Madurescencia
Madurescencia
El aumento de la población longeva con buena calidad de vida ha llevado a que la mediana edad sea el período más largo de la vida (comparado con las etapa de niñez, adolescencia, juventud y madurez). Estamos en una nueva etapa que los psicólogos, psiquiatras y sociólogos, denominan madurescencia, aplicado al colectivo de personas que se encuentran en esa madurez activa, aunque no necesariamente productiva laboralmente, es decir, personas jubiladas o prejubiladas, a partir de los 60 años y con un horizonte de, al menos, 20 años con buena calidad de vida y con un proyecto de vida organizado según las necesidades y los desafíos a los que quiera o tenga que enfrentarse cada persona; donde cada uno pueda elegir la manera que más se adapte a su personalidad. La sociedad debe tener la capacidad de atender a cada persona según sus necesidades y capacidades específicas.
En el panorama educativo se presenta una oportunidad para las instituciones establecidas de educación superior para desarrollar nuevas ofertas que apoyen a las personas a lo largo de la madurescencia con programas específicos (como los Programas Universitarios de Mayores) que se dirijan hacia el incremento del bienestar personal, a través de la adquisición de nuevos conocimientos y el desarrollo de las habilidades personales, fomentando colectivos de compañeros que cosechan, cultivan y comparten sabiduría entre sí, con el beneficio de un entorno que facilita las relaciones intergeneracionales.
Las universidades deben comprometerse con la responsabilidad social de dar voz y visibilidad al grupo social de madurescentes, ya que son estas instituciones a las que les corresponde atender y dar respuestas ante el desafío de “el aprendizaje a lo largo de la vida”.
Los programas para madurescentes tienen que estar centrados en la persona, necesitan considerar al estudiante mayor único en sus experiencias, motivaciones y estilos de aprendizaje; para involucrar a los individuos en su educación, ayudándoles a desarrollar una mentalidad de crecimiento y apoyándolos para que reconozcan y aprovechen su motivación intrínseca y su experiencia en la vida.
En la madurescencia los estudiantes son participantes activos, no espectadores en este proceso de aprendizaje que les ayudará a desarrollar la resiliencia, gestionar las transiciones, fomentar el bienestar, y aprender a ser generadores de soluciones y colaborativos entre sí, así como con las futuras generaciones.
La formación a lo largo de la vida tiene que fomentar el aspecto positivo del envejecimiento, para crear más resiliencia, eliminar estereotipos que afectan negativamente a la esperanza de vida y preparar a los individuos para su vejez como una etapa en la que continúan los cambios positivos, aprovechando y disfrutando de las oportunidades en la madurescencia.
Junio 2021



































