
Experiencia intergeneracional
Nerea Martínez Pérez – Graduada en Grado de Estudios de Gallego y Español
Discurso de graduación de los alumnos sénior: Jóvenes y mayores en la Universidad
Buenas tardes,
Estoy aquí en representación del alumnado que comparte aulas con el alumnado sénior en la Facultad de Filología y Traducción. Durante nuestra formación pasaron varias personas, estudiantes sénior, que dejaron huella en nosotros. Algunas personas de las que hoy se gradúan me pidieron si podía decir unas palabras y expresar las sensaciones compartidas con ellas en nuestras clases.
Durante los años en los que realicé mis estudios tuve la oportunidad de compartir varias materias con estudiantes sénior, personas algo mayores de las que habitualmente participan en nuestras clases. Pienso que durante todos los años de carrera tuve entre tres y cuatro materias compartidas con algún alumno sénior. Lo que aprendíamos en esas clases traspasaba de lo puramente académico y se transformó en una enseñanza continuada pero ya de vida.
En un primer momento, nosotros que veníamos acostumbrados a compartir clases con personas que repetían algún curso pero que más o menos teníamos edades parecidas se nos hizo algo extraño o para ajustarme mejor, fue algo novedoso para nosotros. No nos molestaba ni mucho menos que estuviesen con nosotros, pero, no terminábamos de ver como podían estar con nosotros a esas edades. Quizás tampoco conocíamos lo que le podíamos aportar nosotros a ellos.
Nos equivocábamos. Después de unos días instalados en la dinámica de las aulas compartidas con ellos descubrimos que sus intervenciones eran oportunas y que con ellas podríamos aprender tanto como de nuestros docentes. Con el paso de los meses pasaron a formar parte, en aulas y corredores, del alumnado común, pasaron a formar parte de nuestra particular familia. En ocasiones fueron ellos quien mejor nos podían explicar o hacernos comprender realidades que para nosotros eran inexplicables o hechos que desconocían hasta los propios docentes.
Con ellos como decía, aprendimos doblemente. Puede que no nos enseñasen de materias como lengua, literatura o mismo literatura y cine como tuve la oportunidad de compartir con algunos de ellos, pero, si aprendimos a observar los textos o la realidad misma desde nuevas perspectivas que de otra forma no nos daríamos cuenta. En ocasiones sus experiencias vitales nos enriquecieron con argumentos o nos sirvieron para que formulásemos opiniones contando con mucha más información de la que nos podían ofrecer nuestros docentes o incluso veinte años estudiando.
Gracias al programa PLUM tuve, mis compañeros y yo, la oportunidad de adquirir conocimientos con ellos y gracias a ellos, aunque creo que también el alumnado sénior pudo aprender de nosotros o por lo menos rememorar antiguas anécdotas de su período como estudiantes, aunque esta parte no me compete explicarla a mí. Para el alumnado común la experiencia es muy enriquecedora y las materias que se comparten con alumnado del programa sénior son las que más nos gusta escoger. Este dato es tan cierto que cuando nos preguntamos entre nosotros que asignaturas escoger, nos recomendamos aquellas que tienen mayor alumnado sénior. En contra de lo que se pueda pensar no es porque pensemos que son más fáciles, sino que sentimos que en esas clases aprendemos mucho más que en otras en las que no tenemos la oportunidad de contar con ellos.
Creo, de todo corazón, que no fueron ellos los que se llevaron la mejor parte, los que más le aportamos, sino que fue al contrario que fuisteis vosotros quien nos enseñasteis a conocer de verdad el mundo, a ser críticos, a no quedarnos con la primera información que encontrásemos y a seguir buscando, luchando hasta desfallecer. Lo que vosotros nos enseñasteis no fueron conocimientos académicos, nos enseñasteis a vivir o por lo menos como es la vida, que, aunque las cosas no salgan bien, siempre podemos aprender de los errores y que una derrota, a veces no lo es y de ser así, solo puede ser para seguir adelante con más fuerzas. Que muchas veces nosotros no teníamos fuerzas ni energía para afrontar los exámenes o sucesos, pero, vosotros, conseguisteis que no nos rindiésemos y que siguiésemos adelante, teníais y tenéis muchísima energía.
A título personal llevo muy buen recuerdo de los compañeros sénior. Todos y cada uno de vosotros me enseñasteis y compartisteis conmigo momentos muy especiales. Claro que hubo momentos en los que tuvimos que estudiar, pero, creo que superan en fuerza aquellos momentos en los que compartimos charlas o historias. Nos hicisteis sentir uno más, aunque fuésemos más jóvenes que vosotros.
Con todo lo dicho, solo pretendo expresar mi agradecimiento a vuestras contribuciones, daros las gracias por ayudarnos en todo lo que pudisteis y espero que os llevéis la misma sensación, que, aunque poco, consiguiésemos que os sintieseis parte de nosotros, que somos pártete de una pequeña etapa de vuestras vidas. Es mucho lo que nos disteis y espero que en el futuro sigáis teniendo las mismas fuerzas para conseguir vuestros objetivos y que sigáis teniendo tanta energía como la que demostrasteis en nuestras clases.
Por todo lo dicho y por mucho más que no soy capaz de poner en palabras: Muchas gracias





























































