{"id":9303,"date":"2024-01-10T09:43:36","date_gmt":"2024-01-10T09:43:36","guid":{"rendered":"https:\/\/caumas.org\/revista\/?p=9303"},"modified":"2024-01-17T09:57:07","modified_gmt":"2024-01-17T09:57:07","slug":"momentos-71","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caumas.org\/revista\/momentos-71\/","title":{"rendered":"Momentos (71)"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column]<div id=\"ultimate-heading-397269efc2794829e\" class=\"uvc-heading ult-adjust-bottom-margin ultimate-heading-397269efc2794829e uvc-3545  uvc-heading-default-font-sizes\" data-hspacer=\"no_spacer\"  data-halign=\"left\" style=\"text-align:left\"><div class=\"uvc-heading-spacer no_spacer\" style=\"top\"><\/div><div class=\"uvc-main-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-397269efc2794829e h2'  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}' ><h2 style=\"font-family:&#039;Viga&#039;;--font-weight:theme;\">Momentos (71)<\/h2><\/div><div class=\"uvc-sub-heading ult-responsive\"  data-ultimate-target='.uvc-heading.ultimate-heading-397269efc2794829e .uvc-sub-heading '  data-responsive-json-new='{\"font-size\":\"\",\"line-height\":\"\"}'  style=\"font-weight:normal;\"><em>Jes\u00fas J\u00e1uregui Gorraiz<\/em><\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Ense\u00f1ar a un mayor. Desde mi tarima de joven profesor contemplo cuatro mil doscientos a\u00f1os, mill\u00f3n y medio de d\u00edas cargados de sabidur\u00eda y conocimientos. M\u00e1s tiempo que el que llenaron la historia las culturas egipcias, griegas y romanas juntas. Por supuesto, bastantes m\u00e1s que todos los a\u00f1os de cristiandad en Occidente.<\/p>\n<p>Y me abruma, mientras intento hacerme entender con mis explicaciones sobre la <em>meta novela<\/em>, el relato que hace un escritor por encima de la novela de otro gran autor; Saramago con los heter\u00f3nimos de Pessoa, Juli\u00e1n Barnes con la figura del loro de Flaubert.<\/p>\n<p>Veo removerse en sus pupitres a mis alumnos y alumnas mayores cuando relato las desbandadas amatorias de Emma Bobary y la vida m\u00e1s oculta de su creador Gustave Flaubert. Y a m\u00e1s de uno veo sorprendido cuando -pienso- est\u00e1n comparando la vida brumosa y h\u00fameda del Lisboa de Pessoa con su terminada vida laboral, l\u00e1nguida, en un despacho, en unas oficinas de cristales esmerilados y mesas de sapelli repasando y emitiendo expedientes con destino a la nada burocr\u00e1tica. Seguro que hay mucho recuerdo de inutilidades y hasta de fracasos en las cabezas bajas de mis alumnos mayores.<\/p>\n<p>Ayer les habl\u00e9 del libro <em>El pianista<\/em>, de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n. \u00a1Cu\u00e1ntos han recordado su vida de compromiso militante en las huelgas de Potasas y Bendib\u00e9rica, en los a\u00f1os setenta! Y se han acordado -tal vez est\u00e1 sentado en el fondo del aula- de su compa\u00f1ero fundador del sindicato que acept\u00f3 un puesto en la Administraci\u00f3n conseguido gracias a su pariente, \u201cel del Partido\u201d, que se aup\u00f3 a la c\u00fapula sobre los cad\u00e1veres de viejos camaradas.<\/p>\n<p>Entre mis alumnos observo -hago esfuerzos por no irme en mis explicaciones- unos ojos acuosos que se entrecruzan con la mirada verde de una mujer todav\u00eda hermosa. Como dos piezas perdidas de un puzle han encajado sus huecos de carencias con los salientes de sus man\u00edas y rarezas adquiridas para continuar juntos el camino. \u201c<em>Ahora, s\u00ed. \u00a1Esto estaba esperando desde hace tanto tiempo!<\/em>\u201d piensa el afortunado aprendiz de mayor.<\/p>\n<p>Mientras intento explicar la novela de Philips Roth, Indignaci\u00f3n, encuentro con mi mirada mujeres de un encanecido natural a quienes la desaparici\u00f3n de su marido les ha abierto la puerta de la liberaci\u00f3n de sus obligaciones sacramentales que adquirieron hace demasiado tiempo y que se manten\u00edan en una indignaci\u00f3n subconsciente. De igual manera creo ver en muchos de mis alumnos y alumnas, <em>\u201cesas parejas mayores que no dejan de discutir y que ya hace mucho tiempo que perdieron la ocasi\u00f3n de separarse\u201d<\/em>, cita de Ian McEwan en su \u00faltimo libro Lecciones.<\/p>\n<p>Casi todos mantienen su m\u00f3vil a la vista. <em>\u201cTranquilo, ya he llevado yo al peque\u00f1o al colegio\u201d<\/em>. La confirmaci\u00f3n de una cita m\u00e9dica, la resoluci\u00f3n de una incidencia \u2013<em>\u201cma\u00f1ana pasar\u00e9 sobre esta misma hora para lo de la lavadora\u201d<\/em>-, el mensaje que no llega ni la confirmaci\u00f3n del enviado. Consultan la referencia sobre un libro que he nombrado, una cita err\u00f3nea. O simplemente, la evoluci\u00f3n del conflicto palestino. O el resultado del sorteo para la <em>champions<\/em>. No me siento con valor para llamarles la atenci\u00f3n. Aunque alguien no ha silenciado el tel\u00e9fono. De sobra s\u00e9 el nivel de atenci\u00f3n de estos alumnos que, en clase, no son tan mayores. Dec\u00eda Garc\u00eda M\u00e1rquez en <em>Amar en tiempos del c\u00f3lera: \u201clos viejos, entre viejos, son menos viejos\u201d<\/em><\/p>\n<p>Cuatro mil doscientos a\u00f1os, cientos de pastillas, en casa pastilleros organizados por d\u00edas -una cada ocho horas-, para contener la presi\u00f3n arterial, para prevenir el reflujo estomacal, ayudar al filtrado glomerular de los ri\u00f1ones, pastillas para esa tos impertinente, cronificada &#8211;<em>\u201cestoy en lista de espera desde hace seis meses\u201d<\/em> -, lagrimales para la humedad de ojos ya operados de cataratas, pomadas y cremas, parches transd\u00e9rmicos para el descanso de las piernas, pastillas para dormir, para el colesterol. Y mucho paracetamol -cada seis horas, si es necesario- para el dolor de las articulaciones calcificadas, para el malestar de los m\u00fasculos sin fuerza, para las v\u00e9rtebras desalineadas y con sus discos protectores desgastados.<\/p>\n<p>Y todo lo observo desde mi estrado de joven profesor, y entiendo ahora <em>\u201cel valor del conocimiento in\u00fatil\u201d<\/em> que dec\u00eda Bertrand Russell.<\/p>\n<p>Ense\u00f1ar a un mayor lo que, a \u00e9l, ya se le ha olvidado. Paradojas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Jes\u00fas J\u00e1uregui Gorraiz<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Socio de AULXENA<\/strong><\/em><br \/>\n<em><strong>Universidad de Navarra<\/strong><\/em><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_separator][vc_column_text]<\/p>\n<ol>\n<li>Quinodoz, D. (2008): \u201cViellir, une d\u00e9couverte\u201d. Paris: Presses Universitaires de France.<\/li>\n<li>Freire, B. (2017): \u201cLa Jubilaci\u00f3n, una nueva oportunidad\u201d. Madrid: LID EDITORIAL.<\/li>\n<li>Jung, C.G. (2002): \u201cEl Hombre y sus s\u00edmbolos\u201d. Buenos Aires: Biblioteca Universal.<\/li>\n<li>Citado en Conley, C. (2018): \u201cWisdom @ Work. The making of a Modern Elder\u201d. New York, Crown Publishing Group.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[\/vc_column_text][vc_separator][vc_column_text]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Dr. Bartolom\u00e9 Freire Arteta<br \/>\n<\/strong><\/em>Psiquiatra jubilado<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.bartolomefreire.es\">www.bartolomefreire.es<\/a><br \/>\n<a href=\"mailto:contacto@bartolomefreire.es\">contacto@bartolomefreire.es<\/a><\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width_row=&#8221;true&#8221;][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;16px&#8221;][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_column_text]Ense\u00f1ar a un mayor. 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