¿ES LA SOLEDAD UN DESTINO INEVITABLE PARA LOS MAYORES?
Al avanzar en edad puede producirse una reducción progresiva de los intercambios sociales, un mayor distanciamiento al que diversos autores se refieren como “desenganche”. Este proceso puede acelerarse al padecer una enfermedad grave, perder la pareja, cambiar de residencia o con el final de ciertos roles sociales. Por ejemplo, en mi estudio sobre la jubilación (1) encontré que muchas de las mujeres jubiladas que entrevisté disfrutaban de haberse liberado de lo que otros esperaban y actuaban más en función de lo que, para ellas, tenía sentido. Al concluir la etapa laboral las personas jubiladas adquirimos la libertad de modular nuestra participación en la sociedad de acuerdo con nuestras necesidades, deseos y capacidades.
Existe una tendencia espontánea entre los mayores a buscar una intimidad más reducida y profunda, por lo que solemos ser más selectivos en nuestras relaciones. L. Carstersen (2) demostró, con su “teoría de la selectividad socioemocional”, que con la edad priorizamos nuestro bienestar y las relaciones positivas y evitamos aquellas que nos afectan negativamente o nos hacen perder el tiempo. Es decir, que los cambios en el circulo social asociados al envejecimiento no solo se producen en la cantidad de contactos si no también en su cualidad.
No debemos olvidar que envejecer no es solo declive, también hay oportunidades para continuar creciendo personalmente. Los mayores nos conocemos mejor a nosotros mismos y las relaciones que conservamos activas, con familiares y amigos, suelen ser más sólidas. Entre los cambios observados en un cerebro que envejece están las tendencias a ser más comprensivos, tolerantes, a aceptar mejor las diferencias individuales y a valorar los esfuerzos ajenos. Aumenta la sensibilidad ante gestos que previamente hubieran pasado inadvertidos y la facilidad para llegar a acuerdos. Todos estos progresos potenciales pueden contribuir a renovar y enriquecer nuestros vínculos afectivos. Pero también hay respuestas ante la vejez que inciden negativamente en la vida social del mayor, como: el desinterés por el mundo, un repliegue sobre uno mismo, rechazar el presente idealizando el pasado o descargar las frustraciones propias en las personas más próximas.
Es por ello que necesitamos estimular aquellas capacidades que enriquezcan nuestros contactos. Con la edad se pueden disfrutar más las cosas buenas que uno recibe y sentirse agradecido por ellas. Muchos mayores sienten la necesidad de encontrar nuevas formas de intimidad amorosa, además de las sexuales, en las que la ternura adquiere un valor importante. Los esposos que quieren mejorar su nivel de compenetración tienen que afrontar un verdadero dialogo y superar problemas de adaptación mutua que nunca resultan fáciles y que implican aceptar al otro tal como es. Siempre quedan restos de problemas que se arrastran del pasado, pero es posible dialogar con menos tensión y mayor comprensión. El objetivo es construir un espacio común para saborear la presencia del otro, a la vez que se le reconoce como un individuo libre y diferente a uno.
Pero inevitablemente hay momentos en que todos nos sentimos solos a lo largo de la vida, es una de las emociones humanas. Estamos biológicamente programados como seres sociales y la sensación de soledad es un indicador de que existe un desacuerdo entre los contactos sociales que uno tiene y los que le gustaría tener. Podemos sentirla estando solos o acompañados, si, por ejemplo, pensamos que no nos comprenden o nos ignoran. Pero no todos la experimentamos de la misma manera, a unos los debilita y otros pueden elegir vivir en un mundo social reducido. Hay incluso mayores que, intentando desarrollar su lado espiritual, buscan momentos de soledad para experimentar la belleza de la naturaleza, rezar, rememorar el pasado o sentirse unido a todo lo que les rodea, ser una pequeña parte del cosmos.
Es frecuente que los muy mayores vayan reduciendo gradualmente su vida social y centrándose más y más en sí mismos, en lo que ocurre en su interior. Muchos protegen así su independencia y sufren menos de lo que podría pensarse por estar solos, ya que los acompañan sus recuerdos y el afán por atender y controlar sus necesidades personales. En general se piensa que soportan mejor la soledad aquellas personas que conservan, en su mundo interno, imágenes positivas de sus seres queridos ausentes.
Es decir, hay diferentes tipos de soledad y de maneras de vivirla y no es un destino asociado inevitablemente a la edad, al menos hasta que se produce una retirada real como consecuencia de los cambios profundos que el tiempo impone a nuestras mentes y nuestros cuerpos. En un experimento reciente, llevado a cabo por la BBC, sobre si la soledad y la edad discurren paralelas se encontró que el 40% de los jóvenes ingleses actuales, de entre 18 y 24 años, se sienten solos frente al 27% de los mayores de 75 años.
La pérdida de personas próximas, la enfermedad y la cercanía de la muerte son pruebas duras a las que, en algún momento, todos tendremos que enfrentarnos. Es en esas circunstancias, más presentes en la vida de los realmente mayores, cuando el sentimiento de soledad puede resultar especialmente doloroso. Son situaciones que nos enfrentan a la evidencia de que estamos solos y que nuestra vida no puede ser vivida por nadie más que por nosotros.
Quiero terminar subrayando que una de las claves para vivir una vida larga y saludable es estar socialmente conectado. Está demostrado que las personas que se sienten solas tienen el doble de posibilidades de padecer demencias u otro tipo de enfermedades graves. Por lo tanto, no debemos habituarnos a las personas que nos rodean, si no tener muy presente lo importantes que son para nosotros. Y aunque no evitarán que transitemos solos los momentos dolorosos que nos esperan, el amor compartido nos acompañará y nos dará fuerza y serenidad para afrontarlos.
- Freire Arteta, Bartolomé (2017): “La jubilación, una nueva oportunidad”. LIDeditorial, Madrid.
- Carstersen, L. (19 de abril de 2012): ted.com/talks/laura carstensen carstensen_older_people_are_happier?language=es





























































