
En esta salida nos guiamos como otras veces por Rubén y Chus, nuestros expertos guías de senderismo. Escogimos Friol, no queda muy lejos de Coruña y así aprovecharíamos lo más posible el día.
Después de varios días de tormentas, lluvias, viento, frio… mirando la predicción meteorológica para la zona, que nos avanzaba que tendríamos algo de agua, iniciamos la jornada-
Nos fuimos reuniendo todos en el autobús y partimos en dirección a Friol. Los catarros y gripes de estas fechas nos causaron tres bajas imprevistas; los demás preparados para el mal tiempo si surgía llegamos a Cotá e hicimos la parada técnica inicial antes de empezar la ruta.
La información que más o menos conocíamos de la zona es lo que comparto en los párrafos anteriores. Pero una cosa es leerlo o escucharlo y otra cosa patearlo y conocer los lugares.
Iniciamos la ruta en Cotá. A los pocos pasos de donde realizamos la parada técnica (Bar o Zapateiro) nos desviamos a la derecha adentrándonos por un sendero entre árboles hasta salir a un cruce de caminos y como en casi todos los cruces nos encontramos con un curioso cruceiro y Chús nos lo detalló, motivo por motivo:
“Atípico cruceiro en Galicia, pues no se parece en nada a los habituales de nuestro tierra. El cruceiro de Cotá llama la atención porque nos recuerda a los cruceiros irlandeses, Sin columna y sin capitel. Se levanta sobre una estructura de triple paso y pedestal rectangular cuyo lado mayor coincide con los brazos de la cruz. Se trata de una cruz latina de elevado pie y labrada en una pieza única. La parte central es una circunferencia, el estilo de las cruces irlandesas la cruz estaba inscrita en una rueda solar. En la primitiva cultura irlandesa el sol era el dios supremo y conforme se impone el cristianismo, este símbolo solar acaba imponiéndose por asimilación En uno de los lados en la circunferencia se representa a San Martin de Tours, compartiendo su capa con un pobre, en un bajo relieve. Cuenta la leyenda que una noche San Martin soñó con Jesús y este le dijo que el pobre era él. Este hecho lo encumbró a la santidad.
En el otro lado de la cruz, en la circunferencia figura una custodia con el Santísimo Sacramento en mármol (parece ser que fue añadido posteriormente).
Toda la cruz está recorrida por una decoración de círculos con radios curvos, diez en cada lado, que recuerdan las esvásticas celtas o bien los bubones alusivos a la peste que aparecen en las cruces de peste bretonas de los SS XVI y XVII. Los bordes laterales con motivos florales evocan al gótico
En el pedestal figura una placa de mármol “En memoria del Congreso Eucarístico XXII. Junio 1911. Seguramente el añadido de la custodia en mármol es de esa época, pero es muy probable que la cruz sea bastante anterior, de 1772, como se lee en la inscripción que hay en la piedra en uno de los lados de la base.
Contemplamos y admiramos el cruceiro por todos sus lados y aprovechamos para hacer la foto del grupo, nada más comenzar la ruta.
En ese mismo cruce había una casa de piedra antigua que tenía unos pendellos en la misma adosados a la fachada y un poco más adelante vimos la segunda construcción de pendellos en otra casa.
Estos pendellos los hemos visto por otros sitios como en Agolada (siglo XVIII) y se usaban en días de mercado para vender productos de la zona. Una construcción típica en algunos lugares y de los que se encuentran pocos.
Seguimos caminando, la ruta transcurría por pistas de tierra entre muros de piedra sobre piedra y otros de lasas típicas de la zona de Lugo. También los vimos combinados de piedra sobre piedra/lasas. Por veces la lluvia nos acompañó suavemente, pero nunca nos impidió ver y admirar lo hermoso de la zona; parecía que nos habíamos trasladado a siglos pasados.
Otro tesoro que descubrimos fue el Dolmen de Muroxosa o Forno dos Mouros: Construcción funeraria, se trata de una pequeña entrada, de la que su cámara posee estructura poligonal tendente a circular con una piedra cobertora monolítica .El material utilizado para las losas es un esquisto cristalino, abundante en ese lugar. Se halló un vaso campaniforme que se convirtió en una excepción en los yacimientos megalíticos gallegos.
Continuamos la ruta entre comentarios, sacando fotos, sorteando los charcos de agua cuando podíamos y cuando no se podía, vadeábamos el camino desviándonos un poco o haciendo equilibrio sobre algunas piedras improvisando unos pasos.
El ánimo no decayó en ningún momento, todo el entorno entre los muros, pinos, carballos, abedules, riachuelos y pistas encharcadas que parecían ríos en lugar de caminos, nos mantuvo pendientes de todo y de todos. Donde podía surgir un contratiempo, allí estaba alguno pendiente de los demás, eramos una piña incluyendo sobre todo a Rubén y Chus pendientes de todos.
Nos cruzamos varias veces con el río Narla (afluente del Miño) que fue nuestro compañero y protagonista de esta ruta.
Recorrimos el camino Real que forma parte del Camino Primitivo y del Camino del Norte.
Llegábamos ya a Friol (capital) abrazada por el río Narla. Aquí alguno de nuestros compañeros ya se quedaron, nos volveríamos a reunir a la hora de la comida, pero antes de separarnos Chus nos llevó hasta el milario (Mojón) romano de la vía XIX de la época del emperador romano Antonino que indicaba las millas que faltaban hasta llegar a Lugo, capital romana en aquella época. Está situado en la plaza de Friol, pero es una copia. El original se conserva en el museo en Lugo.
Cruzamos la carretera y descendimos por unas escaleras hacia el rio Narla. Nunca lo había visto con tanta agua y tanta fuerza. El Muiño de Serén se alza impresionante al otro lado del río y el agua rugía con fuerza al salvar un suave recodo y una pequeña cascada. Nuestros pasos durante un buen rato nos llevaron por el paseo fluvial, bueno lo que nos dejaba el río que iba muy crecido.
Nos desviamos de nuevo y nos adentramos por pistas de tierra y de nuevo preciosos muros cubiertos por capas de musgo, helechos, todo tan verde y reluciente por la suave lluvia…. Los caminos cada vez estaban más inundados, en las fincas rebaños de vacas, algunas con sus terneros. En otros sitios caballos y hasta unos preciosos cerdos que al vernos pasar se acercaron como para saludarnos mirándonos fijamente y escuchando lo que les decíamos.
Avanzábamos poco a poco, Chus a la cabeza y cerrando la marcha Rubén y de pronto el grupo que iba delante se paró, se escuchaba el rugido del agua, pasaba algo, claro. Al acercarnos vimos que un pequeño puente (paso) sobre un regato no existía lo cubría totalmente la crecida del regato.
¿Qué íbamos a hacer? Dos opciones a escoger: descalzarnos y remangar los pantalones para cruzar con el riesgo de que la fuerza del agua no tirase, o dar la vuelta por otro camino y regresar a Friol sin llegar a la Fortaleza de Narla como teníamos previsto para terminar la ruta de senderismo.
Los que nos leéis ya os imagináis lo que hicimos, ¿Verdad?
Pues sí, hicimos lo que la prudencia nos indicó, dimos la vuelta por otro camino, no menos bonito, y regresamos a Friol reuniéndonos con los compañeros que nos esperaban. Había dejado de llover.

Rubén y Chus nos dijeron un dicho que algunos no conocíamos: “En Friol non e só pan y queixo” pues tienen razón, en Friol hay mucho más que pan y queixo. Hasta el momento lo habíamos comprobado en toda la mañana con lo que habíamos ido viendo y conociendo.
Comimos en Casa Benigno, muy bien. Todo muy rico y con buena atención. Lo habíamos hecho otra vez en alguna etapa del Camino de Santiago. Fue un buen rato de descanso y relajación comentando las incidencias de la mañana.
Después de comer nos aguardaba la visita a la fortaleza de San Paio de Narla. Allí nos esperaba una guía muy especial ”Paquita” pieza clave de la realización y conservación del museo etnográfico que hay en la fortaleza y que nos traslada a la época en la que el castillo estaba habitada por el señor y su familia, los criados, como trabajaban, como vivían, carruajes, leyendas… Gracias Paquita por todos los años que le has dedicado. Tú eres la Señora feudal de la fortaleza en la actualidad y la comunicadora de su historia para que esta no se olvide.
En la visita no nos faltó ni La Bruja del Castillo que nos la encontramos con su escoba sentada en la lareira de la cocina y que nos fue siguiendo para evitar nuestras malas artes
Museo Etnográfico y de la Historia de San Paio de Narla
La Fortaleza de San Paio de Narla fue adquirida por la Diputación Provincial de Lugo en el año 1939 y en el año 1983 la convierte en museo histórico y etnográfico, trasladando a ella buena parte de las colecciones etnográficas del Museo de Lugo.
La fortaleza fue derribada en las revueltas de los irmandiños del siglo XV y reconstruida en el siglo siguiente, por lo que el actual edificio es obra de los siglos XVI y XVII, fundamentalmente. Tiene un cuerpo central flanqueado por la torre del Homenaje y por un gran torreón.
La planta baja formada por el patio, las cortes y la bodega, acoge una colección de útiles de trabajos agrícolas, diversos objetos de equitación y herramientas para el tejido de la lana y el lino.
La planta primera se compone de una cocina, un salón y otras estancias en las que podemos ver objetos artísticos, mobiliario y menaje doméstico. Desde la última planta, donde destaca una chimenea renacentista, se puede acceder al almenado y contemplar el entorno de la fortaleza.
La capilla, del siglo XVIII, separada del edificio principal, tiene planta cuadrada con tejado a cuatro aguas. Destaca en su interior un retablo del siglo XIX. (Xunta Gal)”
La jornada tocaba a su fin, pero no nos podíamos ir de Friol sin lo esencial “Pan e Queixo” todo lo demás lo habíamos disfrutado, sus paisajes, sus caminos, sus casas de piedra, arboles, musgo, muros, sus aguas (con el agua habríamos preferido menos) a lo que voy, Rubén y Chus siguiendo las indicaciones de una compañera conocedora de la zona nos llevaron a la panadería de Suso. Allí había pan y queso, ¡cómo no! de Friol y la gran mayoría volvimos a casa con Pan y Queixo de Friol. Los recomendamos.
Y hasta aquí llegó nuestra aventura del senderismo, Contentos, algo cansados pero muy felices. Muchísimas gracias Chus, Rubén por habernos preparado y acompañado en esta ruta. Seguiremos confiando en vosotros.
Hasta la próxima compañeros.
Blanca Franco
(Vocal técnico de Senderismo de ADAYEUS)





























































