Diario de una cuarentena
14 de marzo 2020: iniciamos nuestro periodo de confinamiento, que intuyo será largo….
Me invade un sentimiento de zozobra y de inquietud. Estoy con mi marido, preocupada porque ninguno de los dos caiga enfermo, ni de Covid-19 ni de ninguna otra enfermedad. Pero no quiero caer en la nostalgia, hay que ser positiva. Razono, estamos bien, mi familia también y soy una afortunada, tengo una casa con un jardín donde puedo salir y pasear. ¡No tenemos derecho en quejarnos!
La radio es mi gran compañía …. Siempre la tengo encendida por las mañanas y ahora, aprecio aún más su presencia. Me mantiene informada y me entretiene; no todo es negativo.
Veo a mis gatos y pienso que se sentirán intrigados con la situación; no están acostumbrados a tener nuestra compañía todo el día, pero seguro que están contentos porque a los gatos les gusta saber que estamos allí con ellos, aunque estén durmiendo. Lo peor será cuando volvamos a la vida normal…
Muy pronto, desde el inicio de este encierro, hemos recuperado una gran afición que teníamos un poco olvidada: el piano. Es un pequeño refugio para mí. ¡Hay que buscar cosas positivas! Pero el que más disfruta y me hace disfrutar, es mi marido. ¡Qué alegría volver a escucharle tocar! Todos los días, a la hora del aperitivo, me regala un pequeño concierto que cada vez le sale mejor, sus dedos se deslizan sobre las teclas del piano con más soltura y su música envuelve toda la casa. No dudo en hacer partícipe de ello a mis amigos enviándoles algunas grabaciones por WhatsApp. ¡Qué forma tan bonita de mantenernos en contacto en estos momentos dramáticos para todos! ¡Para mí, es un bálsamo que suaviza nuestros sentimientos de ansiedad!
Llega el final de un abril lluvioso y empiezan a salir las primeras flores de la primavera. Habitualmente, en abril y mayo estamos de viaje y no disfrutamos de la belleza de nuestro jardín, que este año está rebosante de flores y vegetación. Casi siempre había visto las rosas ya prácticamente marchitas a la vuelta de algún viaje…Ahora, cada mañana, “visito” mi jardín y corto una rosa o un ramillete de flores para disfrutar en casa. Otra vez pienso que tengo mucha suerte.
El fin de semana nos aporta la alegría de poder tomar un aperitivo virtual con nuestra familia, charlar y compartir pantalla con ellos, aunque no podamos darles un achuchón. Ya llegará el día.
2 de mayo 2020: Se acerca el final del confinamiento, ya podemos salir a pasear; a pesar de lo dramático de la situación vivida, siempre hay una luz al final del túnel. Mantengo un espíritu positivo porque estoy convencida de que podremos con ello.
Francine Vouets
Vocal de la Junta Directiva de AUDEMA,
Asociación de la Universidad de Alcalá de Henares





























































