
Sábado, 27 de abril de 2019, madrugón para estar la mayoría de nosotros en Alcalá de Henares, a las 7,30 horas en nuestro punto de encuentro. Los de Madrid, algo más afortunados, han dormido una hora más que nosotros.
Nos vamos a ver el Palacio del Marqués de Santa Cruz sito en el Viso del Marqués.
El Palacio de los Marqueses de Santa Cruz, Monumento Nacional desde 1931, fue construido entre los años 1564 y 1588 por orden de Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz y almirante de la Marina, quien, debido a sus largas estancias en Italia e influenciado por los gustos de la época, contrató un selecto grupo de artistas italianos para la obra de estos 8000 metros cuadrados. Empezó a construirse en 1564 y se terminó en 1588 según los proyectos de Giovanni Castello “El Bergamasco” junto al que trabajaron Giovanni Bautista Olamosquín, arquitecto y escultor (desde 1571), Maese Domingo y Maese Alberto, maestros de obra y maestro mayor. Renacimiento italiano en plena Mancha
Se trata de uno de los dos palacios construidos por el marino Álvaro de Bazán, caballero de la Orden de Santiago, capitán del Mar Océano y almirante de la Marina española. Está situado al lado de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y desde el año 1948 es alquilado por parte de sus propietarios, los marqueses de Santa Cruz, a la Armada Española, quien primero lo destinó a Museo de la Marina Española y más tarde amplió sus funciones estableciendo también el Archivo General de la Marina.
Fue edificado junto al Camino Real, trayecto obligado desde la Corte hacia Andalucía. Esta ubicación, en plena Mancha, responde al deseo del almirante de fijar su residencia en un punto estratégico equidistante de la corte madrileña y de las bases de sus escuadras en Cádiz, Cartagena y Lisboa. El aspecto exterior de esta gran casa no demuestra la magnificencia y riqueza artística que guarda en su interior.
La puerta principal está formada por un arco de medio punto y dos grandes columnas de orden dórico, con amplia base y pedestal, que sustentan el cornisamento sobre el que se halla el amplio balcón con balaustrada y con remate efímero del escudo de los Bazán.
El Palacio consta de dos plantas y la mayoría de sus salas, así como las galerías alta y baja, incluida la escalera, están pintadas al fresco.
Esa es la gran singularidad de su interior: la profusión de pinturas al fresco en las bóvedas y en los paramentos de las galerías alta y baja. Pinturas de estilo manierista, realizadas íntegramente por maestros italianos, al igual que la obra de fábrica, yesería y carpintería. Esta decoración mural lo convierte en el conjunto pictórico español que mejor representa la mitología clásica.
El programa iconográfico de las pinturas se completa con frescos de carácter épico narrativo, de la historia romana, de linajes o carácter familiar, religiosas y varias vistas de ciudades. Los ventanales de las esquinas, ideados para dar una mayor ligereza y esbeltez al edificio, no se realizaron debido al crudo invierno de estas tierras, tan distinto al clima de Génova donde fueron proyectados.
Las estatuas sepulcrales de Álvaro de Bazán y su esposa María de Figueroa, son el único ejemplo de escultura funeraria perteneciente al primer tercio del siglo XVII. Fueron ejecutados para el convento de la Concepción de El Viso del Marqués, ubicándose a día de hoy en el muro del Palacio más cercano a los jardines. Su creador fue Antonio de Riera, escultor relacionado con la corte de origen catalán. En ellas, aparecen los marqueses en actitud de orante, arrodillados en un reclinatorio, todo ello en mármol blanco que resalta sobre el gris de los nichos.
Se advierte en ellos cierta similitud con la elegancia y el clasicismo de los Leoni, a pesar de cierta rigidez formal, siendo de especial relevancia la forma en la que están ejecutadas las telas y el detalle de los vestidos.
Alberga en su interior el Archivo–Museo de la Marina Don Álvaro de Bazán, archivo español cuyos fondos custodiados corresponden a documentación de la Armada Española, y su sede se encuentra en el Palacio del Marqués de Santa Cruz, en la localidad de Viso del Marqués (Ciudad Real) España. Es un archivo de titularidad estatal, gestionado por el Ministerio de Defensa.
Por lo que respecta a la época de sus fondos, el Archivo contiene documentos relativos a la Armada española, con documentos mayoritariamente comprendidos entre el siglo XVIII y el siglo XX, aunque se pueden encontrar algunos anteriores a 1784.
Pero, ¿quién era D. Álvaro de Bazán y Guzmán? Nacido en Granada el 12 de diciembre de 1526, y fallecido en Lisboa, el 9 de febrero de 1588. Fue Marqués de Santa Cruz, Grande de España, Señor de las villas del Viso y Valdepeñas, Comendador Mayor de León y de Villamayor, Alhambra y La Solana en la Orden de Santiago; miembro del Consejo de su Majestad Felipe II, capitán general del Mar Océano y de la gente de guerra del Reino de Portugal. Fue un militar y almirante español del siglo XVI célebre por el uso de galeones de guerra, por utilizar por primera vez infantería de marina para realizar operaciones anfibias y por no haber sido derrotado nunca.
El escudo familiar es un tablero de ajedrez, según un dicho popular, por hallarse jugando a este juego antes de la batalla, aunque lo más lógico sea que proceda del valle navarro de Baztán. En el de los marqueses de Santa Cruz se han añadido las ocho cruces de San Andrés que rodean al tablero de ajedrez.
Junto al Palacio se encuentra la Iglesia Parroquial de Viso del Marqués, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción fue levantada en el siglo XV. Pertenece al gótico decadente, de una nave, descentrada respecto al presbiterio por estar construida sobre los restos de otra más antigua.
Albergaba un sarcófago de enterramiento, ahora en la Capilla del Palacio del Marqués de Santa Cruz, y una tabla de la escuela flamenca que representa el Calvario, que actualmente se encuentra en un nicho de la iglesia parroquial después de haber sido restaurada .
En sus paredes se halla un curioso detalle, “El lagarto de Viso”, un cocodrilo disecado, de 4 o 5 metros de longitud, procedente del río Nilo, que fue traido a la localidad por el Marqués de Santa Cruz, Don Álvaro de Bazán, en una de sus expediciones.
Y ahora ha llegado el momento de irnos a comer, que son las dos de la tarde y ya toca. Un aplauso para la elección del restaurante, buena calidad, servicio de los camareros perfecto y buen precio.
Después, tras darnos un paseíto por Santa Cruz de Mudela para hacer tiempo, nos vamos a conocer el magnífico Santuario de la Virgen de las Virtudes, que crea la tipología de ermita-plaza de toros en la provincia, similar a las que encontramos en el Santuario de las Nieves de Almagro o al de la Virgen de la Carrasca de Villahermosa, todos en la provincia de Ciudad Real.
La Ermita es anterior al siglo XV, con una techumbre mudéjar a par y nudillo fechada del siglo XV. En ella destacan la Capilla Mayor y el Camarín, de bella decoración barroca. Las pinturas del Camarín son los mejores frescos del barroco ciudadrealeño con notable influencia de las pinturas del Palacio de El Viso del Marqués. En ella se desarrolla un verdadero programa iconográfico.
La Capilla Mayor fue construida por fray Francisco de San José, trinitario, en 1711 y pintada en 1715, aunque la obra primitiva es del siglo XV. Tiene pilastras dóricas que sostienen un entablamento para una cúpula con pechinas y arcos torales, con decoraciones dignas del mejor barroco del siglo XVIII. Su cúpula simula un gran espacio abierto con balaustrada presidido por María Inmaculada, vencedora del dragón.
Junto con la ermita y anexa a ella, se encuentra la plaza de toros de las Virtudes. Es un coso cuadrado situado en la localidad de Santa Cruz de Mudela (Castilla-La Mancha, España) construida en el año 1641, aunque está en uso desde 1650. Fue declarada monumento histórico artístico en el año 1981 por Real Decreto 1443/1981.
La Plaza de Toros está fechada en 1641, pues aparece esa fecha grabada en el dintel de la puerta conocida como «Casa de la Despensa», anterior en un siglo a la Plaza de Toros de Almadén. Tiene planta cuadrada y es de sillería clásica que combina a la perfección la madera de sus galerías altas, con zapatas y balaustrada, con las barreras de color almagre, con el blanco de los muros y la piedra de las columnas de la fachada de la ermita.
Juanjo. 27 de Abril de 2019
























