
La idea es del presidente de AUDEMAC-Comillas. No basta con que cada uno hable con amor de su patria chica. Los oyentes tenemos que visitarla, participar de ese entusiasmo con conocimiento de causa. Y dando ejemplo, el primer viaje programado con ese fin es al Bajo Aragón de donde procede Carmen su mujer, y que él ha adoptado como propio.
El programa incluía también pueblos que pertenecen a la zona de Matarraña que limita al norte con el Bajo Aragón y cuyo lenguaje co-oficial es un dialecto del catalán. La razón es que fue repoblada por cristianos procedentes de Cataluña, que lo han conservado. La belleza de su paisaje ha hecho que sea conocida como la “Toscana española”. No necesita ser comparada con nadie. Tiene entidad propia.
Al entrar en la provincia de Teruel te capta la sucesión de valles llenos de carrascas y pinos, que están por falta de cultivos ganando el espacio que perdieron siglos anteriores. Los suele cruzar un rio y los rodean montañas no demasiado altas, que en días sin niebla permiten adivinar la presencia de los Pirineos, a pesar de su lejanía. Y es que el aire es límpido y el silencio domina el espacio, llegando a sobrecoger. El aroma de tomillo, romero, albahaca, hierbaluisa, menta, te recibe al bajar del autobús.
La Huella del Silencio
Nuestra primera parada es en el Monasterio de Ntra. Sra. de El Olivar, a orillas del rio Estercuel. Caminamos por un paseo de árboles para desembocar en una explanada o plaza, donde se levanta al antiguo Albergue de Peregrinos y la entrada a una iglesia. Diseminados se observan vestigios de otras épocas: de un convento visigodo, otro medieval, y en el centro un pozo, recuerdo del cenobio gótico que también hubo. Cuenta la leyenda, que la Virgen se le apareció a un pastor mientras éste oraba. La vio encima de un olivo y por eso adopto la advocación por la que hoy se venera. A mediados del s/XIII, el Señor de Estercuel deseando honrar a la Virgen levanta un convento y se lo ofrece al General de la Orden de los Mercedarios fundada en 1218 por el que sería san Pedro Nolasco. Su misión era redimir a los cautivos cristianos prisioneros de los musulmanes y lo hacía con las limosnas que conseguía mendigando. Los dos siglos siguientes supusieron para el monasterio el arraigo; se construyó una pequeña iglesia. Los siglos XVI y XVII fueron de esplendor, es cuando se levantaron los edificios actuales. En el XIX el paso de los franceses, que arramblaron con todo y posteriormente la desamortización de Mendizábal que echó fuera a la comunidad de frailes, hicieron pensar que aquello era el final. Afortunadamente no fue así. Pasado el tiempo el P. Benito Rubio consigue que los herederos del marqués de Palafox, devuelvan el Monasterio a la Orden y empieza la reconstrucción. Durante la guerra civil es nuevamente saqueado y hubo que comenzar una vez más de cero.
Todo esto nos lo contó, mucho mejor documentado, el P. Juan que se hizo cargo de nuestro grupo con sabiduría, buen humor y generosidad. Nos acompañó a la iglesia, biblioteca, Sala Capitular… el conjunto es austero. La iglesia es una armónica amalgama de estilos mudéjar, gótico aragonés y renacentista de una sola nave que atrae la atención hacia la figura que preside el altar: Virgen del Olivar. Una réplica, ya que la original fue quemada. Es morena, como las vírgenes románicas y el P. Juan nos permitió llegar hasta su camarín y besar su mano: emocionante. El retablo es de yeso, muy diferente del que existía, barroco, todo bañado en oro. El escudo de la Orden Mercedaria ondea en la zona superior. La parte más importante del conjunto es el Claustro Bajo con bóvedas de yesería de gran belleza y de una complejidad arquitectónica que no me atrevo a reproducir. En él confluyen todas las demás estancias y su función es ser lugar de encuentro con los peregrinos, de recreo, meditación…
Hoy día el Monasterio también es Hospedería, funcional, agradable, quizá siempre lo fue: cuentan que Tirso de Molina pasó aquí unos meses de retiro y escribió dos obras de teatro de tema aragonés: Los Amantes de Teruel y La Dama del Olivar. El ambiente estimula la concentración y creatividad, por eso es elegido por personas que quieren encontrarse consigo mismas o aclarar sus ideas, quien sabe.
Un comentario: en el programa del viaje se leía: comida frugal en el refectorio del Monasterio. Pensamos en una especie de pan y agua bendita. Ni mucho menos. Sentados en largas mesas nos sirvieron una comida de cocina casera: macarrones con mejillones, gambas… riquísimos, chuletas de ternasco con patatas fritas y ensalada, y de postre fruta. Y además, como colofón un sentido sermón… por parte de Bruce. Cuando los monjes acudían al refectorio, para que su mente no se distrajera en asuntos vanos, un Hermano desde el púlpito, leía algún pasaje de vida de santos o similar. Pues bien, Bruce desde allí, con la cabeza rozando el techo, nos habló emocionado de cómo su lugar en el mundo, él que tantos países ha recorrido, lo encontró en Belmonte, al que sus hijos llaman “mi pueblo” y que en realidad es el de Carmen, su mujer.
Ciudad de la Concordia
Seguimos camino de Alcañiz capital oficial del Bajo Aragón, así como la capital tradicional de un territorio más amplio que forma el Bajo Aragón Histórico. Sus orígenes parecen ser de la época musulmana, quienes le pusieron el nombre por la gran cantidad de cañas o cañizos que crecen en las riberas del rio Guadalope que lo baña. En las escaramuzas de frontera, fue ganada y perdida por Berenguer IV y definitivamente conquistada veinte años después por su hijo Alfonso II, quien llamó a repoblarla otorgando una carta-puebla a quienes llegaban que incluía tierras, exención de impuestos y otras ventajas. Entregó su administración a la Orden político religiosa de Calatrava. Esta Orden impuso su modelo de población e impulsó un primer recinto amurallado, cuyo símbolo es el propio castillo. Tuvo que afrontar revueltas, ya que no cumplió lo prometido por el rey en la carta-puebla. Acabada la reconquista, las Órdenes militares se quedan sin objetivo y van desapareciendo o reduciendo su poder. En Alcañiz es el Concejo quien se hace con el mando.
En el s/.XV el rey de Aragón muere sin descendencia y tanto Cataluña como Valencia, entran en la disputa por el trono. Antes de llegar al Compromiso de Caspe, se reunieron las Cortes Aragonesas en Alcañiz para perfilar apoyos y decisiones llegando a un acuerdo, por lo que posteriormente fue reconocida como “Ciudad de la Concordia”.
Alcañiz crece y prospera, construye el edificio de la Lonja, una suerte de mercado al por mayor, el menor se hacia en la plaza. Ésta, la Casa Consistorial con quien forma un ángulo, la Plaza Mayor, la Iglesia que llegó a ser Colegiata, una nueva reordenación urbana, convierten una villa medieval en una ciudad renacentista. Por sus calles se ven casas palaciegas con elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos así como numerosas hornacinas con figuras de la Virgen distribuidas por doquier. Y se sabe que el subsuelo es una red de pasadizos por donde es posible recorrerla. Curiosa resulta la visita a la nevera o nevero. Allí almacenaban la nieve traída de las montañas. Compactada, cubierta de paja para protegerla, cumplía la doble misión de ofrecer hielo para conservar los alimentos, y también como farmacia de guardia para aliviar con el frío contusiones y dolores.
Alcañiz ha sido una ciudad muy castigada por las guerras: la de Sucesión Española en 1705. En la napoleónica fue saqueada y casi destruida; por su resistencia al invasor le fue concedido el título de “Muy Leal” En el s/XIX las guerras Carlistas mermaron su población, Alfonso XII le concedió el nombre de “Heroica” y por último en la Guerra Civil de 1936 sufrió un devastador bombardeo italiano y su proximidad a Belchite la puso en el ojo del huracán. La posguerra fue larga y cruenta.
Hoy tiene una economía dinámica- producción de aceite, chocolate, textiles- dieciséis mil habitantes y encara con controlado optimismo su futuro.
El Castillo Calatravo
Alcañiz es su castillo. Su seña de identidad. El visitante desde la lejanía, percibe con admiración la enorme estructura fortificada asentada sobre un cerro que domina la ciudad. Para llegar a él, hay que subir y subir una empinada cuesta y pasar bajo un arco islámico para encontrarte en una explanada que da acceso al hoy Parador de Turismo, considerado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural.
Existen vestigios para pensar que en la época romana y después en la musulmana, ya existía allí una fortaleza, aunque fue la Orden de Calatrava al recibirla junto a un grupo de aldeas, quien acomete su construcción. La parte más antigua conservada es la Torre del Homenaje que data de finales del s/.XII. Del XIV es el claustro y la decoración mural de estilo gótico que narra la conquista de Valencia, así como el sepulcro de alabastro de Juan de Lanuza que se encuentra en la capilla dedicada a María Magdalena.
En el s/.XVIII se acomete una gran reforma que lo trasforma en un típico palacio aragonés del tardo-renacimiento, con una fachada de grandes proporciones rematada por dos torres cuadradas. Es una mezcla de estilos al haber sido castillo y palacio, pero como Parador resulta fantástico: moderno en las habitaciones y con carácter en el resto. Además se come muy bien, y se bebe. Los vinos de la región gustan hasta a los abstemios, huelen a campo, no a química como otros.
Y aquí entrego el relevo.
AUDEMAC ha querido que este relato fuera coral, para que voces distintas os llevaran sus impresiones sobre los que hemos vivido estos días.
Cedo la palabra a MARÍA PILAR PINILLA
VIAJE A MATARRAÑA – DIA 27 ABRIL DE 2019
Después de pasar la noche en el Parador de Alcañiz, Castillo-Monasterio del s/XII, ubicado en la colina de Alcañiz, perteneció a la Orden de Calatrava, por donde pasaron diferentes reyes y fue testigo de batallas que dejaron su impronta en sus muros. Desde su balconada se divisa un espléndido paisaje con el rio Guadalope a sus pies. Salimos a las 9 h. hacía la Comarca del Matarraña.
Durante el trayecto a La Fresneda, pudimos contemplar un bello y verde paisaje, alternándose pinares, olivares, viñas y árboles frutales.
Al llegar estaban Bruce y Diego esperándonos e iniciamos la visita. Subimos por una calle y lo primero que encontramos fue La Iglesia de Ntra. Sra. del Pilar, barroco del s/XVII, y, a la izquierda justo enfrente una fuente con una hoja de fresno, símbolo del pueblo. Continuamos por la calle Mayor, con preciosos edificios, entre ellos la Casa de la Encomienda de Calatrava, vivienda del Comendador de estilo renacentista que perteneció a dicha Orden, cuya función principal era recaudar el pago de los “diezmos”.
Seguimos por la calle Mayor hasta la Lonja, con arcos de medio punto, que forma parte de los bajos de la Casa Consistorial. Desembocamos en la Pl. Mayor, de forma muy irregular, presidida por la Casa Consistorial, s/XVI, estilo gótico-renacentista.
Algo que, a la vez de curioso, a mí personalmente me pareció impactante, fue conocer la existencia de dos tipos de cárcel: Una destinada para confinamiento de personas importantes, cuyas estancias estaban ventiladas y con luz y otra para las personas del pueblo, conocida como “cárcel de arresto”, cuyo cubículo resultaba inhumano por ser pequeñísimo y carecer totalmente de luz y ventilación.
Terminada nuestra visita a La Fresneda, continuamos viaje hacia Valderrobres.
Llegamos a las 12 h. a Valderrobres, capital administrativa de la Comarca, situada en una colina rodeada por el río Matarraña, a la que da el nombre.
La reconquista de Valderrobres tuvo lugar en el s/XII, colaboró Alfonso II de Aragón y diversas órdenes militares. Finalizada la reconquista el rey la dona al Arzobispo de Zaragoza.
En su larga historia ha estado en manos de la Iglesia, y diferentes señores feudales, sufriendo frecuentemente guerras y revueltas. Destacó, por su gran importancia en esta zona, la primera guerra carlista que se vivió con gran intensidad. El pueblo cambió varias Desembocamos en la Pl. Mayor, de forma muy irregular, presidida por la Casa Consistorial, s/XVI, estilo gótico-renacentista.
Algo que, a la vez de curioso, a mí personalmente me pareció impactante, fue conocer la existencia de dos tipos de cárcel: Una destinada para confinamiento de personas importantes, cuyas estancias estaban ventiladas y con luz y otra para las personas del pueblo, conocida como “cárcel de arresto”, cuyo cubículo resultaba inhumano por ser pequeñísimo y carecer totalmente de luz y ventilación.
Terminada nuestra visita a La Fresneda, continuamos viaje hacia Valderrobres.
Llegamos a las 12 h. a Valderrobres, capital administrativa de la Comarca, situada en una colina rodeada por el río Matarraña, a la que da el nombre.
La reconquista de Valderrobres tuvo lugar en el s/XII, colaboró Alfonso II de Aragón y diversas órdenes militares. Finalizada la reconquista el rey la dona al Arzobispo de Zaragoza.
En su larga historia ha estado en manos de la Iglesia, y diferentes señores feudales, sufriendo frecuentemente guerras y revueltas. Destacó, por su gran importancia en esta zona, la primera guerra carlista que se vivió con gran intensidad. El pueblo cambió varias veces de manos, el general Cabrera, llamado “el tigre del Maestrazgo”, fue especialmente cruel.
Otro hecho histórico más reciente y no menos cruel, fue “la revolución anarquista de 1933”
Hacemos la entrada al casco antiguo atravesando el puente medieval sobre el río Matarraña, tiene cuatro ojos y tajamares en forma de cuña para evitar el impacto de los troncos arrastrados por las riadas contra los pilares. Entramos en el portal de san Roque, cuya imagen se encuentra en el cerco del arco, flanqueando la puerta dos leones. A mano izquierda está la lonja de los bajos de la Casa Consistorial. Llegamos a la Pl. Mayor, donde se halla la Casa Consistorial de estilo manierista s/XVI, resalta el bello artesonado del alero. También forman la plaza casas señoriales blasonadas de gran belleza: la Casa de Impuestos y Justicia, la Casa Fonda La Plaza y un edificio reformado de estilo modernista.
De la parte izquierda de la plaza sale una escalinata e iniciamos la subida al Castillo. Al llegar pudimos contemplar una hermosa vista.
El Castillo-Palacio de Valderrobres, se data en el s/XII. Es de estilo gótico aragonés. Estuvo bajo la jurisdicción del Arzobispado de Zaragoza de finales del s/XII al XIII. Fue levantado en su mayoría bajo auspicio de los aezobispos, D. Pedro López de Luna, D. García Fernández de Heredia y D. Dalmacio de Mur. Su función fue más palaciega que militar.
Entre sus dependencias la Sala de las Caballerizas, la sala Capiular, el salón de las Chimeneas, una enorme cocina, la sala de los Leones y la Cámara Dorada.
Las ventanas son diferentes, según los pisos, las hay de medio punto, otras decoradas con tracería gótica y en el tercer nivel amplios ventanales con arcos de medio punto.
Existe un pasadizo aéreo que comunica el castillo con la iglesia de Santa María la Mayor. Esta iglesia es un ejemplo del gótico levantino. Consta de una sola nave de gran austeridad y belleza. Tiene un altar monolítico. Es una piedra de molino cuyo peso es de 8 t.
Después de la suculenta comida en el Mesón Angeleta, seguimos viaje a Fuentespalda.
En Fuentespalda, visitamos la Casa Belsa, situada en la plaza. Es un palacio aragonés el s/XVI, construido en sillería, galería y alero típico aragonés. En la misma plaza se encuentra la iglesia de San Salvador, con una imagen de San Miguel en la fachada, patrono del pueblo.
La siguiente y última parada fue en Calaceite, su nombre viene del árabe Qal´ a Zeid (castillo de Zeid). En 1271 la Orden de Calatrava para atraer a nuevos pobladores otorgaron una carta puebla, por la que se concedían derechos y privilegios a los que quisieran asentarse.
Recorremos el pueblo admirando sus casas señoriales del s/XVII. El edificio del Ayuntamiento es del mismo siglo. En su planta baja se sitúa la lonja y la antigua cárcel. En la planta noble se halla el Salón de Plenos. Hay que destacar la típica galería con arquillos de medio punto.
La Plaza de España, antiguamente, bajo sus porches, se celebraban asambleas y se ajusticiaba a los condenados. También se usaba para el mercado.
La iglesia de la Asunción es de estilo Barroco.
Resultan muy originales sus Portales-Capillas, construidos sobre los antiguos portales de la muralla. Vimos la capilla de San Antonio, s/XVII y la de Ntra. Sra. del Pilar s/XVIII.
El pintor y arqueólogo Juan Cabré nació en esta localidad y tiene un museo con su nombre, pero no pudimos visitarlo.
Aquí finaliza el recorrido de hoy, regresamos al Parador de Alcañiz emocionados por todo lo que hemos visto y vivido.
Tengo que hacer hincapié en lo afortunados que hemos sido al estar acompañados por Carmen y Bruce, siempre tan generosos y pendientes del más mínimo detalle.
También a nuestro magnífico guía Diego, tan conocedor y amante de su tierra, cuyas explicaciones nos han hecho conocer esta bellísima y un poco olvidada comarca del Matarraña, con tanta historia a su espalda.
Y hasta aquí el relato documentado y fiel de Pilar.
BELMONTE, ¡POR FÍN!
Hoy, último día del viaje vamos a casa de los Taylor, pero no de inmediato. Antes nos pasamos por Torrevelilla, para visitar el Centro de Interpretación y el Museo Histórico.
Como en todo el recorrido me sorprende la capacidad de lucha de los turolenses. Es un pueblo pequeño, agradable, en el que no esperarías encontrar nada reseñable. Y sin embargo…
Una señora muere sin descendencia directa y deja su casa al Ayuntamiento con la condición de que sea utilizada para actos culturales. Y los vecinos se ponen manos a la obra y crean un museo que retrata la forma de vivir de sus mayores y un lugar de exposiciones, encuentros literarios, musicales…
Se rescatan las personas más notables nacidas en el pueblo y se glosan sus méritos. Y un día llegan de casualidad unos visitantes y ven la fotografía de su padre en un lugar preeminente. Se sienten honrados y confundidos, también generosos y donan 25 obras, oleos, de Miguel Navarro Centelles que había abandonado Torrevelilla después de la contienda a los trece años, camino de Zaragoza y había triunfado como artista. Sus obras reflejan los paisajes solitarios, pero con alma, bodegones con productos de la comarca, escenas cotidianas. En los últimos años de su vida vuelve a la niñez feliz, a pesar de la guerra y sueña con su pueblo. Así se refleja en su obra. Y he aquí que es ahora cuando su triunfo como artista es mayor.
El tiempo pasa rápido y partimos de nuevo. ¿Quién mejor para presentarnos su pueblo que Carmen Bayod?
Belmonte de San José
Belmonte es mi pueblo, el de mis padres, el de mis abuelos, bisabuelos… y sobre todo el de Bruce. Aunque sea su “pueblo consorte” le tiene más cariño del que le puedan tener algunos nativos. Pero es interesante observar la mirada de otras personas que lo visitaban por primera vez. Fuimos primero a una ermita cercana dedicada a San José y que está en un paraje absolutamente espléndido: los pinos, las carrascas, los almendros, los olivos y una vista que exagerando un poco podríamos llamar infinita y que alcanza en días claros hasta el Pirineo. El día desde luego acompañó, porque brillaba un sol magnífico, aunque la temperatura no fuese muy alta. Nos hablaron de la ermita Ramón Mur, historiador y miembro de la Junta gestora de la ermita y también nuestro guía Diego. Ramón nos hizo notar algo curioso, que la devoción a San José es reciente; antes del siglo XVII era muy raro que se impusiese el nombre de José, y lo cierto es que tiene dedicadas muy pocas iglesias o ermitas, siendo única en ese aspecto la de Belmonte. De hecho, la construcción de la ermita data del siglo XVII. Tan identificado está Belmonte con San José que, aunque nació llamándose Belmonte a secas, a la vista de que había más de cien pueblos con este nombre en España (al fin y al cabo, si tienes que ponerle un nombre a tu pueblo, llamarle “monte bello” es francamente atractivo) se decidió añadirles apellidos a los múltiples Belmontes de toda España. Este Belmonte que nos ocupa, adoptó el apellido de “de Mezquín” ya que ese es el nombre del minúsculo río que atraviesa su término municipal. Sin embargo, en los años 60 del siglo XX se decidió cambiarle el nombre por otro menos peyorativo y al mismo tiempo honrar al santo y a la ermita tan cercanos a los habitantes de Belmonte.
Ramón Mur nos llevó a continuación a conocer la Casa Membrado donde vivió uno de sus antepasados, Juan Pío Membrado Ejerique (1851-1923), prohombre local gran impulsor del regeneracionismo y defensor de los pueblos rurales. ¿Nos suena esto a las reivindicaciones actuales por la España vaciada? Muy interesante la visita al despacho donde escribió sus obras y a sus aposentos habitacionales. Tuvo la amabilidad Ramón de regalarnos a cada uno de nosotros un ejemplar de una edición facsímil de la obra “El porvenir de mi pueblo” de Juan Pío Membrado explicada y editada por el propio Ramón.
Tuvimos después media hora de relajamiento, reposo y meditación en la magnífica Iglesia parroquial, del siglo XVIII del más puro estilo barroco. El maestro organista Jaime Antonio Marqués tuvo la generosidad de obsequiarnos con un mini concierto monográfico de Bach ejecutado al órgano barroco que es la joya de esta iglesia. Este órgano ha estado en desuso durante muchos años por su estado ruinoso, pero se consiguió reconstruirlo con un cuidado exquisito a principios del presente milenio. Tuvimos este oasis de paz y tranquilidad para a continuación tomar un pequeño aperitivo en nuestra casa y después ir a comer una sencilla paella al bar del pueblo. Para Bruce y para mí fue un auténtico placer acoger en nuestra casa a este grupo de amigos y compañeros de la Universidad de Comillas. Yo tengo que decir que disfruté mucho de dar a conocer mi patria chica a personas que, al decir de ellos, apreciaron el arte, el ambiente y el entorno de este pedazo de Aragón.
Gracias Carmen por tu crónica sentimental que solo refleja la realidad.
Soto voce
Quienes le conocéis, sabéis muy bien como es el matrimonio Bayod/Taylor. Se volcaron con nosotros, todo el viaje. Mucho más si es posible, en Belmonte. La casa que tienen, remodelada en 1990 más o menos, con un salón de cien metros, ya incorporaba entonces la cocina/comedor que a España ha llegado hace no mucho. Recuerdos de sus viajes, los países donde han vivido, la familia, conforma un conjunto acogedor, cosmopolita y sencillo al mismo tiempo. La naturaleza forma parte tanto del exterior como del interior. Frente a la cama un gran ventanal con los árboles casi rozando la cara. ¿Quién se levanta en un ambiente así?
El aperitivo que nos dieron espléndido. Todos productos de la tierra que luego nosotros compramos antes de abandonar Teruel para traer a casa ¡tanto nos habían gustado!: vino, queso, embutidos, jamón, aceite, aceitunas fritas, almendras tostadas y otras delicias. Incluso nos regalaron una botellita de aceite de edición especial.
Nos hemos convertido los integrantes de este viaje de AUDEMAC-Comillas al Bajo Aragón, en sus mejores propagandistas. Contaremos lo que hemos visto y vivido y como ha merecido la pena visitarlo.
Invitamos a otras Asociaciones a que descubran el paisaje y la historia del Bajo Aragón.
Si desean más información Bruce la proporcionará encantado: brucetaylor@4eyes.es
Coordinación: A. López Budia
Fotografías: B. Taylor

























