
El pasado sábado, 23 de noviembre de 2.019, Audema organizó una escapada a La Granja de San Ildefonso, para ver el Palacio Real donde residió Felipe V y sus fuentes y jardines.
Esta visita se organizó con nuestro profe de Historia y Arte, José Manuel Ortega, aprovechando el curso-taller que está impartiendo sobre Luis XIV “El Rey Sol”, y como el presupuesto no nos daba para acercarnos un sábado a Versalles, pues decidimos que lo más parecido que tenemos a esa maravilla es nuestro Palacio Real en La Granja de San Ildefonso, que tal como lo conocemos lo ordenó construir Felipe V, nieto de aquel Rey Sol y bisnieto de nuestro Rey Planeta, en fin todo muy cosmológico.
A las 8 de la mañana estábamos los 26 asistentes en el bus, bien abrigados pues esperábamos un temporal de nieve y hielo que finalmente no se dió. Fresquito sí que hacía, y algo de viento, muy poco, pero el suficiente para que no nos dejaran entrar en los jardines y fuentes, con lo que la visita quedaba inicialmente reducida al Palacio y la Colegiata, comenzando la visita del Palacio a las 10.30 horas.
Como todos sabéis este edificio se encuentra en la vertiente septentrional de la sierra de Guadarrama, que fue durante la Edad Media lugar de caza reservado para los reyes de Castilla, quienes la frecuentaban, dada su riqueza cinegética y su proximidad a la ciudad de Segovia. Según crónicas de la época, el primer refugio real de monteros (conocido como Casa del Bosque) fue mandado construir por el rey Enrique III en el pueblo de Valsaín, el rey Enrique IV construyó un albergue y una pequeña ermita dedicada al arzobispo San Ildefonso.
En 1477 los Reyes Católicos donaron la ermita y el albergue con extensiones de tierra a la congregación de los monjes jerónimos del Monasterio del Parral en Segovia. Estos monjes hicieron pequeñas reformas y se trasladaban en los meses de verano, cuando el aire fresco de la Sierra era más agradable que en Segovia. Esta granja, lugar de meditación y recreo de los monjes del Parral, fue el origen del pueblo y de ella tomó el nombre.
El rey Felipe II realizó la última reforma y convirtió el edificio en un suntuoso palacio que sirvió de residencia a sus sucesores hasta Carlos II, en tiempo del cual un gran incendio destruyó la parte de poniente en 1682.
Felipe V creó este Real Sitio como una obra personal y completamente nueva con el fin de retirarse, y en efecto, abdicó en 1724, pero en agosto de aquel mismo año hubo de ceñir de nuevo la corona debido a la muerte de su hijo Luis I. A partir de entonces este retiro constituyó su palacio favorito y residencia estival, uso que continuó hasta el reinado de Alfonso XIII.
El monarca frecuentaba los reales montes de Valsaín, cazando en compañía de la reina y del duque del Arco, hacia 1718. Se enamora del paisaje y de la riqueza cinegética de la zona, y decidió levantar un palacio en el lugar en que se encontraba la ermita de San Ildefonso, para lo cual compró a la comunidad de monjes del Parral la granja-ermita, la hospedería y terrenos circundantes.
Teodoro Ardemans, maestro mayor del Real Palacio y de la Villa de Madrid, fue el encargado de realizar los planos y el proyecto del nuevo palacio. La fecha de iniciación de las obras es 1721. La ejecución de la obra se encargó al aparejador Juan Román. Prácticamente al unísono de la obra arquitectónica comienza el trazado y construcción de los jardines bajo la dirección del escultor René Carlier y del jardinero Esteban Boutelou I.
El elemento central del edificio es la capilla real o Colegiata, construida por Ardemans y redecorada por Francisco Sabatini bajo Carlos III. Inmediato al altar mayor está el panteón real donde reposan Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio.
Aunque el palacio sufrió un devastador incendio en 1918 conserva aún casi todas las decoraciones al fresco de la época de Felipe V, destacando el dormitorio de los soberanos, según diseños de Juvarra y con pinturas de Panini.
La mayor parte de los edificios para el séquito y la urbanización del pueblo se deben a Carlos III y en su mayor parte fueron vendidos en el Sexenio Revolucionario o transferidos luego a otras entidades; cabe destacar la Fábrica de Cristales y la Casa de Infantes, pero continúan formando parte del conjunto palatino las casas de Oficios, Canónigos y Caballerizas.
El conjunto lo conforman el palacio propiamente dicho y una serie de edificios anejos, que dan a aquel una forma de U, con los Jardines del Medio Punto, donde se alzan diferentes árboles de especies de enormes coníferas exóticas como secuoyas o abetos de más de 300 años que le eran regalados al rey. El palacio, en la parte frontal del complejo, consta de dos patios, el de los Coches, a la izquierda, y el de la Herradura, a la derecha.
Anexada al palacio, se halla la antigua capilla del monarca, la Real Colegiata de la Santísima Trinidad , que a su vez contiene un espacio conocido como Capilla de las Reliquias y Cenotafio Real. Sin embargo, aquí no están enterrados el rey Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, sino que sus restos descansan en una cripta situada detrás del altar mayor.
El rey Felipe V muere el 9 de julio de 1746 y fue enterrado en la Colegiata. Isabel de Farnesio, durante el reinado de su hijastro Fernando VI, se retiró a San Ildefonso. La reina, italiana, encargó a paisanos suyos, bajo la supervisión del pintor y arquitecto Andrea Procaccini, una ampliación del palacio. Así, entre 1727 y 1737, se añade los dos patios abiertos, uno de los cuales, el llamado Herradura, es actualmente la principal entrada al palacio. La reina murió el 11 de julio de 1776 recibiendo sepultura, como su esposo, en la Colegiata y no en la cripta real del Escorial por su propia decisión.
El panteón real de San Ildefonso fue la primera manifestación en España del arte funerario romano del siglo XVII, en combinación con el arte francés. Sirvió como modelo referencial para los sepulcros de Fernando VI y Barbara de Braganza en el Convento de las Salesas Reales (Madrid).
El trazado y diseño de los jardines corresponde al estilo clásico francés, cuyo creador fue Le Nôtre, autor de los jardines de Versalles. Las esculturas de las fuentes se pensó en un principio realizarlas en bronce pero, debido a problemas económicos, se decidió finalmente realizarlas en plomo, estableciéndose la fundición en el palacio de Valsaín. A partir de 1724, el Real Sitio comienza a adquirir su máximo esplendor, pues ya no es un palacio más de la geografía española, sino que pasa a ser la residencia veraniega del rey de España, con su correspondiente corte.
Como no nos dejaron visitar los jardines y sus magníficas fuentes, pues de este tema no detallo nada más. Pero no dejéis de visitarlos, si es que no los conocéis, pues son una maravilla.
La visita del Palacio como tal, guiados por el profe, fantástica como siempre, desde la entrada por el Patio de Coches, accedimos por su escalera de dos ramales laterales, accediendo a la sala de Alabarderos, donde tras cruzar el Zaguanete, pasamos a las antiguas Salas de Infantes, hoy musealizadas para exhibir una excelente colección de tapices, entre ellos el más antiguo que conocemos, de la colección privada de Isabel la Católica.
En el otro ala del Palacio visitamos las estancias utilizadas por Felipe V e Isabel de Farnesio en su día, Galería de Retratos, salas de comer y de vestir, Oratorio, dormitorios de ambos, gabinete y tocador de la reina, comedor, salón de lacas, gabinete de espejos y otras cuantas.
De ahí bajamos a la planta baja, donde una a una fuimos viendo sus magníficas esculturas, si bien son todas vaciados, pues los originales están en el Museo del Prado y otros edificios de Patrimonio Nacional. También fuimos viendo todas sus bóvedas pintadas.
Al salir nos dirigimos a la Colegiata, donde contemplamos su retablo mayor y la tribuna real sobre el coro, así como la Capilla de las Reliquias, donde se encuentran los cenotafios de Felipe V e Isabel de Farnesio.
Una vez acabada la visita, sobre las 12,30 horas, es cuando conocimos que los jardines estaban cerrados. Ahora bien, Audema cuenta con recursos y ante un problema, una solución.
Llamamos a la Real Fábrica de Cristales de La Granja y conseguimos una visita guiada para las 4 de la tarde.
A las 13,30 horas estábamos comiendo un buen menú, donde no podían faltar los judiones, y a las 15,45 horas estábamos en la Real Fábrica del Vidrio, donde primeramente estuvimos viendo como elaboraban un magnífico jarrón de vidrio en su horno, donde hoy siguen fabricando todo tipo de encargos. A continuación, ya con la guía que nos proporcionó la Fábrica, pasamos a visitar las instalaciones y museo de este gran edificio de 25.000 m2.
La Real Fábrica de Cristales de La Granja, nacida al calor de la nueva dinastía borbónica, constituyó uno de los ejemplos de manufacturas reales más importantes de toda la España dieciochesca. Como el resto de manufacturas reales, la Real Fábrica de Cristales de La Granja se enmarca dentro del reformismo borbónico cuyo principal objetivo era reducir la masiva importación de objetos suntuarios extranjeros mediante el fomento y la protección de la industria nacional.
Con estos mismos objetivos se establecieron una serie de manufacturas protegidas y financiadas por la Corona: Real Fábrica de Cristales de La Granja, de Tapices de Santa Bárbara, de Porcelana del Buen Retiro, etc., en las que se invirtieron cuantiosas sumas asignadas a su costoso mantenimiento y a la adquisición de tecnología y personal especializado extranjero.
El principal objetivo de estas manufacturas era abastecer de objetos suntuarios los Palacios y residencias reales de forma que pudiera emularse el lujo de los Palacios de la Corte europea sin necesidad de recurrir a costosas importaciones. Nunca se escatimaron esfuerzos ni dispendios económicos si éstos iban orientados a incrementar la calidad o a disminuir los costes de manufacturación.
En esta prestigiosa manufactura se dieron cita los avances tecnológicos y artísticos más relevantes y ambiciosos de toda la Europa ilustrada, se utilizaron máquinas hidráulicas accionadas por grandes norias giratorias que daban movimiento a telares de pulidores y raspadores para desbastar las lunas de vidrio, máquinas que agilizaban los acabados de las piezas, ajustando tapones, quitando puntiles o realizando roscas; es decir, una verdadera tecnología punta, a la altura de los países vidrieros más avanzados del momento.
El edificio actual fue diseñado por el aparejador del Real Sitio Joseph Díaz Gamones, en 1770 con planta basilical, doble ábside y crucero a los pies y a la cabecera. La nave central o de hornos presenta bóveda de medio cañón y las dos naves laterales (antiguos atizaderos) pequeñas buhardillas.
En medio de ambos transeptos se encontraban los hornos donde se fundía el vidrio, bajo cúpulas sobre pechinas de ladrillo, con tabicado doble, tirantes de hierro de refuerzo y linternas para la salida de humos. Elementos que garantizaban suficiente seguridad ante posibles incendios. Un trazado planimétrico que, según el historiador Kubler, se asemeja a los de las iglesias de la región del Rhin del periodo Otoniano, con planta basilical y crucero en cada extremo de la nave.
En 1785 se inicia una segunda etapa arquitectónica a cargo del arquitecto Juan de Villanueva, con el objetivo de ampliar el número de viviendas de los empleados y asentar las otras tres fábricas del interior del Real Sitio. Ampliaciones estas últimas de tal magnitud que quedaron inconclusas debido a la falta de fondos por los acontecimientos bélicos que se estaban produciendo.
Las fachadas exteriores del recinto denotan cierta austeridad en una secuencia reiterativa de vanos que se repiten constantemente, alterando este ritmo las puertas de acceso a los patios interiores. Los cuerpos de las fachadas Este y Oeste presentan una larga imposta horizontal que divide los dos pisos de las naves. La fachada meridional presenta mayor plasticidad de formas, debido a la alternancia de vanos, juego de chimeneas y resolución de cimborrios.
Para ennoblecer el edificio fueron encaramados en las fachadas de los dos cruceros dos escudos, símbolo de la Corte Borbónica.

Y a las 6 de la tarde, ya anocheciendo, nos vamos a casa. Otro día bien pasado, sin nieve ni lluvia, y con mucha información cultural.
Juanjo, 25/11/19






























































