jubilado<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.bartolomefreire.es\">www.bartolomefreire.es<\/a><br \/>\n<a href=\"mailto:contacto@bartolomefreire.es\">contacto@bartolomefreire.es<\/a><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Cuando nos jubilamos y los hijos se emancipan dejamos de ser responsables de realizar unas funciones sociales que hab\u00edan ocupado el centro de nuestras vidas. 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