Pero, curiosamente, a lo largo de los años, este noble objetivo de “elevar los niveles educativos y culturales de la gente mayor a lo largo de la vida” deja de ser un objetivo, una finalidad, para convertirse en un medio, en una metodología, para conseguir de este modo un nuevo y gran objetivo, a saber: que “los mayores sigan activos, participativos y útiles a la familia, a la comunidad donde viven y a la sociedad en general”.


