
A las 7:40 de la mañana del 19 tomamos el tren en Alcalá de Henares con destino a Atocha donde nos unimos al resto del grupo; un total de 53 personas que embarcamos en el Ave de las 8 de la mañana rumbo a nuestro destino, Sevilla. Ciudad de la que un verso que figura en la Puerta de Jerez dice que Hércules la edificó, Julio César la cercó de muros y altas torres, y el Rey Sancho la ganó…
Hispalis, que así se llamaba en el siglo I a. C. desarrollaba una actividad mercantil portuaria debido a su gran río navegable, el Guadalquivir. En la Edad Media pasa a ser la capital del al-Ándalus almohade. En mitad del siglo IX la ciudad sufre un saqueo por parte de los vikingos, esos navegantes escandinavos que eran temidos en Europa por sus tropelías en la mar. En el siglo XIII fue incorporada a la Corona de Castilla bajo el reinado de Fernando III. A finales de la Edad Media la ciudad, merced a su puerto, tenía una gran actividad en el comercio internacional europeo. En el año 1348 la epidemia de Peste Negra tuvo un dramático efecto demográfico. Tras ser descubierto el Nuevo Mundo por Cristóbal Colón (1492), Sevilla pasó a ser el centro económico del Imperio español. Desde la Casa de la Contratación, fundada por los Reyes Católicos, se controlaba todo el negocio que provenía de allende los mares y se regulaban las relaciones con Las Indias occidentales. Cada etapa ha dejado una gran huella histórica en la capital andaluza. Huella que se refleja en la riqueza de las edificaciones antiguas que adornan la ciudad.
Arribamos a la estación de Santa Justa a las 10:40 horas donde nos espera un autobús que nos traslada al hotel Alcázar, frente a los Jardines de Murillo y muy cerca de la Plaza de España y el parque de María Luisa.
Tras dejar el equipaje en nuestros respectivos aposentos, nos reencontramos en la puerta del hotel donde la responsable del grupo y la guía que nos va a acompañar en nuestro recorrido por la ciudad, intentan que hagamos fila de “a tres” para facilitar el reparto de audífonos. No tuvieron mucho éxito.
Nos ponemos en marcha para iniciar el recorrido por la ciudad y, atravesando los Jardines de Murillo, nos adentramos en la barrio de la judería. Caminamos por las calles del Agua, primero, seguimos por la de la Pimienta, por la calle de la Vida, que desemboca en la Plaza de Doña Elvira, desde la que ya se atisba la Giralda. Llegamos a la Catedral, solemne, y nos adentramos en el patio de los naranjos, antesala de ese majestuoso gótico que nos espera en el interior de los fríos muros de la Seo. Una mañana muy fría. Finalizamos la visita coincidiendo con la hora del avituallamiento.
Tras degustar las viandas, iniciamos el recorrido previsto para la tarde. Caminamos por la Avda. de la Constitución, pasamos por la plaza de San Francisco, en la que se celebraban los Autos de fe, y nos dirigimos hacia la Iglesia del Divino Salvador que, tras su fachada de influencia manierista, esconde un barroco exuberante que alcanza el rococó.
En esta iglesia se hallan obras de distintos artistas como Juan de Mesa y Juan Martínez Montañés de las que el profesor que nos acompaña, José Manuel Ortega, nos habla.
Más tarde nos dirigimos hacia el barrio de la Macarena donde se encuentra la Sede del Parlamento andaluz. Un edificio que antaño fue el Hospital de las Cinco Llagas de Nuestro Redentor, conocido también como Hospital de la Sangre.
Visitamos la Basílica de la Macarena, una iglesia de estilo neobarroco que tras su fachada albero y blanco guarda la imagen de la virgen que le da nombre, una de las más emblemáticas de los sevillanos. Fue construida entre los años 1936-1949 para dar cobijo a esta virgen que hasta entonces moraba en la parroquia de San Gil, incendiada el año que comenzó la guerra civil española. Desde aquí buscamos la calle Arrayán para visitar la fachada del Palacio de los Marqueses de Algaba, probablemente hay un camino más corto pero decidimos ir por aquél que conocíamos. Este edificio renacentista que fue rehabilitado entre los años 1998-2002, luce una fachada de estilo mudéjar y en su interior se encuentra el Centro de Arte Mudéjar de Sevilla.
Por la cercana y famosa calle Feria que debe su nombre al mercadillo de los jueves que se celebra desde el siglo XIII, nos dirigimos a la plaza de la Alameda de Hércules, una zona con una intensa vida tanto de día como de noche. Caminamos por el paseo de la Alameda hasta llegar a las dos columnas romanas coronadas por las estatuas de Hércules y Julio César. Aquí ponemos fin a nuestro primer día de visita a la capital andaluza.
El domingo, tras el desayuno, echando de menos un café rico, a las 9:30 nos ponemos en marcha en la que va a ser nuestra segunda jornada en la ciudad hispalense. Nos dirigimos, por el mismo camino que la jornada anterior, hacia el costado sur de la Catedral donde se halla la entrada al Real Alcázar. Tras hacer la cola correspondiente accedemos a un lugar sublime cuya arquitectura mudéjar y renacentista, tiene su origen en la evolución de la antigua Hispalis. Un conjunto monumental resultado del devenir histórico. Finalizada la visita nos dirigimos a la Plaza de España inaugurada en el año 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 y que muestra una combinación de estilos arquitectónicos como el neomudejar, neorrenacentista o el neobarroco. Desde allí nos dirigimos a la Torre del Oro, una torre albarrana construida en la margen izquierda del Guadalquivir. El primer cuerpo fue construido a petición del gobernador almohade Abù l-Ulà en el siglo XIII, el segundo por Pedro I en el XIV, y el superior en el XVIII a expensas del militar ingeniero Sebastián Van der Borcht. Frente a esta torre, oculta entre edificios, encontramos la Torre de la Plata, un edificio octogonal del siglo XIII que antaño se comunicaba con la Torre del Oro. Muy cerquita de la Torre de Plata vemos la Iglesia y hospital de la Caridad que data del siglo XVII; de estilo barroco, en su interior guarda pinturas del sevillano Murillo. Aquí nos alcanza la hora de la comida.
Tras la comida visitamos el barrio de Santa Cruz y nos paramos ante la casa natal de Velázquez, una pena cómo se conservan los muros que vieron nacer a nuestro pintor más universal. Desde allí nos dirigimos a la plaza de San Pedro en la que se encuentra la iglesia del mismo nombre de estilo gótico-mudéjar, donde se dice fue bautizado el pintor. Pasamos por la plaza de la Encarnación donde se halla una moderna arquitectura con forma de pérgola denominada Setas de Sevilla.
Siguiendo con nuestro recorrido, pasamos por la casa natal de Gustavo Adolfo Bécquer en la calle Conde de Barajas, para desembocar en la plaza de San Lorenzo en la que se encuentra la Basílica Menor de Jesús del Gran Poder que con un estilo neobarroco, se erige como morada de la bendita imagen del Señor más venerada por los sevillanos.
Desde allí iniciamos el recorrido hacia la Casa Consistorial de la capital andaluza que va a ser nuestra última visita. Llegamos a la plaza Nueva donde se encuentra la entrada principal al Consistorio en un edificio plateresco del siglo XVI construido merced al crecimiento que esta ciudad experimentó tras el descubrimiento de América.
Ante ese plateresco damos por finalizada nuestra visita a Sevilla, regresamos al hotel donde nos espera un autobús para trasladarnos a la estación. Regresamos a Madrid en el Ave de las 19:15 el domingo 20, tras un intenso fin de semana.
Mª Carmen Rodríguez Andrés
























