Acompañados de nuestro querido profesor de Historia D. Francisco Arriero, y de la mano de Raúl, nuestro guía local iniciamos nuestro recorrido por la ciudad de Guadalajara.
Comenzamos por la visita al Mausoleo de la Duquesa de Sevillano, uno de los monumentos más destacados de la ciudad. Realizado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, con materiales de altísima calidad, a finales del siglo XIX y principios del XX.
Tiene un estilo ecléctico historicista, mezcla de neorrománico-lombardo en sus fachadas, mosaicos bizantinos en el interior y decoración mudéjar en los capiteles. En la falsa cripta el monumento sepulcral de la Duquesa es obra del escultor Ángel García Díaz.
Subimos al autocar para dirigirnos al Convento Monasterio de San Francisco. Estas edificaciones han sido destruidas y reconstruidas varias veces ya que fueron asaltadas por las tropas francesas, luego desamortizadas y después convertidas en acuartelamientos en diferentes ocasiones. Aquí visitamos la cripta que fue Panteón de los Mendoza. Construida a semejanza a la de El Escorial, fue profanada por la francesada. En la iglesia llama nuestra atención los dragones pintados en las nervaduras del presbiterio.
El autocar nos deja ante el feudo de los todopoderosos Mendoza: El Palacio del Infantado. Edificio gótico-isabelino-renacentista, con una magnífica fachada y un patio de los leones espectacular. El palacio fue testigo de bodas reales, las de Felipe II con Isabel de Valois y Felipe V con Isabel de Farnesio. Imponente edificio.
Seguimos a pie nuestra visita por la ciudad, deteniéndonos en la Iglesia de Santiago, antigua de las clarisas, con un precioso ábside gótico-mudéjar. Junto al Convento de La Piedad, nos recibe un edificio “vivo” el palacio de Don Antonio de Mendoza. De estilo renacimiento, sede del instituto Brianda de Mendoza. Nos alegran sus azulejos de 1915 que decoran su patio y escalera cubierta por un bello artesanado. En la actualidad ubica el Liceo Caracense.
En el Palacio de la Cotilla, que ocupó en 1840 el Marqués de Villamejor, nos sorprende una joya: el salón chino. Decorado con papel de arroz pintado mostrando escenas chinas festivas y cotidianas. De la cercana Iglesia de San Miguel, sólo queda la capilla de Luis de Lucena de 1540, hoy convertida en un pequeño y agradable museo.
La Con-catedral de Santa María nos recibe con su impronta mudéjar, en su puerta de arco de herradura de ladrillos de tradición siria. Su interior es barroco.
Salimos para visitar la cercana Torre del Alamín, que perteneció a la antigua muralla. En su interior encontramos unas estupendas maquetas de distintas épocas de la ciudad de Guadalajara. Pasadas las dos, después de agradecerle sus magnificas explicaciones, tanto artísticas como históricas, nuestro guía Raúl se despide de nosotros. Tras el buen yantar y un merecido descanso, toma el relevo para seguir mostrándonos la ciudad, el profesor Arriero. Frente a nosotros, están los restos de la Puerta de Bejanque, cuyo nombre en árabe se traduce por puerta y foso.
BLANCANIEVES























