
El viernes 25 de febrero, ALUMA inicia una nueva actividad cultural, relacionada con la música. Un grupo de 25 personas asistimos a un ensayo abierto de la Orquesta Ciudad de Granada. Lo temprano de la hora chocaba pensando que íbamos a un concierto, pero fue algo más. Vimos cómo se prepara un concierto, a la vez que disfrutamos de la música. Todo más cercano: vestimenta informal en los miembros de la orquesta, proximidad a los músicos y un número reducido de espectadores que sentíamos que iba dedicado a nosotros.
Jean Sibelius. Finlandia, 0p.26
Pelléas et Melisande, op. 46
Edvar Grieg. Suite Holberg, op. 40
Peer Gynt, suite núm. 1
El repertorio inicial parecía una premonición cuando lo programaron. Desde su primera aparición en 1899, el poema sinfónico Finlandia fue considerado como un estandarte musical del independentismo finlandés. Finlandia siempre fue un obstáculo para las ideas expansionistas del zar Nicolás II. Con esta obra, Sibelius, quiere contribuir a la Celebración de la Prensa, una manifestación para protestar contra la censura impuesta por el Imperio ruso. Arranca de una manera dramática y sombría, poco a poco adquiere un carácter épico para terminar con un tono de serena majestuosidad.
Con Pelléas et Melisande, op. 46, Sibelius pone música a una obra de teatro del francés Maurice Maeterlinck, como ya habían hecho otros muchos compositores. Su éxito le llevaría a incluir nueve de los diez movimientos en una suite sinfónica del mismo nombre.
En Peer Gynt, Grieg pone música al poema dramático homónimo del Henrik Ibsen. Como sucede con la obra Pelléas et Melisande, su éxito lleva a incluir el contenido musical creado en dos suites que se interpretaban separadas del teatro.
Con la Suite Holberg, op. 40, Edvar Grieg contribuye al homenaje del escritor Lidvin Holberg en el segundo centenario de su nacimiento. Obra basada en formas de la danza barroca, un ejemplo de la música del siglo XIX que hace uso de estilos y formas de siglos anteriores, esto será muy común en la época, aunque ya habrá compositores como Richard Wagner que, con su ópera Tristán e Isolda, inicia la ruptura con la armonía y la tonalidad tradicional y posibilitará la aparición de otras composiciones musicales.
En hora y media transitamos emocionalmente de la calma a la viveza, y viceversa, llevados por el sonido de los instrumentos de cuerda, aire y percusión.
Una experiencia para repetir y que pretendemos llevar a cabo en el próximo ensayo abierto del 18 de marzo.
Manuel Corrales
Alumno del APFA y Vocal de Cultura de ALUMA
Asociación de la Universidad de Granada.






























































