
El conjunto de objetivos del Programa para mayores de la Universidad de Oviedo, (proporcionar formación universitaria, fomentar el gusto por el conocimiento y la cultura, adquirir destrezas y habilidades que mejoren a adaptación a los cambios de la sociedad actual….) contempla a sus estudiantes como seres humanos completos que se involucran activamente en su comunidad, y va más allá de medir su capacidad cognitiva, su habilidad técnica o su habilidad memorística, y para ello se coloca de lleno dentro de la educación transversal al estudiar temas como el cambio climático, la Salud , la escasez de agua, la igualdad de género,.. Estos contenidos transversales se postulan como una necesidad educativa para formar ciudadanos con capacidad para resolver los problemas que la sociedad está generando.
Pero en la propia naturaleza del programa está inscrita la interdisciplinariedad. Distintas materias que aparentemente no tienen puntos de contacto, pero donde el alumno encuentra, el solo, puntos en común. Matemáticas y Arte, Mitología e Historia contemporánea, Neurología y Ética, Salud y Filosofía, Geografía y Economía, son algunos ejemplos de materias puestas en relación y a la vez atravesadas por contenidos como la conciencia medioambiental, la igualdad de género, la búsqueda de la paz o la exclusividad.
Y esto trasciende, y así nuestra asociación AUMA, en la organización de sus actividades, alguna vez lo refleja. Y así ocurrió en la visita que organizamos al Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer para ver la exposición “Dalí dibujar lo escrito” y en la posterior visita al Museo de las Anclas Philip Cousteau de Salinas.
El Niemeyer, como aquí lo conocemos es, como el propio arquitecto lo describió «una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja. Un lugar para la educación, la cultura y la paz».
Proyecto donado por el arquitecto al Principado de Asturias, es según sus palabras su mejor proyecto en Europa .Se sitúa en la ría de Avilés, antes centro de la Industria pesada de la zona, y forma parte de un proyecto mayor “La Isla de la Innovación” que pretende la recuperación de toda la zona de la ría.
Los edificios del Niemeyer se sitúan en una gran plaza de hormigón blanco, un gran espacio abierto donde se programan actividades lúdicas y culturales.
La Torre con sus 20 metros de altura le eleva como un mirador sobre la ciudad en el extremo occidental
El Edificio polivalente que se abre como un inmenso paréntesis, que abraza el Auditorio y La Cúpula en el extremo oriental
El Auditorio, en forma de caracol blanco con un inmenso mural de cerámica amarilla que exhibe un dibujo de una joven recostada, del propio Niemeyer, acoge una sala de exposiciones y el patio de butacas cuyo el escenario tiene la particularidad de que se también abre al exterior con una gran puerta de color rojo.
La Cúpula al otro extremo fue el primer edificio en levantarse se une al auditorio con un paso elevado que desde el mismo discurre ante la ría y la ciudad vieja como un auténtico palco hasta penetrar en ella y descendiendo a nivel de calle por una espectacular escalera helicoidal descubrir un gran espacio cubierto diáfano, donde las formas, los volúmenes, la saturación de luz y la reverberación de sonido, son claves para las propuestas artísticas que acoge.
En este espectacular espacio visitamos “Dalí, dibujar lo escrito” de la mano de Patricia Pérez del equipo “Cuéntame un Cuadro” que nos mostró las series de grabados de Dalí Don Juan Tenorio, Fausto, La vida es sueño y sobre todo las litografías de La divina comedia de Dante, cien acuarelas a color dibujadas por el artista ente 1950 y 1952 que reflejan la particular visión de Dalí sobre el tránsito de Dante por los nueve círculos del Infierno y las siete terrazas de la montaña del Purgatorio acompañado de Virgilio su guía de La Razón ; y por Beatriz la mujer ideal, San Bernardo y la Virgen María por los nueve círculos del Paraíso, hasta quedar ofuscado por la visión divina del ultimo circulo.

Sin olvidar el pequeño óleo sobre cobre ”Lectura” ,aparte, en su propio espacio, irradiando una cálida luz rojiza que parece emanar de las propias figuras enfrascadas en la interpretación de los textos que tienen ante sí.
Después comida, charla, comentarios, opiniones, intercambio de experiencias en un cálido ambiente fraternal.
Después, visita al Museo de las Anclas “Philipe Cousteau”.
Es este un espacio al final de la playa de Salinas que aprovechando un espacio aterrazado en la zona conocida como “La Peñona “de una belleza silvestre, abierta en su extremo al mar y su oleaje, se inicia por una avenida donde están instaladas las distintas Anclas memoria de cada uno de los barcos de donde proceden y su historia, atravesando el Templo del Mar y llegando al mirador final, donde está el busto de Philippe Costeau. Concebido como un conjunto monumental al aire libre como homenaje de amor a las gentes de la mar y la cultura que representa la unión le los países a través de los mares y océanos, que se pensó encarnar en la figura de Philippe Costeau fallecido en accidente de hidroavión en Lisboa en 1979, oceanógrafo y director de la mayoría de los documentales rodados por su padre Jacques Cousteau.

La idea nacida a finales de los 80, y animada por el Principado de Asturias, la Unesco, la Fundación Costeau se vuelve real y se inaugura el 30 de septiembre de 1993.
Toma el ancla como símbolo de seguridad y abrigo frente a la incertidumbre de la travesía. Se leva el ancla del puerto que se abandona y se hecha en aquel en el que se encuentra abrigo.
Distintos ayuntamientos y ciudades han donado anclas de barcos que por distintos motivos han sido emblemáticos para ellas El Ancla del castillo de salas , hundido frente a Gijón , del Mar Egeo, incendiado frente la Coruña, del Destructor Velasco cedido por Estados Unidos y que participo en La Guerra de Bosnia, del Primer Yate Fortuna de nuestro, en algún mal momento, desnortado Rey Emérito; un ancla griega del tiempo de Ulises y entre todas sobresale el ancla del galeón “Nuestra Señora de Atocha” hundido por un huracán el los cayos de Florida en 1622 y recuperada en 1973 por Mel Fisher. El valor de lo recuperado palta oro esmeraldas y objetos diversos, se sitúa entre los 200 y 400 millones de dólares, y material suficiente para montar un museo. Ante la pasividad de las autoridades españolas de entonces y de ahora. Y surge la polémica, ¿quién tiene derecho a este patrimonio, después del tiempo transcurrido, el estudio de su origen, y el devenir de la historia …?
Y así, en un día relacionamos Arquitectura, Matemática, Arte, Literatura, Geografía, Historia, y Derecho Internacional, trasversalmente unidos por la educación, la cultura y la paz.
Fdo. Luis Fumanal Fernández
Vocal de AUMA (Alumnos Universitarios Mayores de Asturias)
Universidad de Oviedo





























































