

A Luís, que ya viaja en nuestra memoria
No es que lo tengamos todo visto pero no está bien visto programar viajes en estos tiempos pandémicos que corren, así que opto por re-viajar a través de esas cosas que, con más o menos tino, uno ha ido vertiendo, letra a letra, en muchos de los viajes realizados durante estos años.
Versos de carretera no es, ni más ni menos que una recopilación de ese material con el que os he ido dado la tabarra mientras nos movíamos por esos mundos, siempre guiados por una organización impecable que nunca terminaré de agradecer. Como tampoco terminaré de agradecer que no me guardéis rencor (al menos no tengo constancia) por daros tanto la lata.
Son cosas que no tuvieron otra pretensión que la de entretener esos momentos tan gratamente compartidos. Cosas sencillas nacidas de la observancia de tantas cosas vistas, vividas y sentidas.
Es verdad que mucho de ello se ha perdido, pero aún he podido atropar una buena parte.
Pues eso, os dejo esta geografía de versos porque acaso sirva, si tenéis la paciencia de leerlo, para hacer un corte de mangas al aburrimiento de estos tiempos en los que no podemos movernos mucho y, de paso, rememorar momentos y lugares.
7. Viaje a Portugal (Jun 2017)
Viejo Duero que allá en tu Soria pura
regaste el olmo viejo de Machado,
ganando liquidez perdiste altura
y hoy te rindes al mar lento y cansado.
Ancho Douro que calmas tu andadura
bajo el último puente reflejado,
no sabes que, aunque el olmo se ha secado,
los versos no han perdido su frescura.
La noche es puro pecado
incendiando la velada
cuando la pena cantada
es lamento desgarrado.
La profundidad del fado
trenza el arte con la pena
cuando el alma sale a escena
con dulce voz portuguesa.
Es quejido que atraviesa
la penumbra de la cena.
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar
abriendo siempre caminos
de perpetua libertad.
Viejo Duero, son tus huellas
el camino, y nada más.
Viejo Duero, no hay caminos
que no lleven a la mar.
Abriste, al andar caminos,
sin volver la vista atrás,
sin saber que el olmo viejo
ya es madera, y algo más.
Es la vida viejo Duero,
no vuelvas la vista atrás,
que aquel olmo de Machado
ya nunca más brotará
Duero viejo y acabado,
nunca te perdonaré
que te bebieras los claros
arroyos de mi niñez
y aquella escuadra invencible
que eran cáscaras de nuez.
Cuando el mar era un remanso,
el renacuajo un gran pez,
la vejez cosa de viejos
y el pasado era anteayer.
Es la vida viejo Duero,
es la vida, ya lo ves,
a ti te pesan las aguas
y a mi me pesa la piel.
Es la vida Viejo Duero,
mira hoy tú como te ves:
torpe, lento, tembloroso
y apagada ya tu sed.
Lejos de aquel olmo viejo
que regaras una vez.
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar
y a ti y a mí nos espera
la eterna danza del mar.

Permitid que hoy con mi verso
y las pavesas de cielo
trence un crespón sobre el suelo
de este Portugal inmerso
en el más trágico horror,
y maldiga al dios Vulcano
que ayer se le fue la mano
con su fragua de terror.
En este lunes de adiós
mandemos nuestros abrazos
a este pueblo hecho pedazos
que hace hoy preguntas a Dios.
Y como final de viaje
al cruzar hoy la frontera,
cada cual a su manera,
dejemos como peaje
el valor de una oración,
el pésame más sentido,
el beso más dolorido
y un lazo en el corazón.
8. Viaje a Lugo (Oct 2017)
Me entretuve en la mirada
de esa muralla inmortal
que con látigo imperial
fue por Roma cimentada,
y admirando la fachada
de esa pétrea fortaleza
quise saber con certeza
los siglos que ha resistido,
y resuelto y decidido
a un gallego pregunté,
por no dar palos de ciego,
y respondiome el gallego:
¿cuántos siglos piensa usté?
Y esa bella catedral,
que tanto elogio merece,
¿usted me podría informar
a qué estilo pertenece?
y prosiguiendo en su empeño
me respondió el lugareño:
¿a usted a cuál le parece?
Por sana curiosidad,
que no por rizar el rizo,
pregunté en la catedral
a expensas de quien se hizo
la última restauración,
¿del Obispado o la Xunta?
Y fue la contestación:
¿y por qué me lo pregunta?
Sobre el Sil encañonado,
berciano y acaudalado
que da fama y agua al Miño,
como un tembloroso guiño,
flota en su luz reflejado,
ese viñedo, hoy dorado,
donde rezuma la esencia
y la roja transparencia
de un vino sacralizado
y audazmente cultivado.

Este viaje cultural
me sirvió para aprender
que Lugo tiene su aquel
y un pulpo fenomenal,
y que no están nada mal
los caldos de su ribera.
También descubrí que era
una ciudad muy antigua
y su muralla atestigua
que hubo allí buena cantera.
Que San Froilán, su patrón,
fue obispo de tal altura
que mereció sepultura
en el más sacro rincón
de la ciudad de León.
9. Viaje a Campo de Criptana (Dic 2017)
Hoy lo he visto, Caballero:
lo que molinos parecen
son gigantes que merecen
la embestida de tu acero.
Si tu escudero prudente
harto de pan queso y vino,
al ver gigantes de frente
se imaginara molinos,
yo no me hubiera escudado
en corduras, don Quijote,
de haber estado a tu lado
te hubiera echado un capote.
Y aunque quedara maltrecho
y abollada mi armadura
yo también lo hubiera hecho
rey de la Triste Figura.
Si vuelves cuenta conmigo
y, a lomos de la locura,
yo cabalgaré contigo
por la manchega llanura.
Nos batiremos a ciegas
con tanta falsa cordura
aunque en alguna refriega
perdamos la dentadura.
Si vuelves cuenta conmigo
para una nueva aventura
Si vuelves cuenta conmigo
seré tu Alegre Figura.
Por los caminos del viento
llega el eterno lamento,
como un eco de dolor
de esos molinos que antes
fueran temibles gigantes
vencidos por el valor
de un andante caballero
que con lanza y escudero
este lugar cabalgó.
Mudó el tiempo sus destinos
convertidos en molinos
y un maligno encantador
les dejó como castigo
moler y moler el trigo
hiciera frío o calor,
y como único alimento
comer pan y beber viento
como el manso labrador.
A nadie, en su sano juicio
le quedará ni un resquicio
de duda de que hay encanto,
porque si molino fuera
una bella molinera
nos regalara su canto
mas fue la voz, sin embargo,
de un mozo de blusón largo
la que deshizo el encanto.

Estas aspas, Sancho amigo,
que de mil vientos bebieron,
antes de moler el trigo
al Caballero molieron.
Y no es igual, por ventura,
el viento y la ventolera
ni molienda y moledura
se miden de igual manera.
Mientras medio autobús andaba en sueños, andaba yo en pensares de molinos y me vino a la memoria aquello escrito en un lugar del Quijote: “En un lugar de las montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna…”
Tener una geografía tan rasgada por ríos, hizo que en mi tierra el inventario de molinos de agua sea abultado y nunca fuera menester atrapar vientos para moler el grano. Mal lo hubiera tenido el Caballero para enfrentarse a las aspas de esos molinos que bucean en la corriente, pero con estos de viento no es extraño que a don Quijote le diera la ventolera y embistiera…
Pensaba también en la blanca soledad y el duro oficio del molinero, siempre metido en harina y en sospechas de sisar en la maquila. Desde antiguo se estudió a los molineros entre las aves rapaces…
Y qué decir de las molineras… Eso es harina de otro costal. ¡Ay!, las molineras, en boca siempre de coplas y leyendas de arrimes y devaneos (omito decir fornicios) extra-coyunda. Ya lo dice una vieja copla: “A robar corazones voy al molino, porque la molinera, me robó el mío…”
Y no nos olvidemos del sufrido asno de molino, con sus lomos molidos y moldeados por el peso de los costales. “Asno de molino, andar, andar y no adelantar camino”
Molinos de viento, molinos de agua que molieron el grano del pan de la infancia. Molinos que ya solo sirven para deleitar mirares y evocar ayeres…
Gracias por aguantarme. Me encantó este día manchego.
10. Viaje a Atienza (Mar 2018)
Atienza guarda la hechura
recia de su ayer pujante,
donde pisó la herradura
de Babieca y Rocinante.
Castillo en roca enraizado,
Villa de factura añeja
donde se vela el legado
de aquella Castilla Vieja

11. Viaje a León y Valporquero (Abr 2018)
Viendo desde el autobús el pesado cielo de la tarde oprimiendo los trigales y ese horizonte a ras de suelo de la llanura castellana, uno siente tranquilidad y sosiego. Esa tranquilidad que debió sentir Don Miguel Delibes cuando recorría estos ondulados páramos cazando conejos y palabras.
De más joven yo también cazaba algún conejo… pero con los años uno va perdiendo puntería… Ya solo disparo algo a las palabras y, si salgo al campo, es solo para atropar rocíos… Buen viaje a León.
Ensayando los senderos
de la juventud rabiosa
a una dama alta y hermosa
regalé amores primeros
cuando ella cada mañana,
en su naciente reflejo,
se miraba en el espejo
del cristal de mi ventana,
y al levantar la mirada
de mi mesa de trabajo,
miraba de arriba a abajo
su piel en piedra bordada.
Aún me tiene enamorado
y cuando la tengo enfrente,
siento celos de la gente
que la contempla a mi lado.
Y es que en un viejo edificio,
al pie de esta catedral,
cuando yo aún era un chaval,
tuve mi primer oficio.
Para mí esta catedral
es como maga vidente
que me encandila el presente
y me adivina el pasado.
Vistosa y frágil por fuera
por dentro fiel a su misa,
incitadora y sumisa,
rosa de mi primavera.
Todo tiene cabida en este angosto paso
el vértigo, la luz y la armonía;
el eco de la niebla y el silencio
violado por la espuma enfurecida
del agua que no fluye, se despeña
para aplacar la sed de la llanura.
No os fieis de la luz de estas montañas,
prisioneras del mar y la llanura.
Ni esperéis de esta vaga primavera
más orden que el desorden de la vida
brotando por doquier, dentro de un orden.
No os fieis de la paz de estas montañas
cobijo de rebeldes y vencidos.
Suena hueca la voz de sus adentros,
donde las aguas, obviando geometrías,
abrieron abismales oquedades
hasta prensar la oscuridad extrema.

Si alguna vez, compañeros de viajes, la vida os lleva por el Alto Curueño; por esa indómita tierra, última en ser conquistada por Roma; por las cristalinas sendas del agua de ese “Río del Olvido” tan bien descrito por J. Llamazares, subid hasta el puerto de Vegarada para verlo nacer y, de camino, escuchad el bramido de la cascada de Nocedo y los ecos del silencio en las Hoces de Valdeteja.
Subid los 365 escalones que os llevarán hasta la ermita de San Froilán, colgada en la roca, y que alguien os cuente la leyenda del burro del santo. Cruzad los eternos puentes de de piedra; el puente de Los Ahorcados, el de Los Verdugos…
Y, sobre todo, visitad el pueblo de Arintero. Dejad que allí os hablen de su Dama, de la Dama de Arintero, esa heroína leonesa que se coló, como varón, en el ejército y luchó con valor contra el rey portugués, hasta ser descubierta cuando se enfrentaba, espada en mano, a un caballero enemigo. Cuenta la leyenda que un golpe de la espada enemiga rasgó su blusa y dejó a la vista una teta (un seno, dice la leyenda).
El valor de esa dama hizo que los reyes de Castilla otorgasen al pueblo de Arintero abundantes privilegios.
Contaba el actor Viggo Mortensen, enamorado visitante de estos pueblos del Curueño, donde he oído que se compró una casa, contaba que la primera vez que recorrió estos pueblos y nadie le conocía, preguntó a un lugareño dónde podía comer una ensalada, a lo que el hombre respondió, sin apenas detenerse: “no es tiempo”. Viggo entró en el bar del pueblo y volvió a preguntar: “no es tiempo de lechugas” le dijo el tabernero que sin más palabras le sirvió un trago de orujo (hacía frío) y un buen plato de chorizo y cecina. Y es que la dureza de estas tierras curte el carácter de sus gentes, escuetas en el trato pero leales sencillas y generosas cuando las descubres con calma.
Fuera un antojo del destino, la mala suerte o el empujón de vino, vino a caer Genarín bajo la rueda del camión de la basura. Eso fue hace mucho tiempo. Ocurrió una noche de Jueves Santo a comienzos del SXX mientras Genarín hacía sus micciones al arrime de la muralla.
La noticia se extendió como la pólvora (es un decir) y los ayes y lágrimas inundaron (en sentido figurado) la ciudad. ¡Ha muerto Genarín!
Genarín era, un personaje muy popular y querido en la ciudad. De profesión pellejero y pendenciero; frecuentador de tabernas y burdeles, lugares malos y nada recomendables en homilías, pero visitados de cuando en cuando por algún canónigo barrigón, arrastrado por el maligno Lucifer que hasta en las almas de los más venerables canónigos escarba… No me imagino, compañeros, un canónigo de la época desabrochándose toda aquella hilera de botonadura…
Cuentan que la vecindad despidió al pellejero con un entierro digno y bien llorado y, desde entonces, cada Jueves Santo, León celebra “El Entierro de Genarín” con una multitudinaria procesión, en la que se componen y recitan poesías y coplas en su honor.
Yo diría que Genarín es el primer santo leonés canonizado por “lo civil” y cada año es procesionado desde la plaza del Grano hasta el cubo de la muralla donde expiró. Cubo por el que trepa un mozo cofrade para depositar la Ofrenda a Genarín, en la que no falta una botella de orujo —hay un orujo de marca Genarín— para que al popular pellejero se le haga más llevadero el más allá.
12. Viaje a Pirineos (Jun 2018)
Yo para la cosa meteorológica local prefiero recurrir a la atávica sapiencia pastoril. Hoy logré contactar con un conocido pastor del Somontano para pedir su parecer sobre las previsiones del tiempo en la zona. Lo primero que me soltó es que estaba hasta los… (omito decir cojones) de que aemet se meta en sus asuntos y que en la próxima reunión de pastores elevará una queja al respecto.
Es hombre de poco discurso y mucha meditancia, preciso en cuestiones meteorológicas. Me contó que la deriva de la observancia comportamental del ganao le dice que cuando el ganao anda impaciente puede que esté barruntando agua y que estos días las ovejas (las negras) están haciendo mucho amague de impaciencia y desazón… también podría ser que huelan lobo cerca…
Me dijo que en las últimas mañanas se está viendo por la zona el grajo volar a ras de suelo, pero que en este tiempo viene siendo normal. Con el ganao nunca se sabe, me dijo, pero pa mí, la cosa no está clara…

Por estos elevados horizontes
de fronteriza luz que hoy nos asola,
desolados cruzaron, no vencidos,
dejando atrás asolada su tierra.
Mordieron el silencio de estos montes
impregnados de sangre, plomo y miedo,
sin más ropaje que un manto de nieve
ni más camino que el que iban abriendo.
No siempre es primavera en esta tierra,
no siempre es primavera, compañeros,
hubo un invierno largo, crudo y ciego
de palomas que volaban al norte
cuando las aves hacia el sur volvían.
No abandones el rebaño,
sigue el paso de la guía
por aquí al que se extravía
no le encuentran en un año.
No te salgas de la senda
cuando andes por este monte,
si pierdes el horizonte
no pierdas nunca la rienda.
Pero si eso sucediese
y se te borra el sendero
reza a tu Dios verdadero
pero activa el gepeese.
Lleva vino, pan y queso
que andar perdido adelgaza
y no malgastes la hogaza
señalizando el regreso,
que hay mucho pájaro hambriento
acechando en la espesura
y si buscas aventura
la encontrarás al momento.
Si te pierdes cuídate
de adentrarte en la maleza
y no pierdas la cabeza
que guguel todo lo ve…
Y si acaso se da el caso,
cosa que nadie descarta,
busca la huella de Marta
antes que llegue el ocaso…
Y evita que por descuido
la recia lluvia te atonte.
Quien se pierde en este monte
doblemente está perdido…
Eliseo Fernández Gómez
Socio de AEPUMA y alumno en la Universidad de la Experiencia de la UAM


No es que lo tengamos todo visto pero no está bien visto programar viajes en estos tiempos pandémicos que corren, así que opto por re-viajar a través de esas cosas que, con más o menos tino, uno ha ido vertiendo, letra a letra, en muchos de los viajes realizados durante estos años.


























































